En carreteras y autopistas, gran cantidad de conductores no utiliza los intermitentes cambiar de carril o girar. Aunque muchos lo consideran un detalle menor, la psicología sostiene que esta conducta puede revelar rasgos profundos de personalidad y tiene impacto directo en la seguridad vial. La señalización de uso obligatorio, anticipa la intención de maniobrar y permite que otros conductores reaccionen a tiempo. Sin embargo, su omisión se ha vuelto habitual por descuidos, pereza o costumbre. Especialistas en comportamiento aseguran que no usar la luz de giro puede vincularse con baja empatía, egocentrismo e impulsividad. El tránsito es una experiencia colectiva y requiere considerar a los demás para evitar accidentes. Por ejemplo, el Observatorio Vial 2024 argentino, elaborado por Autopistas del Sol y Autopistas del Oeste -las dos empresas concesionarias privadas que administran los principales accesos viales a la Ciudad de Buenos Aires-, detectó que entre el 54% y el 58% de los conductores analizados no utilizó las luces intermitentes al cambiar de carril. Para los expertos, esta actitud suele reflejarse también en otros ámbitos de la vida. Por qué tantos conductores no usan el intermitente La razón más frecuente es la falta de hábito. Muchos conductores no incorporaron el gesto y lo olvidan de manera automática. También existe la creencia errónea de que “no hace falta usarlo si no viene nadie”, una idea que minimiza el riesgo y desconoce que un vehículo puede aparecer a alta velocidad. El uso del intermitente es aún más importante porque muchos motoristas circulan entre carriles, una maniobra que infringe las normas y aumenta el peligro. Señalizar permite anticipar movimientos y reducir el riesgo de colisión con motos que pueden aparecer de forma inesperada. La conducción como reflejo de rasgos personales Investigaciones en psicología sostienen que la forma de conducir suele reflejar características presentes en otros ámbitos. El psicólogo británico Adrian Furnham, profesor de la University College London, ha señalado que la baja amabilidad y la impulsividad se asocian con una menor consideración por los demás y con una mayor tendencia a incumplir reglas sociales. En la misma línea, el psicólogo canadiense Robert D. Hare, referente en estudios sobre psicopatía subclínica, explica que quienes muestran menores niveles de empatía y mayor egocentrismo suelen exhibir comportamientos más riesgosos y menos preocupación por las consecuencias de sus actos. Aunque estos rasgos no implican un trastorno, pueden manifestarse en conductas cotidianas como ignorar normas básicas del tránsito. Los especialistas aclaran que olvidar el intermitente de manera ocasional no permite deducir nada sobre la personalidad de un conductor. Sin embargo, cuando la conducta se repite de forma sistemática y se acompaña de otras infracciones, puede reflejar una actitud de escasa consideración hacia los demás y una mayor predisp
Especialistas advierten que esta conducta refleja baja empatía, impulsividad y una menor consideración por los demás
En carreteras y autopistas, gran cantidad de conductores no utiliza los intermitentes cambiar de carril o girar. Aunque muchos lo consideran un detalle menor, la psicología sostiene que esta conducta puede revelar rasgos profundos de personalidad y tiene impacto directo en la seguridad vial. La señalización de uso obligatorio, anticipa la intención de maniobrar y permite que otros conductores reaccionen a tiempo. Sin embargo, su omisión se ha vuelto habitual por descuidos, pereza o costumbre.Especialistas en comportamiento aseguran que no usar la luz de giro puede vincularse con baja empatía, egocentrismo e impulsividad. El tránsito es una experiencia colectiva y requiere considerar a los demás para evitar accidentes. Por ejemplo, el Observatorio Vial 2024 argentino, elaborado por Autopistas del Sol y Autopistas del Oeste -las dos empresas concesionarias privadas que administran los principales accesos viales a la Ciudad de Buenos Aires-, detectó que entre el 54% y el 58% de los conductores analizados no utilizó las luces intermitentes al cambiar de carril. Para los expertos, esta actitud suele reflejarse también en otros ámbitos de la vida.Por qué tantos conductores no usan el intermitenteLa razón más frecuente es la falta de hábito. Muchos conductores no incorporaron el gesto y lo olvidan de manera automática. También existe la creencia errónea de que “no hace falta usarlo si no viene nadie”, una idea que minimiza el riesgo y desconoce que un vehículo puede aparecer a alta velocidad.El uso del intermitente es aún más importante porque muchos motoristas circulan entre carriles, una maniobra que infringe las normas y aumenta el peligro. Señalizar permite anticipar movimientos y reducir el riesgo de colisión con motos que pueden aparecer de forma inesperada.La conducción como reflejo de rasgos personalesInvestigaciones en psicología sostienen que la forma de conducir suele reflejar características presentes en otros ámbitos. El psicólogo británico Adrian Furnham, profesor de la University College London, ha señalado que la baja amabilidad y la impulsividad se asocian con una menor consideración por los demás y con una mayor tendencia a incumplir reglas sociales.En la misma línea, el psicólogo canadiense Robert D. Hare, referente en estudios sobre psicopatía subclínica, explica que quienes muestran menores niveles de empatía y mayor egocentrismo suelen exhibir comportamientos más riesgosos y menos preocupación por las consecuencias de sus actos. Aunque estos rasgos no implican un trastorno, pueden manifestarse en conductas cotidianas como ignorar normas básicas del tránsito.Los especialistas aclaran que olvidar el intermitente de manera ocasional no permite deducir nada sobre la personalidad de un conductor. Sin embargo, cuando la conducta se repite de forma sistemática y se acompaña de otras infracciones, puede reflejar una actitud de escasa consideración hacia los demás y una mayor predisposición
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