Carlos Martínez es técnico de laboratorio en una industria farmacéutica y tiene 28 años. Cuando se le pregunta por los discursos que señalan a los jóvenes por su presunta falta de compromiso ante el trabajo, responde: “Mi opinión, y en general la de todo mi grupo de amigos, es que si necesitamos una baja por cuestiones de salud es lo que hay, que la empresa no es nuestra vida. Que por más que hagamos no nos lo van a tener en cuenta y cuanto más hagamos, más nos van a pedir para darnos lo mismo”. El joven madrileño agrega: “No voy a heredar la empresa. Igual que para la empresa nosotros somos un número, para mí ella también”. Este profesional se posiciona radicalmente en contra del fraude en las bajas laborales. Tan en contra como de “regalar a la empresa tu tiempo” y que atropellen sus derechos laborales.Seguir leyendo
Los especialistas ven diferencias entre antiguas y nuevas generaciones en el papel que otorgan al trabajo, pero advierten de que operan otros factores, como la clase social y las expectativas de futuro
Carlos Martínez es técnico de laboratorio en una industria farmacéutica y tiene 28 años. Cuando se le pregunta por los discursos que señalan a los jóvenes por su presunta falta de compromiso ante el trabajo, responde: “Mi opinión, y en general la de todo mi grupo de amigos, es que si necesitamos una baja por cuestiones de salud es lo que hay, que la empresa no es nuestra vida. Que por más que hagamos no nos lo van a tener en cuenta y cuanto más hagamos, más nos van a pedir para darnos lo mismo”. El joven madrileño agrega: “No voy a heredar la empresa. Igual que para la empresa nosotros somos un número, para mí ella también”. Este profesional se posiciona radicalmente en contra del fraude en las bajas laborales. Tan en contra como de “regalar a la empresa tu tiempo” y que atropellen sus derechos laborales.Su mención a la incapacidad temporal conecta con una conversación que gana decibelios desde hace meses en España y que ha terminado de explotar en las últimas semanas. Uno de los hitos que la impulsó fue una jornada de CEOE, celebrada con toda solemnidad en su sede de Madrid el pasado 16 de junio, sobre el aumento de las bajas laborales, que se han duplicado en la última década. Pocos días después, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, las catalogó como «un cáncer“ y el debate subió de tono. Una vez que la reducción de la jornada laboral se estrelló en el Congreso, la preocupación empresarial por este asunto se ha convertido en el punto central de su discurso. Muchos intervinientes trataron el tema con mesura, pero otros no, como el presidente de CEOE en Castilla-La Mancha, Ángel Nicolás:—Ahora tenemos una baja no porque la empresa le haya maltratado, sino porque le ha dejado la novia. […] Tenemos una población joven que no es comparable a la nuestra. Sin ánimo de ofender, pero son unos memos […] Que el jefe le diga que tiene que cumplir con su horario y su trabajo ya le supone un acoso laboral.Nicolás se disculpó después, pero dejó clara una idea que cunde en parte del mundo empresarial: los jóvenes de hoy están hechos de otra pasta. En un planteamiento mucho más ordenado, una reciente encuesta de la Cámara de Comercio a más de 2.000 empresas pregunta por las razones por las que creen que crecen las bajas laborales. El motivo más mencionado, junto a la “protección normativa”, es la “falta de compromiso o motivación entre ciertos perfiles”, poniendo a los jóvenes como ejemplo. Estos discursos patronales también se apoyan en un hecho que sostienen los datos oficiales: la incidencia de las bajas laborales es mayor entre los jóvenes que entre los veteranos. Los últimos datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, a partir de los que facilita la Seguridad Social, indican que la incidencia de la incapacidad temporal por contingencias comunes es de 41,1 por cada 1.000 afiliados en el grupo de 25 a 35 años (y ha aumentado un 66% de 2017 a 20
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