La instrucción judicial de la devastadora dana de octubre de 2024 no solo ha tenido como protagonista a los imputados a la causa, ni siquiera a los testigos de mayor rango político, la «jueza del pueblo», como la llamó Manolo Mata, uno de los abogados de la acusación, ha sido objeto del debate público y también de las quejas de los dos investigados, Salomé Pradas y Emilio Argüeso.. El Promotor de la Acción Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha decretado el archivo definitivo de la diligencia informativa abierta contra la magistrada Nuria Ruiz Tobarra, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Catarroja, y contra su esposo, el magistrado Jorge Martínez Ribera, titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Valencia.. No obstante, las declaraciones recogidas en este documento, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, aclaran una cuestión que había sido ampliamente debatida. El marido de la jueza sí que ha estado presente en las declaraciones.. «He de señalar que es cierto que algunas de las víctimas me han visto junto a mi esposa» y explica el motivo. Se debe «al desgaste emocional que sufría durante algunas de las declaraciones. Más de un centenar de víctimas y testigos han relatado como se produjeron los terribles fallecimientos de sus familiares. Solo hay que leer el auto de 10 de marzo de 2025 para comprobarlo. Ello me impulsó a estar junto a ella en momentos puntuales cuando ella llevaba a cabo las declaraciones».. Asegura que no tenía como objetivo «participar en la instrucción» y afirma: «No he violado ningún secreto profesional, ni he comunicado o revelado nada, ni recibida queja alguna de ningún familiar, ni el procedimiento ha sufrido ningún tipo de perjuicio. Lo anterior constituye un requisito esencial respecto de la infracción disciplinaria que se me achaca. Nadie me manifestó su oposición, tampoco se escondió a los familiares que era el esposo de la juez. Nuria me contaba que los familiares en ocasiones comparecían solos y que muchos se quebraban durante las declaraciones. Nuria les hablaba y combinaba la redacción de lo que contaban con el consuelo hacia ellas».
La resolución del CGPJ recoge su testimonio: «No he violado ningún secreto profesional»
La instrucción judicial de la devastadora dana de octubre de 2024 no solo ha tenido como protagonista a los imputados a la causa, ni siquiera a los testigos de mayor rango político, la «jueza del pueblo», como la llamó Manolo Mata, uno de los abogados de la acusación, ha sido objeto del debate público y también de las quejas de los dos investigados, Salomé Pradas y Emilio Argüeso.. El Promotor de la Acción Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha decretado el archivo definitivo de la diligencia informativa abierta contra la magistrada Nuria Ruiz Tobarra, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Catarroja, y contra su esposo, el magistrado Jorge Martínez Ribera, titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Valencia.. No obstante, las declaraciones recogidas en este documento, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, aclaran una cuestión que había sido ampliamente debatida. El marido de la jueza sí que ha estado presente en las declaraciones.. «He de señalar que es cierto que algunas de las víctimas me han visto junto a mi esposa» y explica el motivo. Se debe «al desgaste emocional que sufría durante algunas de las declaraciones. Más de un centenar de víctimas y testigos han relatado como se produjeron los terribles fallecimientos de sus familiares. Solo hay que leer el auto de 10 de marzo de 2025 para comprobarlo. Ello me impulsó a estar junto a ella en momentos puntuales cuando ella llevaba a cabo las declaraciones».. Asegura que no tenía como objetivo «participar en la instrucción» y afirma: «No he violado ningún secreto profesional, ni he comunicado o revelado nada, ni recibida queja alguna de ningún familiar, ni el procedimiento ha sufrido ningún tipo de perjuicio. Lo anterior constituye un requisito esencial respecto de la infracción disciplinaria que se me achaca. Nadie me manifestó su oposición, tampoco se escondió a los familiares que era el esposo de la juez. Nuria me contaba que los familiares en ocasiones comparecían solos y que muchos se quebraban durante las declaraciones. Nuria les hablaba y combinaba la redacción de lo que contaban con el consuelo hacia ellas».
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