Medio año después del trágico accidente de tren en Gelida, que desencadenó la mayor crisis de movilidad de Cataluña, Rodalies sigue funcionando con cortes, interrupciones y retrasos. «Todavía queda mucho trabajo por hacer», admitió esta semana la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica y portavoz del Govern, Sílvia Paneque. Aseguró también que actualmente la red ferroviaria catalana ya no está «en fase de emergencia, sino de mejora progresiva del sistema», y defendió que en estos seis meses ha habido una movilización de recursos económicos «nunca antes vista» por parte de Adif y del Ministerio de Transportes. La portavoz señaló que muchos de los problemas actuales de Rodalies son incidencias vinculadas al robo de cobre: «Es un problema muy grave porque afecta al servicio de una forma muy severa». En este sentido, recordó que el Gobierno quiere impulsar un endurecimiento de penas por este tipo de delitos. Limitaciones de velocidad Seis meses después del accidente, Rodalies mantiene alrededor del doble de tramos con limitación de velocidad que antes del siniestro, lo que obliga a los trenes a pasar más despacio y añadir así minutos al recorrido. Según los datos del mapa de limitaciones temporales de velocidad (LTV) de Adif –una herramienta interactiva que muestra las restricciones vigentes en la red–, a inicios de esta semana Rodalies contaba con hasta 180 LTV. Antes del accidente del 20 de enero, sin embargo, las restricciones afectaban a unos 95 puntos de la red ferroviaria catalana, mientras que el nivel más alto se registró a principios de marzo, cuando llegó a más de 200 tramos. Robos de cobre Los robos de cobre son, como explicó Paneque, uno de los problemas principales que afectan a la red de Rodalies. De hecho, esta misma semana se han registrado tres robos de cable en el sistema ferroviario catalán. El más reciente, hoy, ha obligado a suspender la R3 de Rodalies y a activar un servicio alternativo por carretera entre Fabra i Puig y Puigcerdà. Días antes, otro robo en La Sagrera provocó retrasos en la alta velocidad entre Barcelona y Girona, y uno más cortó por completo la línea entre Lleida y La Plana-Picamoixons, con incendios y daños graves cuya reparación, según Adif, sería compleja. La mitad de los robos de cable de toda España se concentran en Cataluña, y el Govern de Salvador Illa insiste en que endurecerá las penas para este delito: «Los perseguiremos de manera implacable», dijo la portavoz del ejecutivo catalán. A estos problemas se les ha añadido esta semana un nuevo frente: el socavón que se abrió el miércoles en las obras de soterramiento de las vías en Montcada i Reixac, en el límite con el barrio de Vallbona de Barcelona. El derrumbe de la pared de un pozo de obra engulló una grúa de grandes dimensiones, y obligó a cortar la circulación ferroviaria entre Montcada i Reixac y Sant Andreu, lo que afecta a las líneas R2, R2 Nord y R11. El secretario de
La red mantiene el doble de limitaciones de velocidad que antes del trágico siniestro
Medio año después del trágico accidente de tren en Gelida, que desencadenó la mayor crisis de movilidad de Cataluña, Rodalies sigue funcionando con cortes, interrupciones y retrasos. «Todavía queda mucho trabajo por hacer», admitió esta semana la consellera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica y portavoz del Govern, Sílvia Paneque.Aseguró también que actualmente la red ferroviaria catalana ya no está «en fase de emergencia, sino de mejora progresiva del sistema», y defendió que en estos seis meses ha habido una movilización de recursos económicos «nunca antes vista» por parte de Adif y del Ministerio de Transportes. La portavoz señaló que muchos de los problemas actuales de Rodalies son incidencias vinculadas al robo de cobre: «Es un problema muy grave porque afecta al servicio de una forma muy severa». En este sentido, recordó que el Gobierno quiere impulsar un endurecimiento de penas por este tipo de delitos.Limitaciones de velocidadSeis meses después del accidente, Rodalies mantiene alrededor del doble de tramos con limitación de velocidad que antes del siniestro, lo que obliga a los trenes a pasar más despacio y añadir así minutos al recorrido.Según los datos del mapa de limitaciones temporales de velocidad (LTV) de Adif –una herramienta interactiva que muestra las restricciones vigentes en la red–, a inicios de esta semana Rodalies contaba con hasta 180 LTV. Antes del accidente del 20 de enero, sin embargo, las restricciones afectaban a unos 95 puntos de la red ferroviaria catalana, mientras que el nivel más alto se registró a principios de marzo, cuando llegó a más de 200 tramos.Robos de cobreLos robos de cobre son, como explicó Paneque, uno de los problemas principales que afectan a la red de Rodalies. De hecho, esta misma semana se han registrado tres robos de cable en el sistema ferroviario catalán.El más reciente, hoy, ha obligado a suspender la R3 de Rodalies y a activar un servicio alternativo por carretera entre Fabra i Puig y Puigcerdà. Días antes, otro robo en La Sagrera provocó retrasos en la alta velocidad entre Barcelona y Girona, y uno más cortó por completo la línea entre Lleida y La Plana-Picamoixons, con incendios y daños graves cuya reparación, según Adif, sería compleja. La mitad de los robos de cable de toda España se concentran en Cataluña, y el Govern de Salvador Illa insiste en que endurecerá las penas para este delito: «Los perseguiremos de manera implacable», dijo la portavoz del ejecutivo catalán.A estos problemas se les ha añadido esta semana un nuevo frente: el socavón que se abrió el miércoles en las obras de soterramiento de las vías en Montcada i Reixac, en el límite con el barrio de Vallbona de Barcelona. El derrumbe de la pared de un pozo de obra engulló una grúa de grandes dimensiones, y obligó a cortar la circulación ferroviaria entre Montcada i Reixac y Sant Andreu, lo que afecta a las líneas R2, R2 Nord y R11. El secretario de Estado d
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