Marc Cucurella es uno de los futbolistas más carismáticos de la selección española de De la Fuente que debuta en el Mundial este lunes. En una entrevista en GQ el lateral derecho, todavía del Chelsea se ha abierto para contar cómo se ve.. El defensa catalán llega a este Mundial 2026 en un momento de madurez personal y deportiva que va mucho más allá del campo. Cucurella ha construido durante años una imagen pública cercana y sin filtros, dispuesto a hablar de lo que muchos futbolistas prefieren callar. La formación en La Masia, el peso de la paternidad, las dudas que acompañan a cualquier carrera y la gestión del dolor han moldeado a un jugador que entiende el fútbol como extensión de la vida y no al revés.. Educación en La Masía. La Masia fue la escuela, pero también algo más. Cucurella recuerda aquella etapa como el momento en que aprendió a convivir, a proteger a los más jóvenes y a entender que el talento sin valores no lleva a ningún sitio. «Podríamos decir que sobre todo cuidar los unos de los otros. Pasábamos mucho tiempo entre nosotros y nos teníamos que cuidar los unos a los otros, convivir con gente de diferentes edades, saber cuidar de los más pequeños y también saber que ahí todos tenemos el mismo objetivo, pero lo más importante quizás es ser buena persona y saber ser buen compañero.». Esa lección, la de la buena persona por encima del buen futbolista, es la que más ha marcado su trayectoria. Cucurella insiste en que ese principio lo acompaña en cada vestuario en el que ha estado. «Sí, sobre todo lo de ser buena persona y tener buen fondo, porque da igual una cosa que otra, si eres una buena persona quizás todo es más fácil.». Su vida personal. Fuera del césped, la imagen de Cucurella también ha dado mucho que hablar, especialmente su melena característica y su gusto por los cambios capilares. El lateral reconoce que no todos los experimentos han salido bien y que alguno le ha costado caro. «Cuando me teñí lo pasé bastante mal. Por si fuera poco, luego me hice trenzas y me gustaba mucho cómo quedaba, pero todo el proceso posterior fue duro, me tuve que decolorar el pelo y al quitarme las trenzas se me cayó un montón de pelo. Quedé tan traumatizado». Más allá de la anécdota capilar, Cucurella tiene claro que los momentos más difíciles de su vida no han venido de ningún resultado deportivo ni de ninguna crítica en los medios. Cuando habla de verdadero sufrimiento, el defensa mezcla lo profesional y lo personal sin pudor, porque para él ambos planos forman una sola historia. «Perder confianza en ti mismo te hace sufrir y quizás ser más vulnerable. También los asuntos personales, como los problemas familiares. Mis mayores retos han sido dos, sobre todo. Uno que tuvo que ver con lo profesional, cuando llegué a mi primera temporada en el Chelsea. Había muy poca gente que confiase en mí, se decía que no tenía el nivel para estar donde estaba y me tocó tragar mucho. Tuve que trabajar en mí, sobre todo en mi persona. Volver a mi nivel. Otro a nivel personal con mi hijo mayor. Él tiene autismo y entenderlo para poder aprender a ayudarle e intentar dirigirlo hacia un mejor sitio y hacerle llegar a sus máximas capacidades, fue todo un reto.». La imagen de los futbolistas. La paternidad ha cambiado su perspectiva de manera profunda. Cucurella siente que ser padre impone una responsabilidad que va más allá de los goles o las asistencias, porque el espejo en el que se miran los hijos no tiene día libre. Lo llamativo es que Cucurella ha decidido compartir todo esto en público, en un mundo del fútbol donde la vulnerabilidad todavía se confunde con debilidad. Él sabe que hay precio por hablar claro y lo asume. «Sí, siempre hay gente que lo aprovecha para atacarte, pero la verdad es que me da un poco igual. Noto que a muchos les da miedo expresarse o hablar de según qué temas más honestos, enseñar al mundo que no somos perfectos, que todos tenemos nuestros problemas.». La reflexión de Cucurella sobre la vida pública de los futbolistas apunta a algo que la industria del fútbol lleva años ignorando: la distancia entre la imagen proyectada y la realidad cotidiana. El lateral del Chelsea cree que esa brecha hace daño a todos y que el camino es reducirla. «Es difícil porque parecemos todos iguales, todos muy superficiales, con nuestra vida perfecta, pero realmente dentro de nuestra, entre comillas, vida perfecta, todo el mundo tiene sus problemas. Todo el mundo tiene sus inseguridades, todo el mundo tiene sus debilidades. Si entre todos o entre nosotros tenemos apoyo somos capaces de hablar libremente. Entiendo que hay quien no tenga la confianza o la autoestima para hablar de esos temas, pero está bien que vean que dentro de nuestra posible vida perfecta también tenemos nuestros problemas e inseguridades.». Cucurella cierra la entrevista con una reflexión sobre la masculinidad que resume bien quién es y cómo quiere que le recuerden. Sin poses ni artificios, con la misma naturalidad que lleva a un Mundial que España afronta con la ambición de repetir lo conseguido en la Eurocopa. «Creo que ser hombre significa sentirse orgulloso de lo que haces y para quién lo haces. Te podrás equivocar o no, pero si lo que haces es desde el corazón, no hay por qué estar a la defensiva.». El lunes, Cucurella saldrá al campo con España y con todo eso a cuestas.
El lateral derecho de la selección española, que puede ser titular contra Cabo Verde es de los más abiertos del grupo de De la Fuente
Marc Cucurella es uno de los futbolistas más carismáticos de la selección española de De la Fuente que debuta en el Mundial este lunes. En una entrevista en GQ el lateral derecho, todavía del Chelsea se ha abierto para contar cómo se ve.. El defensa catalán llega a este Mundial 2026 en un momento de madurez personal y deportiva que va mucho más allá del campo. Cucurella ha construido durante años una imagen pública cercana y sin filtros, dispuesto a hablar de lo que muchos futbolistas prefieren callar. La formación en La Masia, el peso de la paternidad, las dudas que acompañan a cualquier carrera y la gestión del dolor han moldeado a un jugador que entiende el fútbol como extensión de la vida y no al revés.. Educación en La Masía. La Masia fue la escuela, pero también algo más. Cucurella recuerda aquella etapa como el momento en que aprendió a convivir, a proteger a los más jóvenes y a entender que el talento sin valores no lleva a ningún sitio. «Podríamos decir que sobre todo cuidar los unos de los otros. Pasábamos mucho tiempo entre nosotros y nos teníamos que cuidar los unos a los otros, convivir con gente de diferentes edades, saber cuidar de los más pequeños y también saber que ahí todos tenemos el mismo objetivo, pero lo más importante quizás es ser buena persona y saber ser buen compañero.». Esa lección, la de la buena persona por encima del buen futbolista, es la que más ha marcado su trayectoria. Cucurella insiste en que ese principio lo acompaña en cada vestuario en el que ha estado. «Sí, sobre todo lo de ser buena persona y tener buen fondo, porque da igual una cosa que otra, si eres una buena persona quizás todo es más fácil.». Su vida personal. Fuera del césped, la imagen de Cucurella también ha dado mucho que hablar, especialmente su melena característica y su gusto por los cambios capilares. El lateral reconoce que no todos los experimentos han salido bien y que alguno le ha costado caro. «Cuando me teñí lo pasé bastante mal. Por si fuera poco, luego me hice trenzas y me gustaba mucho cómo quedaba, pero todo el proceso posterior fue duro, me tuve que decolorar el pelo y al quitarme las trenzas se me cayó un montón de pelo. Quedé tan traumatizado». Más allá de la anécdota capilar, Cucurella tiene claro que los momentos más difíciles de su vida no han venido de ningún resultado deportivo ni de ninguna crítica en los medios. Cuando habla de verdadero sufrimiento, el defensa mezcla lo profesional y lo personal sin pudor, porque para él ambos planos forman una sola historia. «Perder confianza en ti mismo te hace sufrir y quizás ser más vulnerable. También los asuntos personales, como los problemas familiares. Mis mayores retos han sido dos, sobre todo. Uno que tuvo que ver con lo profesional, cuando llegué a mi primera temporada en el Chelsea. Había muy poca gente que confiase en mí, se decía que no tenía el nivel para estar donde estaba y me tocó tragar mucho. Tuve que trabajar en mí, sobre todo en mi persona. Volver a mi nivel. Otro a nivel personal con mi hijo mayor. Él tiene autismo y entenderlo para poder aprender a ayudarle e intentar dirigirlo hacia un mejor sitio y hacerle llegar a sus máximas capacidades, fue todo un reto.». La imagen de los futbolistas. La paternidad ha cambiado su perspectiva de manera profunda. Cucurella siente que ser padre impone una responsabilidad que va más allá de los goles o las asistencias, porque el espejo en el que se miran los hijos no tiene día libre. Lo llamativo es que Cucurella ha decidido compartir todo esto en público, en un mundo del fútbol donde la vulnerabilidad todavía se confunde con debilidad. Él sabe que hay precio por hablar claro y lo asume. «Sí, siempre hay gente que lo aprovecha para atacarte, pero la verdad es que me da un poco igual. Noto que a muchos les da miedo expresarse o hablar de según qué temas más honestos, enseñar al mundo que no somos perfectos, que todos tenemos nuestros problemas.». La reflexión de Cucurella sobre la vida pública de los futbolistas apunta a algo que la industria del fútbol lleva años ignorando: la distancia entre la imagen proyectada y la realidad cotidiana. El lateral del Chelsea cree que esa brecha hace daño a todos y que el camino es reducirla. «Es difícil porque parecemos todos iguales, todos muy superficiales, con nuestra vida perfecta, pero realmente dentro de nuestra, entre comillas, vida perfecta, todo el mundo tiene sus problemas. Todo el mundo tiene sus inseguridades, todo el mundo tiene sus debilidades. Si entre todos o entre nosotros tenemos apoyo somos capaces de hablar libremente. Entiendo que hay quien no tenga la confianza o la autoestima para hablar de esos temas, pero está bien que vean que dentro de nuestra posible vida perfecta también tenemos nuestros problemas e inseguridades.». Cucurella cierra la entrevista con una reflexión sobre la masculinidad que resume bien quién es y cómo quiere que le recuerden. Sin poses ni artificios, con la misma naturalidad que lleva a un Mundial que España afronta con la ambición de repetir lo conseguido en la Eurocopa. «Creo que ser hombre significa sentirse orgulloso de lo que haces y para quién lo haces. Te podrás equivocar o no, pero si lo que haces es desde el corazón, no hay por qué estar a la defensiva.». El lunes, Cucurella saldrá al campo con España y con todo eso a cuestas.
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