El independentismo sigue dividido y necesita hacerse notar de cara a las elecciones generales. Así se ha evidenciado este jueves en la ofrenda floral a Lluís Companys por el 86 aniversario de su fusilamiento. A las puertas de los comicios del próximo 29 de noviembre, el homenaje al expresidente de la Generalitat en el castillo de Montjuïc ha servido para que las fuerzas independentistas reivindiquen el legado de Companys, lancen sus proclamas nacionalistas y adviertan de los riesgos que, a su juicio, entraña el avance de la derecha.
La jornada también ha permitido comprobar que, pese a compartir escenario y buena parte de sus referencias históricas, el independentismo dista de mantener un discurso unitario. Junts y ERC han vuelto a exhibir sus diferencias sobre cómo defender los intereses de Cataluña, mientras que ambas formaciones han utilizado el homenaje para marcar distancias con sus respectivos adversarios políticos. Todo ello, con la amnistía y el eventual regreso de Carles Puigdemont como telón de fondo.
El secretario general de Junts, Jordi Turull, ha reivindicado la figura de Companys y ha acusado al Estado de intentar «cíclicamente» acabar con el alma de Cataluña. A su juicio, el fusilamiento del expresidente pretendía eliminar el sentimiento nacional catalán, un objetivo que, ha asegurado, no se ha conseguido ni se conseguirá. Turull ha aprovechado además su intervención para reivindicar que su formación antepone los intereses de Cataluña a los electorales y ha cargado contra quienes, en sus palabras, prefieren defender «una trinchera ideológica» antes que atender las necesidades de Cataluña, en clara referencia a Esquerra.
Aunque sin mencionarla expresamente, el dirigente de Junts también ha dirigido sus críticas a Aliança Catalana, a la que ha reprochado que «flirtee» con quienes detuvieron y entregaron a Companys y que mire hacia otro lado cuando se le califica de asesino.
Uno de los mensajes centrales de Junts ha sido precisamente el regreso de los dirigentes independentistas todavía fuera de España. Turull ha asegurado que el homenaje de este jueves será el último al que falten miembros de su partido y ha augurado que el próximo 15 de octubre podrán acudir Carles Puigdemont, Toni Comín y Lluís Puig, gracias a la aplicación de la Ley de Amnistía.
En la misma línea se ha pronunciado el presidente del Parlament, Josep Rull, que ha celebrado los avances para hacer efectiva la amnistía de Puigdemont y Lluís Puig, ambos diputados de la Cámara catalana. Rull ha prometido que, cuando regresen, recibirán un recibimiento «adecuado y solemne» en la institución y ha evocado una de las frases más conocidas de Companys: «Volveremos a luchar, volveremos a sufrir, volveremos a vencer».
El presidente del Parlament también ha sostenido que Companys fue fusilado por el hecho de ser presidente de Cataluña y ha defendido que quienes creyeron que su asesinato acabaría con «la nación catalana» se equivocaron. La continuidad del homenaje, año tras año, sería, a su juicio, una muestra de que aquella aspiración nacional sigue viva.
ERC, contra los reaccionarios
ERC también ha aprovechado la efeméride para trasladar su propio mensaje político, aunque con un discurso que ha combinado la reivindicación nacional con las cuestiones sociales. Su secretaria general, Elisenda Alamany, ha defendido que construir una Cataluña «fuerte» constituye el «mejor antídoto contra los reaccionarios», en una intervención marcada por las próximas elecciones y las diferencias con Junts.
La dirigente republicana, en clara referencia a Junts, ha lanzado reproches a quienes, en nombre de la defensa de Cataluña, olvidan las necesidades cotidianas de la ciudadanía. También ha criticado su rechazo a los decretos de vivienda por preferir «dejar caer la legislatura por oportunismo» antes que asumir sus compromisos políticos.
Frente a ello, Alamany ha defendido que el proyecto independentista debe ir acompañado de respuestas concretas a problemas como el acceso a la vivienda, la financiación y las condiciones laborales. «Se trata de tener un pie en tierra, en el momento presente, para ofrecer respuestas, y otro orientado hacia donde queremos caminar», ha resumido.
La ANC llama a recuperar la movilización
La reivindicación del legado de Companys también ha servido a la Assemblea Nacional Catalana (ANC), en horas bajas, para reclamar una nueva etapa de movilización independentista. Su coordinador de Movilización, Ignasi Rigau, ha denunciado que la represión del Estado contra Cataluña «ha cambiado de forma, pero ha mantenido el mismo objetivo» y ha acusado a España de impedir que los catalanes puedan ejercer libremente su derecho a la autodeterminación.
Durante la ofrenda en la tumba de Companys, Rigau ha recordado que el expresidente fue perseguido, exiliado y asesinado por un Estado que, según ha afirmado, nunca aceptó que Cataluña pudiera decidir su futuro. También ha establecido un paralelismo entre aquella represión y los acontecimientos del procés, al mencionar a los dirigentes independentistas en el exilio, los presos políticos y las cargas policiales del 1-O.
En este contexto, ha llamado a los independentistas a recuperar la movilización y ha instado a ejercer de nuevo la desobediencia civil para culminar el camino iniciado el 1 de octubre. Un discurso que ha convertido el homenaje en algo más que un acto conmemorativo y que refleja la voluntad de una parte del independentismo de recuperar el pulso de la movilización en un momento de reconfiguración política.
La exhibición floral en Montjuïc se transforma en un escenario donde se expresan quejas, se intercambian reprimendas y se hacen profecías sobre el regreso de Puigdemont.
El independentismo sigue dividido y necesita hacerse notar de cara a las elecciones generales. Así se ha evidenciado este jueves en la ofrenda floral a Lluís Companys por el 86 aniversario de su fusilamiento. A las puertas de los comicios del próximo 29 de noviembre, el homenaje al expresidente de la Generalitat en el castillo de Montjuïc ha servido para que las fuerzas independentistas reivindiquen el legado de Companys, lancen sus proclamas nacionalistas y adviertan de los riesgos que, a su juicio, entraña el avance de la derecha.
La jornada también ha permitido comprobar que, pese a compartir escenario y buena parte de sus referencias históricas, el independentismo dista de mantener un discurso unitario. Junts y ERC han vuelto a exhibir sus diferencias sobre cómo defender los intereses de Cataluña, mientras que ambas formaciones han utilizado el homenaje para marcar distancias con sus respectivos adversarios políticos. Todo ello, con la amnistía y el eventual regreso de Carles Puigdemont como telón de fondo.
El secretario general de Junts, Jordi Turull, ha reivindicado la figura de Companys y ha acusado al Estado de intentar «cíclicamente» acabar con el alma de Cataluña. A su juicio, el fusilamiento del expresidente pretendía eliminar el sentimiento nacional catalán, un objetivo que, ha asegurado, no se ha conseguido ni se conseguirá. Turull ha aprovechado además su intervención para reivindicar que su formación antepone los intereses de Cataluña a los electorales y ha cargado contra quienes, en sus palabras, prefieren defender «una trinchera ideológica» antes que atender las necesidades de Cataluña, en clara referencia a Esquerra.
Aunque sin mencionarla expresamente, el dirigente de Junts también ha dirigido sus críticas a Aliança Catalana, a la que ha reprochado que «flirtee» con quienes detuvieron y entregaron a Companys y que mire hacia otro lado cuando se le califica de asesino.
Uno de los mensajes centrales de Junts ha sido precisamente el regreso de los dirigentes independentistas todavía fuera de España. Turull ha asegurado que el homenaje de este jueves será el último al que falten miembros de su partido y ha augurado que el próximo 15 de octubre podrán acudir Carles Puigdemont, Toni Comín y Lluís Puig, gracias a la aplicación de la Ley de Amnistía.
En la misma línea se ha pronunciado el presidente del Parlament, Josep Rull, que ha celebrado los avances para hacer efectiva la amnistía de Puigdemont y Lluís Puig, ambos diputados de la Cámara catalana. Rull ha prometido que, cuando regresen, recibirán un recibimiento «adecuado y solemne» en la institución y ha evocado una de las frases más conocidas de Companys: «Volveremos a luchar, volveremos a sufrir, volveremos a vencer».
El presidente del Parlament también ha sostenido que Companys fue fusilado por el hecho de ser presidente de Cataluña y ha defendido que quienes creyeron que su asesinato acabaría con «la nación catalana» se equivocaron. La continuidad del homenaje, año tras año, sería, a su juicio, una muestra de que aquella aspiración nacional sigue viva.
ERC, contra los reaccionarios
ERC también ha aprovechado la efeméride para trasladar su propio mensaje político, aunque con un discurso que ha combinado la reivindicación nacional con las cuestiones sociales. Su secretaria general, Elisenda Alamany, ha defendido que construir una Cataluña «fuerte» constituye el «mejor antídoto contra los reaccionarios», en una intervención marcada por las próximas elecciones y las diferencias con Junts.
La dirigente republicana, en clara referencia a Junts, ha lanzado reproches a quienes, en nombre de la defensa de Cataluña, olvidan las necesidades cotidianas de la ciudadanía. También ha criticado su rechazo a los decretos de vivienda por preferir «dejar caer la legislatura por oportunismo» antes que asumir sus compromisos políticos.
Frente a ello, Alamany ha defendido que el proyecto independentista debe ir acompañado de respuestas concretas a problemas como el acceso a la vivienda, la financiación y las condiciones laborales. «Se trata de tener un pie en tierra, en el momento presente, para ofrecer respuestas, y otro orientado hacia donde queremos caminar», ha resumido.
La ANC llama a recuperar la movilización
La reivindicación del legado de Companys también ha servido a la Assemblea Nacional Catalana (ANC), en horas bajas, para reclamar una nueva etapa de movilización independentista. Su coordinador de Movilización, Ignasi Rigau, ha denunciado que la represión del Estado contra Cataluña «ha cambiado de forma, pero ha mantenido el mismo objetivo» y ha acusado a España de impedir que los catalanes puedan ejercer libremente su derecho a la autodeterminación.
Durante la ofrenda en la tumba de Companys, Rigau ha recordado que el expresidente fue perseguido, exiliado y asesinado por un Estado que, según ha afirmado, nunca aceptó que Cataluña pudiera decidir su futuro. También ha establecido un paralelismo entre aquella represión y los acontecimientos del procés, al mencionar a los dirigentes independentistas en el exilio, los presos políticos y las cargas policiales del 1-O.
En este contexto, ha llamado a los independentistas a recuperar la movilización y ha instado a ejercer de nuevo la desobediencia civil para culminar el camino iniciado el 1 de octubre. Un discurso que ha convertido el homenaje en algo más que un acto conmemorativo y que refleja la voluntad de una parte del independentismo de recuperar el pulso de la movilización en un momento de reconfiguración política.
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