A primer golpe de pensamiento, puede parecer que sin la pantalla final de Eurovisión el Benidorm Fest puede perder interés del público generalista. Pero, en realidad, la marcha de España del festival quizá tenga como efecto colateral la consolidación que requería el Benidorm Fest.. Porque se votará la propuesta musical que más guste, en vez de la que se sienta que es más “eurovisiva”. Es uno de los problemas que sufre el Benidorm Fest desde su segunda edición y que, también, padece el propio Eurovisión. Se ha interiorizado la falsa premisa de que para ganar en Eurovisión hay que ejercer todos los clichés que vinculamos al festival. Llenar el escenario de brilli brilli inconexo es más relevante que narrar una buena historia audiovisual a través de la materia prima de la música. Así hay cantantes que parecen mirar más hacia los efectos especiales de su puesta en escena que al público a quien está cantando. De hecho, existen intérpretes que ni se les ve engullidos por una coreografía de elementos que, a menudo, despistan más que engrandecen al artista. Le pasó a Melody, sin ir más lejos. Europa no entendió la canción. Porque era un ir y venir de cosas que entorpecían la posibilidad de aupar la visibilidad de lo que hacía única a la cantante.. En este arte, los de Portugal fueron maestros con Salvador Sobral. Los más evidentes “eurovisivos” le hubieran puesto un ballet de fondo y alguna que otra fanfarria de atrezo. Sin embargo, la inteligencia de su puesta en escena fue colocar al músico en un pequeño escenario entre el público. Los propios eurofans le arropaban con el calor de su atención, mientras la cámara bailaba a su alrededor: dándonos en primer plano su poderosa expresividad. Salvador nos cantaba a nosotros. Solo a nosotros. No era una actuación desnuda, era una actuación bien planteada para hacerle más grande. A él. Y a Amar pelos dois.. Pero a Eurovisión se le ha carcomido el estereotipo hortera que se presupone de Eurovisión. Aunque sea mentira. Aunque suela ganar siempre la canción bien contada, no la mejor disfrazada.. Para lograr ser el Sanremo español, el Benidorm Fest debe trascender como acontecimiento social que saca brillo a la música actual de nuestro país. No un batiburrillo de canciones prefabricadas con soniquetes que se presupone destacan en Eurovisión.. Ahora, sin el objetivo de Eurovisión, el BF puede reordenar las expectativas del voto. El show televisivo hará el resto. Ya sabemos los presentadores: se ha optado por la ya habitual Inés Hernand que compartirá papel distendido con LalaChus. También estará Javier Ambrossi, con el que Televisión Española consigue un titular llamativo de venta. No es presentador, pero el morbo instantáneo será contemplar cómo se estrena frente a los focos sin Javi Calvo. Y, como presentador experimentado, Jesús Vázquez. Clásico de tantos talents shows musicales, con esta decisión TVE debilita la imagen de Telecinco, pues le arrebata uno de los pocos comunicadores que quedaban asociados al éxito de la cadena de Mediaset.. Pero, al final, el programa funcionará o no por la calidad del juego musical y visual de las actuaciones. Este año, con el escenógrafo Sergio Jaén a cargo de la dirección artística. Lleva meses trabajando en el Benidorm Fest. Ahí está la otra oportunidad. En la tele en España, lo normal es trabajar a contrarreloj. Esta edición, en cambio, han tenido tiempo, lo que debería suponer un gran salto hacia adelante para que el Benidorm Fest sea el Benidorm Fest y no una preselección con presupuesto de Eurovisión sin Eurovisión.
Lo que gana el Benidorm Fest sin Eurovisión.
20MINUTOS.ES – Televisión
A primer golpe de pensamiento, puede parecer que sin la pantalla final de Eurovisión el Benidorm Fest puede perder interés del público generalista. Pero, en realidad, la marcha de España del festival quizá tenga como efecto colateral la consolidación que requería el Benidorm Fest.. Porque se votará la propuesta musical que más guste, en vez de la que se sienta que es más “eurovisiva”. Es uno de los problemas que sufre el Benidorm Fest desde su segunda edición y que, también, padece el propio Eurovisión. Se ha interiorizado la falsa premisa de que para ganar en Eurovisión hay que ejercer todos los clichés que vinculamos al festival. Llenar el escenario de brilli brilli inconexo es más relevante que narrar una buena historia audiovisual a través de la materia prima de la música. Así hay cantantes que parecen mirar más hacia los efectos especiales de su puesta en escena que al público a quien está cantando. De hecho, existen intérpretes que ni se les ve engullidos por una coreografía de elementos que, a menudo, despistan más que engrandecen al artista. Le pasó a Melody, sin ir más lejos. Europa no entendió la canción. Porque era un ir y venir de cosas que entorpecían la posibilidad de aupar la visibilidad de lo que hacía única a la cantante.. En este arte, los de Portugal fueron maestros con Salvador Sobral. Los más evidentes “eurovisivos” le hubieran puesto un ballet de fondo y alguna que otra fanfarria de atrezo. Sin embargo, la inteligencia de su puesta en escena fue colocar al músico en un pequeño escenario entre el público. Los propios eurofans le arropaban con el calor de su atención, mientras la cámara bailaba a su alrededor: dándonos en primer plano su poderosa expresividad. Salvador nos cantaba a nosotros. Solo a nosotros. No era una actuación desnuda, era una actuación bien planteada para hacerle más grande. A él. Y a Amar pelos dois.. Pero a Eurovisión se le ha carcomido el estereotipo hortera que se presupone de Eurovisión. Aunque sea mentira. Aunque suela ganar siempre la canción bien contada, no la mejor disfrazada.. Para lograr ser el Sanremoespañol, el Benidorm Fest debe trascender como acontecimiento social que saca brillo a la música actual de nuestro país. No un batiburrillo de canciones prefabricadas con soniquetes que se presupone destacan en Eurovisión.. Ahora, sin el objetivo de Eurovisión, el BF puede reordenar las expectativas del voto. El show televisivo hará el resto. Ya sabemos los presentadores: se ha optado por la ya habitual Inés Hernand que compartirá papel distendido con LalaChus. También estará Javier Ambrossi, con el que Televisión Española consigue un titular llamativo de venta. No es presentador, pero el morbo instantáneo será contemplar cómo se estrena frente a los focos sin Javi Calvo. Y, como presentador experimentado, Jesús Vázquez. Clásico de tantos talents shows musicales, con esta decisión TVE debilita la imagen de Telecinco, pues le arrebata uno de los pocos comunicadores que quedaban asociados al éxito de la cadena de Mediaset.. Pero, al final, el programa funcionará o no por la calidad del juego musical y visual de las actuaciones. Este año, con el escenógrafo Sergio Jaén a cargo de la dirección artística. Lleva meses trabajando en el Benidorm Fest. Ahí está la otra oportunidad. En la tele en España, lo normal es trabajar a contrarreloj. Esta edición, en cambio, han tenido tiempo, lo que debería suponer un gran salto hacia adelante para que el Benidorm Fest sea el Benidorm Fest y no una preselección con presupuesto de Eurovisión sin Eurovisión.
