La incubadora líquida española es ya una realidad. Tras más de 5 años, el primer prototipo desarrollado por el equipo científico de fetaLife de esta placenta artificial que pretende reproducir con la máxima fidelidad posible el útero materno para prolongar la supervivencia de los prematuros extremos y minimizar al máximo las secuelas graves que afectan a los bebés nacidos por debajo de los seis meses de gestación ha demostrado ser científicamente viable. Este prototipo ha logrado una supervivencia de 21 días en un modelo experimental y cerca de 15 meses de supervivencia posnatal una vez fuera de la incubadora líquida y con un buen neurodesarrollo, lo cual, en palabras de Eduard Gratacós, director de BCNatal y líder del proyecto fetaLife, «parecía ciencia ficción cuando planteamos la idea de crear un mecanismo que nos permitiera poner a un recién nacido prematuro en un medio líquido para salir de la madre como un feto y no como un recién nacido y ya es una realidad». Y es que aquellos bebés que vienen al mundo antes de los seis meses de gestación, que solo en España son unos 25.000 al año, se enfrentan a un medio hostil en el que han de respirar y comer con unos órganos que aún no se han desarrollado del todo y que expone al cerebro a insultos, lo que no solo puede causarles la muerte, sino también graves secuelas neurológicas, pulmonares, intestinales…Así las cosas, la supervivencia en prematuros extremos, incluso en unidades de excelencia con incubadoras de última generación, se sitúa entre el 25% y el 75% y un porcentaje significativo de esos supervivientes presenta secuelas importantes de por vida. En este contexto, desde BCNatal apostaron por el desarrollo de un mecanismo que permitiera al prematuro extremo «seguir viviendo en un entorno como el que tenía dentro de la madre» hasta haber alcanzado un nivel de desarrollo mínimo y fue entonces cuando pusieron el marcha el proyecto fetaLife para crear la incubadora líquida. El prototipo desarrollado por BCNatal, que ha contado con 7,65 millones de financiación procedente de la Fundación «la Caixa», cuenta con un entrono líquido muy similar al del útero materno, en el que el prematuro puede seguir desarrollándose gracias a la conexión de su cordón umbilical a una sistema de circulación extracorpórea, que le provee del alimento y el oxígeno necesarios, así como de las hormonas y otras medicaciones, Además, también cuenta con un sistema de monitorización propio que proporciona miles de datos al minuto, los cuales son gestionados y analizados por tecnología basada en la Inteligencia Artificial y permiten llevar a cabo una vigilancia permanente del estado y desarrollo del feto. En definitiva, como destaca el doctor Gratacós, «la incubadora líquida debe imitar la naturaleza y eso eso entraña retos extraordinarios». A modo de ejemplo, indica que «cuando el bebé nace y sale del vientre materno, al bajar la temperatura ni que sea un grado, su cordón
El prototipo ha logrado una supervivencia de 21 días en un modelo experimental y más de 15 meses de supervivencia una vez fuera del dispositivo
La incubadora líquida española es ya una realidad. Tras más de 5 años, el primer prototipo desarrollado por el equipo científico de fetaLife de esta placenta artificial que pretende reproducir con la máxima fidelidad posible el útero materno para prolongar la supervivencia de los prematuros extremos y minimizar al máximo las secuelas graves que afectan a los bebés nacidos por debajo de los seis meses de gestación ha demostrado ser científicamente viable.Este prototipo ha logrado una supervivencia de 21 días en un modelo experimental y cerca de 15 meses de supervivencia posnatal una vez fuera de la incubadora líquida y con un buen neurodesarrollo, lo cual, en palabras de Eduard Gratacós, director de BCNatal y líder del proyecto fetaLife, «parecía ciencia ficción cuando planteamos la idea de crear un mecanismo que nos permitiera poner a un recién nacido prematuro en un medio líquido para salir de la madre como un feto y no como un recién nacido y ya es una realidad».Y es que aquellos bebés que vienen al mundo antes de los seis meses de gestación, que solo en España son unos 25.000 al año, se enfrentan a un medio hostil en el que han de respirar y comer con unos órganos que aún no se han desarrollado del todo y que expone al cerebro a insultos, lo que no solo puede causarles la muerte, sino también graves secuelas neurológicas, pulmonares, intestinales…Así las cosas, la supervivencia en prematuros extremos, incluso en unidades de excelencia con incubadoras de última generación, se sitúa entre el 25% y el 75% y un porcentaje significativo de esos supervivientes presenta secuelas importantes de por vida.En este contexto, desde BCNatal apostaron por el desarrollo de un mecanismo que permitiera al prematuro extremo «seguir viviendo en un entorno como el que tenía dentro de la madre» hasta haber alcanzado un nivel de desarrollo mínimo y fue entonces cuando pusieron el marcha el proyecto fetaLife para crear la incubadora líquida.El prototipo desarrollado por BCNatal, que ha contado con 7,65 millones de financiación procedente de la Fundación «la Caixa», cuenta con un entrono líquido muy similar al del útero materno, en el que el prematuro puede seguir desarrollándose gracias a la conexión de su cordón umbilical a una sistema de circulación extracorpórea, que le provee del alimento y el oxígeno necesarios, así como de las hormonas y otras medicaciones,Además, también cuenta con un sistema de monitorización propio que proporciona miles de datos al minuto, los cuales son gestionados y analizados por tecnología basada en la Inteligencia Artificial y permiten llevar a cabo una vigilancia permanente del estado y desarrollo del feto.En definitiva, como destaca el doctor Gratacós, «la incubadora líquida debe imitar la naturaleza y eso eso entraña retos extraordinarios». A modo de ejemplo, indica que «cuando el bebé nace y sale del vientre materno, al bajar la temperatura ni que sea un grado, su cordón umbil
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