Los pescadores del Mediterráneo están al límite. No aguantan más la situación de incertidumbre, las continuas restricciones y las medidas «irrisorias» para intentar contentarles. Las cofradías de pescadores tuvieron que levantarse de la mesa de negociación para poder presionar al Ministerio y arrancarles un plazo extra de unos 13 días de media por buque para faenar, pero aún así lo consideran insuficiente para llegar a fin de año. «Dar no da», asegura categórico Pedro Carmona, patrón mayor de la Cofradía de pescadores de Torrevieja, presidente de la federación de cofradías de pescadores de Alicante y vicepresidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pesca. Esos trece días se suman a una restricción inicial de 130 días, pero piden más libertad. «Reclamamos 180 días al año. Los días laborables son 220, lo que no se puede trabajar son seis meses y medio», afirma en declaraciones a LA RAZÓN.. Las normas de pesca en el Mediterráneo las marca la Unión Europea para regular la sobrepesca. Durante los últimos cinco años ha desarrollado un plan para aumentar la disponibilidad de pescado tras la alerta por falta de especies.. Para este 2025, las jornadas permitidas quedaron marcadas en 27 días al año, pero este número es engañoso. Si los pescadores actualizaban sus buques y cumplían unos criterios técnicos, como ampliar las mallas de 40 a 45 milímetros para no atrapar peces pequeños o cumplir otros requisitos queda ampliado a 130 días, pero en los próximos días, el Consejo de la Unión Europea fijará las cuotas para 2026 y se rumorea un recorte mayor, hasta reducir a tan solo 9 días de pesca al año. «Si es así que se queden con el barco. Trabajamos una semana y las otras 51 semanas a mirar por la ventana a ver si cae algún billete», exclama enfadado Carmona.. Los permisos parece que se mantendrán hasta los 130 días para quienes sí han actualizado sus cargueros, pero la cuestión es la incertidumbre sobre qué nuevas medidas requerirán para ello. «¿Este 2026 qué tendremos que hacer? Los barcos que han puesto las puertas voladoras se han gastado 60.000 euros sin saber los días que van a trabajar ni si se van a poder pagar», afirma el representante pesquero. Aún así, critican que las medidas como esta ampliación se tomen en diciembre, cuando el género en Navidad está en peligro, y no con antelación, lo que lleva a una sobreprotección. «Lo más normal es que el día 1 de enero te digan los días para trabajar al año y así lo sepas, pero nuestra administración no dice nada y llega septiembre y te dicen: estos son los días», afirma. A los 130 días se suman 52 días de subvención por no pescar, pero muchos al no saber los días que contarán, pescan de menos, mientras otros se arriesgan a excederse, con la consecuente dificultad de una multa. «Todo el mundo tiene miedo. Si te pasas y te sancionan tienes que devolver cuatro años de subvención», explica Carmona.. Desde la Conselleria de Agricultura critican que el plan quinquenal para reducir la pesca fue «absurdo, porque aquí se aplica pero al otro lado del Mediterráneo en Argelia, no», y lo achacan a que el comisario de Pesca entre 2019 y 2024 era lituano, alejado de la realidad del Mediterráneo y de un partido de ecologista. Confían en que el actual comisario de Pesca, el chipriota Costa Kadis, del PP, tenga más sensibiildad y altura de miras. De hecho, Kadis visitó en abril la Comunitat Valenciana donde se reunió con el conseller Miguel Barrachina y atendió al sector.. Críticas al Gobierno. Después de cinco años duros, aceptando las restricciones, los pescadores no pueden más. No entienden que se busque restringir todavía más y no lo achacan a una falta de víveres: «Los estudios científicos demuestran que están todas las especies por encima del nivel: salmonete, merluza, gamba…», explica Carmona, que cuenta que ya hay barcos que tienen que renunciar a pescar porque no dan abasto: «El patrón mayor de Calpe tiene tres barcos de arrastre, pero con un barco hizo un tirón y a las 10 de la mañana me dijo que volvía con casi 400 kilos de gamba preocupado por que se le iba a juntar con otro.. El vicepresidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pesca afirma que un barco de arrastre grande puede costar hasta 600.000 euros con sueldos de trabajadores y supone una generación de riqueza que no incentivan: «Parece ser que este Gobierno quiere que, en lugar de que produzcamos, que estemos parados y nos den una subvención, una paguita».
Aseguran que los trece días extra del Gobierno son insuficientes y reclaman faenar 180 días al año mientras claman contra el Gobierno: «Es mejor estar parado»
Los pescadores del Mediterráneo están al límite. No aguantan más la situación de incertidumbre, las continuas restricciones y las medidas «irrisorias» para intentar contentarles. Las cofradías de pescadores tuvieron que levantarse de la mesa de negociación para poder presionar al Ministerio y arrancarles un plazo extra de unos 13 días de media por buque para faenar, pero aún así lo consideran insuficiente para llegar a fin de año. «Dar no da», asegura categórico Pedro Carmona, patrón mayor de la Cofradía de pescadores de Torrevieja, presidente de la federación de cofradías de pescadores de Alicante y vicepresidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pesca. Esos trece días se suman a una restricción inicial de 130 días, pero piden más libertad. «Reclamamos 180 días al año. Los días laborables son 220, lo que no se puede trabajar son seis meses y medio», afirma en declaraciones a LA RAZÓN.. Las normas de pesca en el Mediterráneo las marca la Unión Europea para regular la sobrepesca. Durante los últimos cinco años ha desarrollado un plan para aumentar la disponibilidad de pescado tras la alerta por falta de especies.. Para este 2025, las jornadas permitidas quedaron marcadas en 27 días al año, pero este número es engañoso. Si los pescadores actualizaban sus buques y cumplían unos criterios técnicos, como ampliar las mallas de 40 a 45 milímetros para no atrapar peces pequeños o cumplir otros requisitos queda ampliado a 130 días, pero en los próximos días, el Consejo de la Unión Europea fijará las cuotas para 2026 y se rumorea un recorte mayor, hasta reducir a tan solo 9 días de pesca al año. «Si es así que se queden con el barco. Trabajamos una semana y las otras 51 semanas a mirar por la ventana a ver si cae algún billete», exclama enfadado Carmona.. Los permisos parece que se mantendrán hasta los 130 días para quienes sí han actualizado sus cargueros, pero la cuestión es la incertidumbre sobre qué nuevas medidas requerirán para ello. «¿Este 2026 qué tendremos que hacer? Los barcos que han puesto las puertas voladoras se han gastado 60.000 euros sin saber los días que van a trabajar ni si se van a poder pagar», afirma el representante pesquero. Aún así, critican que las medidas como esta ampliación se tomen en diciembre, cuando el género en Navidad está en peligro, y no con antelación, lo que lleva a una sobreprotección. «Lo más normal es que el día 1 de enero te digan los días para trabajar al año y así lo sepas, pero nuestra administración no dice nada y llega septiembre y te dicen: estos son los días», afirma. A los 130 días se suman 52 días de subvención por no pescar, pero muchos al no saber los días que contarán, pescan de menos, mientras otros se arriesgan a excederse, con la consecuente dificultad de una multa. «Todo el mundo tiene miedo. Si te pasas y te sancionan tienes que devolver cuatro años de subvención», explica Carmona.. Desde la Conselleria de Agricultura critican que el plan quinquenal para reducir la pesca fue «absurdo, porque aquí se aplica pero al otro lado del Mediterráneo en Argelia, no», y lo achacan a que el comisario de Pesca entre 2019 y 2024 era lituano, alejado de la realidad del Mediterráneo y de un partido de ecologista. Confían en que el actual comisario de Pesca, el chipriota Costa Kadis, del PP, tenga más sensibiildad y altura de miras. De hecho, Kadis visitó en abril la Comunitat Valenciana donde se reunió con el conseller Miguel Barrachina y atendió al sector.. Críticas al Gobierno. Después de cinco años duros, aceptando las restricciones, los pescadores no pueden más. No entienden que se busque restringir todavía más y no lo achacan a una falta de víveres: «Los estudios científicos demuestran que están todas las especies por encima del nivel: salmonete, merluza, gamba…», explica Carmona, que cuenta que ya hay barcos que tienen que renunciar a pescar porque no dan abasto: «El patrón mayor de Calpe tiene tres barcos de arrastre, pero con un barco hizo un tirón y a las 10 de la mañana me dijo que volvía con casi 400 kilos de gamba preocupado por que se le iba a juntar con otro.. El vicepresidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pesca afirma que un barco de arrastre grande puede costar hasta 600.000 euros con sueldos de trabajadores y supone una generación de riqueza que no incentivan: «Parece ser que este Gobierno quiere que, en lugar de que produzcamos, que estemos parados y nos den una subvención, una paguita».
Noticias de la Comunidad Valenciana en La Razón
