Una antena portátil, una estación de radio y una hora de emisión pueden bastar para que un pequeño pueblo de Soria deje de ser, al menos durante ese tiempo, un nombre perdido en el mapa y pase a escucharse a cientos o miles de kilómetros.. Es la particular forma de combatir la invisibilidad del medio rural que ha encontrado el radioaficionado soriano, Luis Óscar Carnicero, mediante su participación en el proyecto ‘183 Municipios de Soria en las ondas’, una iniciativa cuyo fin es conseguir que todos los municipios de la provincia tengan la oportunidad de ser escuchados por radioaficionados de todo el mundo.. La iniciativa que nació vinculada al diploma de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE) que permite a los aficionados acreditar comunicaciones con los 8.132 municipios españoles, ha terminado adquiriendo una dimensión que Carnicero no esperaba «en absoluto», según ha narrado en una entrevista a EFE.. Así, lo que comenzó como una actividad personal se ha convertido en una ventana para dar a conocer Soria entre radioaficionados de España y otros países.. La mecánica es sencilla: el radioaficionado se desplaza hasta un municipio, instala su equipo y permanece al menos una hora realizando contactos e intercambiando sus indicativos además de una señal de recepción que acredita que la comunicación se ha producido.. Carnicero ha asegurado que, en una jornada, puede llegar a realizar unos 400 contactos, dependiendo de las condiciones de propagación de las ondas, por lo que son cientos de personas que, durante unos segundos, escuchan desde distintos puntos del mundo el nombre de un pequeño municipio soriano.. Y es que, el radioaficionado ha confesado que, en su caso, el objetivo «ha dejado de ser únicamente completar una colección de municipios» y se ha convertido en un proyecto mucho más personal con el que busca, con cada comunicación, generar curiosidad por el lugar desde el que está emitiendo.. «Mi objetivo, aparte de dar a conocer Soria, es que un radioaficionado que esté en Valencia, cuando oiga hablar de un municipio soriano, entre en internet, lo busque y le llame la atención para venir a conocerlo», ha señalado Carnicero con satisfacción pues «ese efecto ya empieza a producirse».. Más allá del nombre en el mapa. Carnicero ha calculado que ya ha activado alrededor de medio centenar de los 183 municipios sorianos y, aunque no se ha marcado un plazo para completar el recorrido, su intención es detenerse en lugares que normalmente quedan fuera de los circuitos turísticos como son los núcleos despoblados o prácticamente abandonados.. Además, este proyecto también le ha permitido descubrir una provincia que, pese a ser la suya, ha reconocido «no conocer como creía» y, sobre todo, entrar en contacto con quienes todavía viven en ella.. «Hay pueblos en los que tienen la sensación de que no son escuchados», ha subrayado Carnicero recordando que, este fin de semana, su destino será el Cubo de la Solana donde, además de activar el municipio, la emisión estará vinculada a la ermita de la Virgen de la Solana.. El propósito es que el nombre del lugar circule por las ondas y que, detrás de ese indicativo que aparece durante unos segundos en una emisora, «haya también una historia que alguien quiera conocer».. Una red que permanece en la sombra. La radioafición tiene además una dimensión menos visible para la mayoría de la población y es su capacidad para mantener comunicaciones cuando otros sistemas fallan.. «Los radioaficionados forman parte de redes de emergencia y pueden prestar apoyo a las comunicaciones en determinadas situaciones», ha explicado Carnicero quien recuerda episodios recientes como el apagón eléctrico o dispositivos especiales de protección civil en los que han desempeñado un papel de apoyo.. Esa capacidad de comunicación desde lugares aislados es, en cierto modo, la otra cara de su proyecto ya que las mismas ondas que pueden servir para mantener un enlace cuando fallan otras redes, también pueden conseguir que un pueblo pequeño sea escuchado lejos de sus límites.. «Estamos un poco en la sombra», ha reconocido el soriano quien, sin embargo, lucha para que las ondas sirvan precisamente para lo contrario, sacar a esos pueblos «de la sombra» porque, a su juicio, «si un pueblo consigue ser escuchado, también puede empezar a ser conocido».
El radioaficionado soriano, Luis Óscar Carnicero, participa en el proyecto «183 Municipios de Soria en las ondas»
Una antena portátil, una estación de radio y una hora de emisión pueden bastar para que un pequeño pueblo de Soria deje de ser, al menos durante ese tiempo, un nombre perdido en el mapa y pase a escucharse a cientos o miles de kilómetros.. Es la particular forma de combatir la invisibilidad del medio rural que ha encontrado el radioaficionado soriano, Luis Óscar Carnicero, mediante su participación en el proyecto ‘183 Municipios de Soria en las ondas’, una iniciativa cuyo fin es conseguir que todos los municipios de la provincia tengan la oportunidad de ser escuchados por radioaficionados de todo el mundo.. La iniciativa que nació vinculada al diploma de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE) que permite a los aficionados acreditar comunicaciones con los 8.132 municipios españoles, ha terminado adquiriendo una dimensión que Carnicero no esperaba «en absoluto», según ha narrado en una entrevista a EFE.. Así, lo que comenzó como una actividad personal se ha convertido en una ventana para dar a conocer Soria entre radioaficionados de España y otros países.. La mecánica es sencilla: el radioaficionado se desplaza hasta un municipio, instala su equipo y permanece al menos una hora realizando contactos e intercambiando sus indicativos además de una señal de recepción que acredita que la comunicación se ha producido.. Carnicero ha asegurado que, en una jornada, puede llegar a realizar unos 400 contactos, dependiendo de las condiciones de propagación de las ondas, por lo que son cientos de personas que, durante unos segundos, escuchan desde distintos puntos del mundo el nombre de un pequeño municipio soriano.. Y es que, el radioaficionado ha confesado que, en su caso, el objetivo «ha dejado de ser únicamente completar una colección de municipios» y se ha convertido en un proyecto mucho más personal con el que busca, con cada comunicación, generar curiosidad por el lugar desde el que está emitiendo.. «Mi objetivo, aparte de dar a conocer Soria, es que un radioaficionado que esté en Valencia, cuando oiga hablar de un municipio soriano, entre en internet, lo busque y le llame la atención para venir a conocerlo», ha señalado Carnicero con satisfacción pues «ese efecto ya empieza a producirse».. Más allá del nombre en el mapa. Carnicero ha calculado que ya ha activado alrededor de medio centenar de los 183 municipios sorianos y, aunque no se ha marcado un plazo para completar el recorrido, su intención es detenerse en lugares que normalmente quedan fuera de los circuitos turísticos como son los núcleos despoblados o prácticamente abandonados.. Además, este proyecto también le ha permitido descubrir una provincia que, pese a ser la suya, ha reconocido «no conocer como creía» y, sobre todo, entrar en contacto con quienes todavía viven en ella.. «Hay pueblos en los que tienen la sensación de que no son escuchados», ha subrayado Carnicero recordando que, este fin de semana, su destino será el Cubo de la Solana donde, además de activar el municipio, la emisión estará vinculada a la ermita de la Virgen de la Solana.. El propósito es que el nombre del lugar circule por las ondas y que, detrás de ese indicativo que aparece durante unos segundos en una emisora, «haya también una historia que alguien quiera conocer».. Una red que permanece en la sombra. La radioafición tiene además una dimensión menos visible para la mayoría de la población y es su capacidad para mantener comunicaciones cuando otros sistemas fallan.. «Los radioaficionados forman parte de redes de emergencia y pueden prestar apoyo a las comunicaciones en determinadas situaciones», ha explicado Carnicero quien recuerda episodios recientes como el apagón eléctrico o dispositivos especiales de protección civil en los que han desempeñado un papel de apoyo.. Esa capacidad de comunicación desde lugares aislados es, en cierto modo, la otra cara de su proyecto ya que las mismas ondas que pueden servir para mantener un enlace cuando fallan otras redes, también pueden conseguir que un pueblo pequeño sea escuchado lejos de sus límites.. «Estamos un poco en la sombra», ha reconocido el soriano quien, sin embargo, lucha para que las ondas sirvan precisamente para lo contrario, sacar a esos pueblos «de la sombra» porque, a su juicio, «si un pueblo consigue ser escuchado, también puede empezar a ser conocido».
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