El buque de combate de superficie más potente de Rusia se acerca a su regreso al servicio activo después de una modernización que se ha prolongado durante más de una década. El Almirante Najímov, un crucero de batalla nuclear de la clase Kírov, se encuentra ya en la fase final de sus pruebas de mar tras ser reconstruido en el astillero Sevmash, uno de los centros navales más importantes del país, según informa Military Watch Magazine. La reforma del buque se presenta como una de las modernizaciones más ambiciosas realizadas hasta ahora en un navío militar ruso. El programa ha incluido nuevos sistemas de combate, sensores actualizados y un armamento de misiles renovado, con el objetivo de mantenerlo operativo durante décadas y devolver a la Flota del Norte una de sus plataformas más imponentes. Un buque de guerra de 28.000 toneladas diseñado para la velocidad El Almirante Najímov desplaza alrededor de 28.000 toneladas, una cifra que lo sitúa muy por encima de la mayoría de grandes buques de superficie occidentales. Para ponerlo en contexto, un destructor estadounidense de la clase Arleigh Burke ronda las 10.000 toneladas, lo que da una idea de la escala del crucero ruso. Aun así, su tamaño, con 252 metros de eslora, 28,5 metros de manga y 10,3 metros de calado no le impide alcanzar velocidades muy elevadas para un buque de estas características. Las estimaciones más habituales sitúan la velocidad máxima de los Kírov en torno a los 32 nudos, unos 59 km/h. Esa cifra permite al Almirante Najímov igualar o superar la velocidad de los grandes buques de guerra de la OTAN, incluidos destructores, cruceros, portaaviones y buques anfibios, aunque conviene no confundirlo con embarcaciones ligeras mucho más rápidas. Su ventaja no está en ser el buque militar más veloz, sino en combinar una masa enorme con una velocidad inusual para una plataforma de ese tamaño. Esa capacidad procede de un sistema de propulsión poco común en los combatientes de superficie modernos. Los cruceros de la clase Kírov utilizan dos reactores nucleares de agua a presión KN-3, que alimentan turbinas de vapor capaces de generar alrededor de 140.000 caballos de potencia al eje. El resultado es un buque grande, fuertemente armado y con una autonomía muy superior a la de los navíos convencionales. Décadas en dique seco El buque fue construido en el astillero del Báltico, en Leningrado, con el nombre original de Kalinin, y entró en servicio con la Armada soviética el 30 de diciembre de 1988. Tras la caída de la URSS, fue rebautizado como Almirante Najímov en abril de 1992. Su vida operativa, sin embargo, quedó interrumpida pocos años después. El crucero dejó de navegar con la Flota del Norte en 1997, permaneció inmovilizado y fue llevado a Severodvinsk en 1999. Los trabajos reales de modernización comenzaron años más tarde, en torno a 2013, aunque el programa ha sufrido sucesivos retrasos. En 2025 volvió al mar para iniciar pruebas y en 2
El Almirante Najímov pasó casi tres décadas en dique seco y durante los últimos 13 años ha sido objeto de una de las modernizaciones más ambiciosas realizadas en un navío militar ruso
El buque de combate de superficie más potente de Rusia se acerca a su regreso al servicio activo después de una modernización que se ha prolongado durante más de una década. El Almirante Najímov, un crucero de batalla nuclear de la clase Kírov, se encuentra ya en la fase final de sus pruebas de mar tras ser reconstruido en el astillero Sevmash, uno de los centros navales más importantes del país, según informa Military Watch Magazine.La reforma del buque se presenta como una de las modernizaciones más ambiciosas realizadas hasta ahora en un navío militar ruso. El programa ha incluido nuevos sistemas de combate, sensores actualizados y un armamento de misiles renovado, con el objetivo de mantenerlo operativo durante décadas y devolver a la Flota del Norte una de sus plataformas más imponentes.Un buque de guerra de 28.000 toneladas diseñado para la velocidad El Almirante Najímov desplaza alrededor de 28.000 toneladas, una cifra que lo sitúa muy por encima de la mayoría de grandes buques de superficie occidentales. Para ponerlo en contexto, un destructor estadounidense de la clase Arleigh Burke ronda las 10.000 toneladas, lo que da una idea de la escala del crucero ruso. Aun así, su tamaño, con 252 metros de eslora, 28,5 metros de manga y 10,3 metros de calado no le impide alcanzar velocidades muy elevadas para un buque de estas características.Las estimaciones más habituales sitúan la velocidad máxima de los Kírov en torno a los 32 nudos, unos 59 km/h. Esa cifra permite al Almirante Najímov igualar o superar la velocidad de los grandes buques de guerra de la OTAN, incluidos destructores, cruceros, portaaviones y buques anfibios, aunque conviene no confundirlo con embarcaciones ligeras mucho más rápidas. Su ventaja no está en ser el buque militar más veloz, sino en combinar una masa enorme con una velocidad inusual para una plataforma de ese tamaño.Esa capacidad procede de un sistema de propulsión poco común en los combatientes de superficie modernos. Los cruceros de la clase Kírov utilizan dos reactores nucleares de agua a presión KN-3, que alimentan turbinas de vapor capaces de generar alrededor de 140.000 caballos de potencia al eje. El resultado es un buque grande, fuertemente armado y con una autonomía muy superior a la de los navíos convencionales.Décadas en dique seco El buque fue construido en el astillero del Báltico, en Leningrado, con el nombre original de Kalinin, y entró en servicio con la Armada soviética el 30 de diciembre de 1988. Tras la caída de la URSS, fue rebautizado como Almirante Najímov en abril de 1992. Su vida operativa, sin embargo, quedó interrumpida pocos años después. El crucero dejó de navegar con la Flota del Norte en 1997, permaneció inmovilizado y fue llevado a Severodvinsk en 1999. Los trabajos reales de modernización comenzaron años más tarde, en torno a 2013, aunque el programa ha sufrido sucesivos retrasos. En 2025 volvió al mar para iniciar pru
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