Después de comer, muchas personas tienen la costumbre de sentarse en el sofá, tumbarse un rato o permanecer completamente quietas mientras hacen la digestión. Es una rutina muy habitual, especialmente tras las comidas más copiosas, pero algunos expertos en alimentación consideran que este hábito podría no ser la mejor opción si el objetivo es favorecer el aprovechamiento energético de los alimentos y evitar la sensación de pesadez.. Mar Cobos, experta en alimentación humana e infantil, ha tratado este tema y ha revelado un pequeño truco que puede marcar diferencias en la forma en la que el organismo gestiona la energía después de una comida.. «Si eres de los que se sienta en el sofá nada más terminar de comer, esto te interesa», advierte al inicio de su explicación. Cobos comienza explicando qué sucede en el organismo tras ingerir alimentos. «Cuando ingieres alimentos, tu glucosa sube y tu insulina se dispara», señala. Según explica, permanecer completamente inactivo después de comer favorece que el cuerpo priorice determinadas funciones metabólicas relacionadas con el almacenamiento energético.. «Existe algo que puede interrumpir todo esto. Cambiarás el destino de esas calorías con un truco de solamente diez minutos». «Al estar quieto, tu cuerpo entra en modo almacenaje y le estás dando la orden de convertir la comida en grasa», afirma. Aunque simplifica un proceso fisiológico mucho más complejo, la experta utiliza esta explicación para defender la importancia de realizar una actividad ligera tras las comidas.. En lugar de dirigirse directamente al sofá, propone una alternativa muy sencilla. «Existe algo que puede interrumpir todo esto. Cambiarás el destino de esas calorías con un truco de solamente diez minutos», asegura.. Mar Cobos explica que ese pequeño gesto ayuda a activar la musculatura a los pocos minutos de la ingesta. «Gracias a él, tus músculos se activarán como esponjas», comenta. A su juicio, este proceso contribuye a que el organismo utilice parte de la energía procedente de los alimentos de una forma más eficiente.. Este es el «paseo metabólico». Además, sostiene que los beneficios no se limitan únicamente al metabolismo. «A la segunda hora tu horno interno se enciende, acelera la digestión y elimina la hinchazón por completo», afirma. Eso es lo que se conoce como «paseo metabólico», un proceso que consiste simplemente en «caminar diez minutos a ritmo normal después de comer», explica.. Precisamente, Cobos insiste en que muchas personas se equivocan al pensar que para obtener beneficios es necesario realizar ejercicio intenso. «No se trata de ningún entrenamiento de gimnasio», aclara. Según su planteamiento, el objetivo es mucho más simple y «se trata de decirle a tu cuerpo que utilice esas calorías como energía y no las guarde como grasa», sentencia.
Una experta en alimentación explica que permanecer quieto tras las comidas activa el modo almacenaje del organismo y que caminar diez minutos a ritmo normal basta para cambiar el destino de las calorías
Después de comer, muchas personas tienen la costumbre de sentarse en el sofá, tumbarse un rato o permanecer completamente quietas mientras hacen la digestión. Es una rutina muy habitual, especialmente tras las comidas más copiosas, pero algunos expertos en alimentación consideran que este hábito podría no ser la mejor opción si el objetivo es favorecer el aprovechamiento energético de los alimentos y evitar la sensación de pesadez.. Mar Cobos, experta en alimentación humana e infantil, ha tratado este tema y ha revelado un pequeño truco que puede marcar diferencias en la forma en la que el organismo gestiona la energía después de una comida.. «Si eres de los que se sienta en el sofá nada más terminar de comer, esto te interesa», advierte al inicio de su explicación. Cobos comienza explicando qué sucede en el organismo tras ingerir alimentos. «Cuando ingieres alimentos, tu glucosa sube y tu insulina se dispara», señala. Según explica, permanecer completamente inactivo después de comer favorece que el cuerpo priorice determinadas funciones metabólicas relacionadas con el almacenamiento energético.. «Existe algo que puede interrumpir todo esto. Cambiarás el destino de esas calorías con un truco de solamente diez minutos». «Al estar quieto, tu cuerpo entra en modo almacenaje y le estás dando la orden de convertir la comida en grasa», afirma. Aunque simplifica un proceso fisiológico mucho más complejo, la experta utiliza esta explicación para defender la importancia de realizar una actividad ligera tras las comidas.. En lugar de dirigirse directamente al sofá, propone una alternativa muy sencilla. «Existe algo que puede interrumpir todo esto. Cambiarás el destino de esas calorías con un truco de solamente diez minutos», asegura.. Mar Cobos explica que ese pequeño gesto ayuda a activar la musculatura a los pocos minutos de la ingesta. «Gracias a él, tus músculos se activarán como esponjas», comenta. A su juicio, este proceso contribuye a que el organismo utilice parte de la energía procedente de los alimentos de una forma más eficiente.. Este es el «paseo metabólico». Además, sostiene que los beneficios no se limitan únicamente al metabolismo. «A la segunda hora tu horno interno se enciende, acelera la digestión y elimina la hinchazón por completo», afirma. Eso es lo que se conoce como «paseo metabólico», un proceso que consiste simplemente en «caminar diez minutos a ritmo normal después de comer», explica.. Precisamente, Cobos insiste en que muchas personas se equivocan al pensar que para obtener beneficios es necesario realizar ejercicio intenso. «No se trata de ningún entrenamiento de gimnasio», aclara. Según su planteamiento, el objetivo es mucho más simple y «se trata de decirle a tu cuerpo que utilice esas calorías como energía y no las guarde como grasa», sentencia.
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