España está en aviso especial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) por la ola de calor que está provocando temperaturas de hasta 44 grados en las horas centrales del día. Hay varias comunidades en aviso rojo y apenas se pueden hacer cosas durante la jornada en espacios abiertos, pero el gran problema está en que no refresca cuando llega la noche.. Las noches tórridas de calor sofocante pueden convertir el descanso en una misión imposible. Cuando la casa ha acumulado temperatura durante todo el día y el dormitorio parece una sauna, conciliar el sueño se vuelve mucho más difícil. Hay una respuesta habitual como es encender el aire acondicionado o el ventilador, pero los expertos en bienestar y descanso insisten en que no todo depende de encender un aparato: la clave está en aplicar un truco casero muy sencillo antes de meterse en la cama: colocar una bolsa de agua fría o una botella congelada.. Adiós al calor: el truco más eficaz por la noche. Ese pequeño gesto es útil porque ayuda a bajar la sensación térmica y puede hacer más llevadero el momento de conciliar el sueño. No hace falta complicarse demasiado. Basta con llenar una botella con agua y meterla en el congelador unas horas antes, o usar una bolsa de gel frío de las que se guardan en casa para golpes o molestias musculares. Es importante resaltar que nunca debe ponerse directamente sobre la piel: conviene envolverla en una toalla fina o en una camiseta para evitar el frío excesivo.. La idea no es dormir abrazado al frío toda la noche, sino enfriar ligeramente la zona de descanso justo antes de acostarse. Colocarla a los pies de la cama, en la zona lumbar o cerca de las sábanas durante unos minutos puede marcar la diferencia en noches especialmente duras. La zona no es lo más importante, sino su efecto al enfriar la cama para cuando llega la hora de dormir.. Cerrar de día, abrir de noche. Junto a ese truco casero, los especialistas recomiendan una estrategia básica: impedir que el calor entre durante el día y aprovechar el aire más fresco cuando cae la noche. Eso significa mantener persianas y cortinas cerradas en las horas centrales, especialmente en las ventanas que reciben sol directo, y abrirlas cuando la temperatura exterior empiece a bajar.. También conviene evitar que el dormitorio acumule más calor del necesario. Cuantos menos aparatos eléctricos estén encendidos, mejor. Ordenadores, cargadores, lámparas potentes o televisores generan calor adicional y, aunque parezca poco, pueden contribuir a que la habitación esté más incómoda a la hora de dormir.. La clave para una cama más fresca. Otro detalle importante está en la ropa de cama. Durante una ola de calor, las sábanas gruesas o las mantas innecesarias solo empeoran la situación. Lo mejor es optar por tejidos ligeros, transpirables y de colores claros. Lo mismo ocurre con el pijama: mejor prendas sueltas, frescas y de algodón o lino. Algunas personas también recurren a meter la funda de almohada o la sábana bajera unos minutos en un lugar fresco antes de acostarse. No es una solución milagrosa, pero sí un pequeño apoyo para aliviar la sensación de bochorno en los primeros minutos en la cama.. ¿Es bueno ducharse antes de dormir?. Un error habitual es pensar que cuanto más fría sea la ducha, mejor. En realidad, los expertos suelen recomendar una ducha templada o fresca, pero no helada, para ayudar al cuerpo a bajar la temperatura sin generar un rebote de calor después. Una vez fuera, conviene secarse bien y evitar vestirse con ropa demasiado cerrada. También ayuda beber agua a lo largo del día y no llegar a la noche deshidratado. El calor y el sudor hacen que el organismo trabaje más, y eso se nota también en el descanso. Dormir con una botella de agua a mano puede ser útil para no despertarse con sed.
Las noches tórridas castigan a la mayoría de España, que sufre para dormir cada noche por culpa de las altas temperaturas
España está en aviso especial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) por la ola de calor que está provocando temperaturas de hasta 44 grados en las horas centrales del día. Hay varias comunidades en aviso rojo y apenas se pueden hacer cosas durante la jornada en espacios abiertos, pero el gran problema está en que no refresca cuando llega la noche.. Client Challenge. JavaScript is disabled in your browser.. Please enable JavaScript to proceed.. A required part of this site couldn’t load. This may be due to a browser extension, network issues, or browser settings. Please check your connection, disable any ad blockers, or try using a different browser.. Las noches tórridas de calor sofocante pueden convertir el descanso en una misión imposible. Cuando la casa ha acumulado temperatura durante todo el día y el dormitorio parece una sauna, conciliar el sueño se vuelve mucho más difícil. Hay una respuesta habitual como es encender el aire acondicionado o el ventilador, pero los expertos en bienestar y descanso insisten en que no todo depende de encender un aparato: la clave está en aplicar un truco casero muy sencillo antes de meterse en la cama: colocar una bolsa de agua fría o una botella congelada.. Adiós al calor: el truco más eficaz por la noche. Ese pequeño gesto es útil porque ayuda a bajar la sensación térmica y puede hacer más llevadero el momento de conciliar el sueño. No hace falta complicarse demasiado. Basta con llenar una botella con agua y meterla en el congelador unas horas antes, o usar una bolsa de gel frío de las que se guardan en casa para golpes o molestias musculares. Es importante resaltar que nunca debe ponerse directamente sobre la piel: conviene envolverla en una toalla fina o en una camiseta para evitar el frío excesivo.. La idea no es dormir abrazado al frío toda la noche, sino enfriar ligeramente la zona de descanso justo antes de acostarse. Colocarla a los pies de la cama, en la zona lumbar o cerca de las sábanas durante unos minutos puede marcar la diferencia en noches especialmente duras. La zona no es lo más importante, sino su efecto al enfriar la cama para cuando llega la hora de dormir.. Cerrar de día, abrir de noche. Junto a ese truco casero, los especialistas recomiendan una estrategia básica: impedir que el calor entre durante el día y aprovechar el aire más fresco cuando cae la noche. Eso significa mantener persianas y cortinas cerradas en las horas centrales, especialmente en las ventanas que reciben sol directo, y abrirlas cuando la temperatura exterior empiece a bajar.. También conviene evitar que el dormitorio acumule más calor del necesario. Cuantos menos aparatos eléctricos estén encendidos, mejor. Ordenadores, cargadores, lámparas potentes o televisores generan calor adicional y, aunque parezca poco, pueden contribuir a que la habitación esté más incómoda a la hora de dormir.. La clave para una cama más fresca. Otro detalle importante está en la ropa de cama. Durante una ola de calor, las sábanas gruesas o las mantas innecesarias solo empeoran la situación. Lo mejor es optar por tejidos ligeros, transpirables y de colores claros. Lo mismo ocurre con el pijama: mejor prendas sueltas, frescas y de algodón o lino. Algunas personas también recurren a meter la funda de almohada o la sábana bajera unos minutos en un lugar fresco antes de acostarse. No es una solución milagrosa, pero sí un pequeño apoyo para aliviar la sensación de bochorno en los primeros minutos en la cama.. ¿Es bueno ducharse antes de dormir?. Un error habitual es pensar que cuanto más fría sea la ducha, mejor. En realidad, los expertos suelen recomendar una ducha templada o fresca, pero no helada, para ayudar al cuerpo a bajar la temperatura sin generar un rebote de calor después. Una vez fuera, conviene secarse bien y evitar vestirse con ropa demasiado cerrada. También ayuda beber agua a lo largo del día y no llegar a la noche deshidratado. El calor y el sudor hacen que el organismo trabaje más, y eso se nota también en el descanso. Dormir con una botella de agua a mano puede ser útil para no despertarse con sed.
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