En pleno 2026 es una heroicidad caminar por una ciudad y ver una tienda de ultramarinos. Los negocios históricos languidecen ante las grandes superficies, incapaces de competir en tamaño, innovación y capacidad humana, borrando la memoria de las ciudades.. Por eso, ver cómo negocios de toda la vida llegan a cumplir un siglo es toda una alegría que hay que celebrar. Eso es lo que hizo Cámara Valencia el pasado jueves por la tarde, cuando homenajeó en una gala en la Lonja de Valencia a aquellos valientes que siguen cada día abriendo la persiana de tiendas que sobreviven al paso del tiempo.. Entre las premiadas este año hay empresas emblemáticas que forman parte de la vida cotidiana de los barrios y han dado de comer a generaciones, como el ultramarinos El Niño Llorón, que todavía conserva la venta de bocadillos a peso con precios tan baratos como 1,50 euros y también la Buñolería El Contraste, sin la cual no se entienden los buñuelos de calabaza ni las Fallas en Valencia. Del mismo sector está el restaurante Casa La Curra en Torrent, cuya sexta generación está ya preparándose para asumir un lugar emblemático para almorzar y a celebraciones familiares desde 1870.. Pero no solo hay negocios de restauración, los hay que resisten el paso del tiempo a base de artesanía, como Abanicos Vibenca, un complemento que hicieron arte con sus pinturas y cada vez más necesario ante el sofocante calor en las calles; Sellos Alepuz, que sigue dando a familias, empresas y novios su marca propia; Relojería Elena Catalán, ese lugar al que uno sabe que puede ir de confianza a poner en hora sus relojes y renovárselos con calidad o Campoy, con sus famosos mantones de Manila que sigue ligada al bordado y las raíces valencianas. Entre estos negocios históricos que cada vez se ven menos está también la Droguería El Barco de Xàtiva.. También hay entre las premiadas otras que se han adaptado, industrializando su producción como Aparisi Cepillos con sus cepillos industriales o L’Anec Papers, cuya cuarta generación mantiene a una empresa líder en el sector nacional de distribución de papeles de todo tipo, desde papel de horno a film, higiénico o de embalaje, entre muchos otros.. Por último, entre los premiados están también este año algunas cooperativas eléctricas que han ayudado a dar luz a pueblos como Meliana, Vinalesa o Museros, manteniendo a la comunidad unida y aportando suministro con costes bajos.. El presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, se dirigió a las empresas centenarias valorando su capacidad de adaptación. «Las empresas centenarias nos enseñan que innovar también es saber evolucionar sin perder la esencia». Estas empresas, afirmó, «representan una forma de entender la empresa a largo plazo y constituyen un ejemplo de esfuerzo, compromiso y visión de futuro para las nuevas generaciones empresariales».. Facilitar el relevo familiar. La gran mayoría de estas empresas siguen en las mismas manos de quienes las abrieron, nietos o incluso bisnietos que continúan con el legado familiar.. Esta misma semana, el presidente de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, reivindicaba en la Asamblea General del Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar (IVEFA) que la reforma fiscal llevada a cabo por el Gobierno valenciano facilita el relevo generacional de la empresa familiar más allá de padres a hijos.. Entre ellas, está la bonificación vigente del 99% del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para descendientes, ascendientes y cónyuges y la bonificación del 25% en este impuesto para hermanos, tíos y sobrinos desde este 1 de junio.
Cámara Valencia premia a empresas centenarias que son viva imagen de adaptarse al paso del tiempo
En pleno 2026 es una heroicidad caminar por una ciudad y ver una tienda de ultramarinos. Los negocios históricos languidecen ante las grandes superficies, incapaces de competir en tamaño, innovación y capacidad humana, borrando la memoria de las ciudades.. Por eso, ver cómo negocios de toda la vida llegan a cumplir un siglo es toda una alegría que hay que celebrar. Eso es lo que hizo Cámara Valencia el pasado jueves por la tarde, cuando homenajeó en una gala en la Lonja de Valencia a aquellos valientes que siguen cada día abriendo la persiana de tiendas que sobreviven al paso del tiempo.. Entre las premiadas este año hay empresas emblemáticas que forman parte de la vida cotidiana de los barrios y han dado de comer a generaciones, como el ultramarinos El Niño Llorón, que todavía conserva la venta de bocadillos a peso con precios tan baratos como 1,50 euros y también la Buñolería El Contraste, sin la cual no se entienden los buñuelos de calabaza ni las Fallas en Valencia. Del mismo sector está el restaurante Casa La Curra en Torrent, cuya sexta generación está ya preparándose para asumir un lugar emblemático para almorzar y a celebraciones familiares desde 1870.. Pero no solo hay negocios de restauración, los hay que resisten el paso del tiempo a base de artesanía, como Abanicos Vibenca, un complemento que hicieron arte con sus pinturas y cada vez más necesario ante el sofocante calor en las calles; Sellos Alepuz, que sigue dando a familias, empresas y novios su marca propia; Relojería Elena Catalán, ese lugar al que uno sabe que puede ir de confianza a poner en hora sus relojes y renovárselos con calidad o Campoy, con sus famosos mantones de Manila que sigue ligada al bordado y las raíces valencianas. Entre estos negocios históricos que cada vez se ven menos está también la Droguería El Barco de Xàtiva.. También hay entre las premiadas otras que se han adaptado, industrializando su producción como Aparisi Cepillos con sus cepillos industriales o L’Anec Papers, cuya cuarta generación mantiene a una empresa líder en el sector nacional de distribución de papeles de todo tipo, desde papel de horno a film, higiénico o de embalaje, entre muchos otros.. Por último, entre los premiados están también este año algunas cooperativas eléctricas que han ayudado a dar luz a pueblos como Meliana, Vinalesa o Museros, manteniendo a la comunidad unida y aportando suministro con costes bajos.. El presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, se dirigió a las empresas centenarias valorando su capacidad de adaptación. «Las empresas centenarias nos enseñan que innovar también es saber evolucionar sin perder la esencia». Estas empresas, afirmó, «representan una forma de entender la empresa a largo plazo y constituyen un ejemplo de esfuerzo, compromiso y visión de futuro para las nuevas generaciones empresariales».. Facilitar el relevo familiar. La gran mayoría de estas empresas siguen en las mismas manos de quienes las abrieron, nietos o incluso bisnietos que continúan con el legado familiar.. Esta misma semana, el presidente de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, reivindicaba en la Asamblea General del Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar (IVEFA) que la reforma fiscal llevada a cabo por el Gobierno valenciano facilita el relevo generacional de la empresa familiar más allá de padres a hijos.. Entre ellas, está la bonificación vigente del 99% del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para descendientes, ascendientes y cónyuges y la bonificación del 25% en este impuesto para hermanos, tíos y sobrinos desde este 1 de junio.
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