Era una preciosa casa de piedra junto a un lago que toda la familia amaba. En ella pasaron los mejores veranos de su vida. Las plantas y los árboles los cuidaban entre todos como si fueran los floricultores de un jardín botánico. Los vecinos que llegaron a la zona antes que ellos después del incendio les enviaron fotos, pero no ha sido hasta que la han tenido delante que han logrado dimensionar que se trata de una verdadera tragedia. Seguir leyendo
Los que regresan tras el paso del incendio más devastador de la historia de España comprueban que han perdido casas, coches, negocios, jardines o dehesas, en muchos casos de un valor incalculable
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Todo lo que ha robado el fuego | Noticias de Madrid | EL PAÍSIr al contenido__INCENDIOS FORESTALESLos que regresan tras el paso del incendio más devastador de la historia de España comprueban que han perdido casas, coches, negocios, jardines o dehesas, en muchos casos de un valor incalculableEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Miguel Serrano, junto a su suegra, Beatriz Seijas, y Karim, técnico de mantenimiento de la urbanización Calas de Burguillo, este domingo. Óscar CorralEra una preciosa casa de piedra junto a un lago que toda la familia amaba. En ella pasaron los mejores veranos de su vida. Las plantas y los árboles los cuidaban entre todos como si fueran los floricultores de un jardín botánico. Los vecinos que llegaron a la zona antes que ellos después del incendio les enviaron fotos, pero no ha sido hasta que la han tenido delante que han logrado dimensionar que se trata de una verdadera tragedia. El mayor incendio de la historia de España desde que se tienen registros ha afectado 77.000 hectáreas -50.000 de ellas en Ávila- y ha obligado a confinarse o desplazarse a casi 100.000 personas. El humo resulta visible desde el satélite Meteosat. A su paso, las llamas han destruido montes, campings, restaurantes y chiringuitos campestres, coches y casas. Los que han podido regresar, aunque fuese solo por unos minutos, han comprobado por sí mismos lo que les ha robado el fuego. El técnico de mantenimiento de la urbanización Calas de Burguillo en Navaluenga comprueba los desperfecto de la vivienda tras el incendio forestal, este domingo. ÓSCAR CORRALBeatriz Seijas llegó acompañada al chalé de su yerno y de Karim, el técnico de mantenimiento de la urbanización Calas de Burguillo, en la provincia de Ávila. Le dieron ganas de llorar al ver cómo había quedado todo. El jardín no existe ya. Tampoco el porche, que ha quedado reducido a cenizas. De las herramientas no queda ni el metal, las altas temperaturas lo fundieron todo, incluso las baldosas del suelo. La tizne trepó por las paredes de piedra. La puerta principal aguantó, pero por una ventana lateral se colaron las llamas y quemó una viga, que acabó en el suelo. FotogaleríaLas arizonas han ardido y del ciprés solo queda el tronco. “El trabajo de jardinería de toda una vida tirado a la basura”, resume Miguel Serrano, el marido de una de las hijas de Seijas. Era también su hogar durante los fines de semana de invierno, un lugar “paradisiaco”, algo de un valor “incalculable”. “Está siendo un golpe muy duro para todos nosotros”, añade. Enfrente, la casa tiene el impresionante paisaje del valle de la Iruela, ahora mismo presa de las llamas. Serrano recuerda emocionado la sensación de contemplarlo. Nadie sabe cuál será su aspecto mañana. La devastación ha recorrido Ávila, ha pasado por Toledo y ha dado el salto a Madrid. En ese triángulo que forman las tr
