Ocho golpes nocturnos en pisos mientras sus moradores dormían en apenas 16 días. Si alguna de las víctimas tenía el infortunio de despertarse en pleno robo, no dudaban en intimidarla y ponerse agresivos al grito de “calla y dame dinero” o “tranquilízate y cállate, que al final me pongo agresivo”. Ocurrió en la localidad madrileña de Alcobendas el pasado mes de septiembre, “en horas nocturnas, mediante el método de escalo y forzando las ventanas de las viviendas”, según ha informado a este diario una portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Por estos hechos han sido detenidas cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, que pasaron a disposición judicial, que decretó el inmediato ingreso en prisión de uno de los varones.. Seguir leyendo
Los cuatro arrestados, dos hombres gemelos y dos mujeres, pasaron a disposición del juez, quien mandó directo a la cárcel a uno de los varones
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Ocho golpes nocturnos en pisos mientras sus moradores dormían en apenas 16 días. Si alguna de las víctimas tenía el infortunio de despertarse en pleno robo, no dudaban en intimidarla y ponerse agresivos al grito de “calla y dame dinero” o “tranquilízate y cállate, que al final me pongo agresivo”. Ocurrió en la localidad madrileña de Alcobendas el pasado mes de septiembre, “en horas nocturnas, mediante el método de escalo y forzando las ventanas de las viviendas”, según ha informado a este diario una portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Por estos hechos han sido detenidas cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, que pasaron a disposición judicial, que decretó el inmediato ingreso en prisión de uno de los varones.. Según detalla la policía, “había un claro reparto de funciones entre los cuatro autores”. Así, los dos hombres, que son gemelos o mellizos, originarios de Guinea Ecuatorial y que tienen 58 años, eran los que cometían los golpes presuntamente, mientras que las dos mujeres, ambas españolas y de 56 y de 34 años, eran receptadoras: se encargaban de dar salida a los efectos sustraídos en tiendas de compraventa de oro.. Otra característica que ha llamado la atención policial es que los robos “ocurrían en zonas muy cercanas entre sí, que a su vez estaban en las inmediaciones del domicilio de los dos hombres”, lo que les permitía refugiarse en casa nada más cometer los robos y así evadir a la policía. En concreto, los golpes se concentraron en apenas tres clases: Valladolid, Isaac Albéniz y Constitución, en el distrito centro de este municipio, a 15 kilómetros al norte de la capital y con una población de más de 123.000 habitantes.. Las investigaciones comenzaron en septiembre, cuando la acumulación de varias denuncias apuntó a un aumento de los robos en domicilio y con sus habitantes dentro, “algo inusual en este tipo de ilícitos”, según destaca la policía. “Los hechos tenían en común que se llevaban a cabo por un único varón, durante las horas nocturnas, accediendo por escalo y forzando alguna de las vías de acceso a la vivienda atracada ―como ventanas o puertas secundarias―”, que solía estar en las plantas bajas de los inmuebles, más accesibles escanlando, explica la jefatura.. El autor no dudaba “en intimidar, amenazar e incluso ejercer la violencia” si alguna de las víctimas se despertaba y le daba por buscar el origen de los ruidos que se escuchaban en las habitaciones contiguas al dormitorio. En más de una ocasión, este varón fue sorprendido con las manos en la masa, registrando las pertenencias de los habitantes, momento que aprovechaba para pedirles “dinero, tarjetas bancarias y objetos de valor”. No dudaba tampoco en arrebatarles las joyas que llevaran puestas en ese momento. Iba a cara descubierta, con gorra y una sudadera.. Los agentes lograron identificar a los autores de los hechos. Se trataba de dos hombres y dos mujeres con “un reparto de papeles”. Los dos hombres se encargaban supuestamente de diseñar juntos el robo. “Elegían zonas muy próximas entre sí y cercanas a su domicilio, con la intención de refugiarse de forma inmediata tras cometer los ilícitos y eludir la acción policial”, indica la policía.. Uno de los varones realizaba el robo propiamente dicho, mientras el otro era el encargado de ocultar y custodiar los efectos sustraídos, “utilizando calcetines que ponía detrás del mobiliario”. Las mujeres, una vez recibían los objetos sustraídos, se encargaban de “realizar la venta, sobre todo de las joyas, en los establecimientos de compraventa de oro, recibiendo un gran aporte económico por ello”.. Los investigadores llevaron a cabo un dispositivo de localización y detención de los cuatro autores, que fueron arrestados entre los días 24 y 25 de septiembre. En el momento de la detención, una de las mujeres llevaba efectos que fueron reconocidos como sustraídos en los domicilios. Así mismo, se llevó a cabo la entrada y registro en la morada de los dos varones, donde los agentes se incautaron de varias joyas como pendientes, colgantes, anillos y relojes.. Las cuatro personas fueron arrestadas como presuntas responsables de los delitos de robo con fuerza en interior de domicilio, robo con violencia e intimidación, receptación ―aprovechar, recibir, ocultar o adquirir los efectos de un delito― y pertenencia a grupo criminal. Posteriormente, pasaron ante el juez, quien mandó directo a la cárcel a uno de los varones, el que cometía los robos, ya que “entrar en domicilios cuando están sus habitantes dentro está bastante penado en España”. Salvo los dos hombres, que son hermanos gemelos o mellizos, el resto de los detenidos no tienen relación de parentesco o sentimental entre sí. “Todos tienen antecedentes, menos la mujer de 56 años, por robo con violencia, robo con fuerza y hurtos”, detalla la portavoz.. Parte de los objetos intervenidos fueron recuperados y devueltos a sus legítimos propietarios, concluye la policía, que desconoce a cuánto puede ascender lo robado entre efectivo, joyas y otros objetos de valor.
