La activación este viernes del mecanismo de retirada del 12% de la producción de aceite de oliva para este año (188.000 toneladas), con el fin de regular la oferta y evitar el desplome de precios, divide al sector oleícola. Mientras los productores y las organizaciones agrarias saludan esta iniciativa inédita, que califican como “histórica”, la industria envasadora y refinadora anuncia incluso un recurso de alzada para frenar una norma que creen “desproporcionada” y que puede afectar a la competitividad del aceite de oliva español.. Seguir leyendo
Las organizaciones agrarias hablan de medida “histórica” y confían en que sirva para estabilizar los precios en origen sin afectar a los consumidores
La activación este viernes del mecanismo de retirada del 12% de la producción de aceite de oliva para este año (188.000 toneladas), con el fin de regular la oferta y evitar el desplome de precios, divide al sector oleícola. Mientras los productores y las organizaciones agrarias saludan esta iniciativa inédita, que califican como “histórica”, la industria envasadora y refinadora anuncia incluso un recurso de alzada para frenar una norma que creen “desproporcionada” y que puede afectar a la competitividad del aceite de oliva español.. El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha defendido así la medida en redes sociales: “Estabilidad de precios en origen, retribución justa para nuestros productores y precios razonables para el consumidor”. El nuevo esquema, amparado por la Unión Europea, pretende almacenar producto cuando es muy abundante y ponerlo en el mercado cuando escasea, de forma que se suavice la oscilación brusca de precios. El precio en origen del aceite de oliva virgen extra ronda esta semana los tres euros el kilo, cuando en muchas explotaciones olivareras los costes de producción están cerca de los cinco euros, una situación que se ha agravado en los últimos meses tras dispararse los costes del gasóleo agrícola y de los fertilizantes.. Las organizaciones agrarias comparten esta visión. “Esta medida aportará la estabilidad que el sector necesita desesperadamente. Beneficia tanto a los consumidores como a los productores. Guardar parte del aceite cuando la cosecha es abundante para disponer de él en campañas cortas evitará cosas tan locas como la subida del precio en los supermercados por encima de los nueve euros o que los olivareros tengamos que trabajar por debajo de los costes de producción”, ha manifestado el responsable de Olivar de COAG, Francisco Elvira.. Esta organización agraria subraya que la autorregulación de la oferta que conlleva la norma aprobada por el ministerio “demuestra que es posible ordenar los mercados agroalimentarios mediante herramientas de gestión de la oferta, garantizando un suministro continuo a precios razonables para la sociedad sin destruir el tejido productivo del campo español”.. En la misma línea, el secretario general UPA Andalucía, Jesús Cózar, califica de “histórica” la activación por primera vez de la norma de comercialización del aceite. “Con estos precios ruinosos en origen es una medida más que necesaria”, apunta, aunque precisa que quizás la norma sea insuficiente para el olivar tradicional “donde se está trabajando por debajo de los costes de producción”.. “Es necesario que se garantice la rentabilidad de los olivareros, la medida pueda ayudar a reactivar los mercados y que los precios sean superiores”, ha añadido el responsable de aceite de Asaja, José Ugarrio. Desde otras organizaciones, como es el caso de la Unión de Uniones (UdU), se cree que el porcentaje de retirada de aceite debería haber sido de hasta el 20%, y no del 12%.. La industria del envasado rechaza, en cambio, el mecanismo. La Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (Anierac) ha anunciado que presentará un recurso de alzada contra la medida porque “no alcanza el objetivo deseado, que es equilibrar el mercado a plazo largo”, en palabras de su director, Primitivo Fernández. A su juicio, la activación de la retirada temporal de aceite “resulta desproporcionada y puede resultar contraproducente para la competitividad del aceite de oliva español”. Anierac, junto con Asoliva (Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador de Aceites de Oliva y Aceites de Orujo), exigen una estrategia sectorial de largo plazo, basada en el crecimiento del consumo, la creación de demanda, la apertura y consolidación de mercados, la internacionalización, la competitividad y la generación de mayor valor añadido.. Estas asociaciones comparten los argumentos de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) que, en su informe sobre los riesgos derivados de la medida, alertó del impacto negativo: “La retirada de producto constituye una restricción de la oferta susceptible de generar efectos muy negativos sobre la competencia, como incrementos de precios, reducción de incentivos para mejorar la calidad y la variedad de la oferta, y un mayor riesgo de coordinación entre operadores, con perjuicio a medio y largo plazo tanto para los consumidores como para otros eslabones de la cadena de valor”.
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