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  Internacional  ¿Le interesa realmente a Rusia acabar con el terrorismo en el Sahel?
Internacional

¿Le interesa realmente a Rusia acabar con el terrorismo en el Sahel?

13 de junio de 2026
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La entrada de Rusia en el tablero del Sahel vino acompañada del subtítulo de la soberanía. La junta militar dirigida por Assimi Goïta expulsó a las tropas francesas de Mali y repitió hasta la saciedad la idea de que el antiguo colonizador había sido (por fin) derrotado. A cambio, aparecía un socio con el que ganarían la guerra contra el terrorismo islámico.. No puede negarse que la operación Barkhane había fracasado en muchos de sus objetivos y que era profundamente impopular. Pero el «relevo» no fue como se anunció. Porque Rusia ocupó el lugar de Francia sin asumir la arquitectura de seguridad y gobernanza que promovió París. Este desajuste es la clave para entender por qué el yihadismo se ha expandido desde entonces… en lugar de retroceder.. Primero haría falta ver qué aparato quedó desmontado. Antes de 2022, Francia aportaba una fuerza de combate puntual por medio de la Operación Barkhane; la UE formaba al ejército maliense a través de la misión EUTM y, con la EUCAP Sahel, sostenía un control de fronteras; la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali (MINUSMA) proporcionaba inteligencia, evacuación médica y una presencia que protegía (aunque fuera con graves fallos) a los civiles; el G5 Sahel coordinaba a los Estados de la región; y los Acuerdos de Argel de 2015 mantenían un marco negociado con los rebeldes tuareg del norte, limitando el número de conflictos que podían estallar en la región.. Estas eran las partes del complejo e imperfecto sistema de seguridad en el Sahel. Rusia sustituyó a los soldados. No sustituyó el control de fronteras de la EUCAP, ni la inteligencia combinada Europa-Francia-ONU, ni la coordinación regional, ni mucho menos la negociación con los tuaregs. Se sustituyó la inteligencia por la muerte.. Desinformación y acuerdos rotos. No cabe duda de que los rusos utilizan de forma continuada la propaganda como principal forma de validación en el Sahel. En Mali, Burkina Faso y Níger, las cuentas afines al Kremlin llegaron a copar cerca de la mitad del espacio en redes como X y YouTube en 2024, según el centro de análisis europeo ECFR. Su método no consiste en operar trolls propios, sino en financiar a influencers y medios locales que disfrazan el origen del mensaje. Así, el mensaje prorruso no lo dice un ruso, lo que chirriaría; lo dice un maliense. Un patriota.. Tras el golpe de Estado en Níger (julio de 2023), los contenidos sobre este país africano se dispararon un 6.645% en apenas un mes en cuarenta y cinco canales de Telegram estatales rusos y vinculados a Wagner, según especificó el Africa Center for Strategic Studies; entre los bulos más difundidos entraba el de una invasión inminente de la CEDEAO… que nunca llegó. El sentimiento anticolonial de la población local era real y legítimo tras los fracasos/abusos franceses, pero fue amplificado de manera exagerada. La African Initiative, fundada en septiembre de 2023, heredó y centralizó esta maquinaria de propaganda tras la muerte de Prigozhin.. Sorprendentemente, el primer gran cambio en Mali que vino de la mano rusa tuvo que ver, no contra el terrorismo islámico, sino contra los independentistas de Azawad. Fue en agosto de 2023 cuando operativos de las Fuerzas Armadas malienses (FAMA) y Wagner chocaron en Ber con la antigua rebelión tuareg, siendo este el primer enfrentamiento serio entre malienses y azawatíes desde la firma del Acuerdo de Argel en 2015. En noviembre del mismo año tomaron Kidal, el bastión histórico del norte (hoy de vuelta en manos del Frente de Liberación de Azawad).. En enero de 2024, la junta declaró el Acuerdo de Argel absolutamente inaplicable. La ruptura entre Bamako y Azawad fue el resultado de una decisión militar que no habría sido posible sin el apoyo explícito del Grupo Wagner. Y aquí hace falta separar la practicidad estratégica del nacionalismo puro. Porque nadie puede negar que el separatismo de Azawad es una prioridad nacional para los malienses, lo que justificaría la ruptura del acuerdo; pero el timing, es decir, el momento escogido para dicha ruptura, fue una pésima decisión estratégica cuyas consecuencias son hoy claras. En definitiva, el apoyo ruso permitió abrir dos guerras a la vez: el esfuerzo de la lucha antiterrorista se descentralizó hacia el norte, sumado a ejecuciones de civiles tuareg en Abeibara y la captura de la mina de oro de Nataka, mientras el yihadismo del JNIM crecía sin estorbos en el centro y el sur.. Armas que cambian de manos. Según especifica un informe reciente de ACLED, siete de cada diez de los actos violentos de Wagner/Africa Corps en Mali ha consistido en ataques a civiles. Concentrados a su vez en la comunidad fulani, de la que el grupo terrorista JNIM se presenta como protector. Un informe posterior asegura que, entre enero de 2024 y la salida de Wagner en junio de 2025, los mercenarios rusos y los soldados malienses asesinaron a 1.443 civiles, cuatro veces más que el JNIM en ese mismo periodo. Lo ocurrido en la localidad de Moura, donde murieron en marzo de 2022 más de trescientos civiles según Human Rights Watch, y más de quinientos según la ONU, sigue siendo la peor atrocidad registrada del conflicto.. El efecto que sigue a este tipo de dinámicas es conocido. Por ejemplo, un estudio panafricano del PNUD (2017), basado en entrevistas a antiguos reclutas de grupos como Boko Haram y Al Shabaab, concluyó que el 71% de los entrevistados señaló una acción del Estado, a menudo el asesinato o la detención de un familiar, como el detonante final para unirse al grupo terrorista de turno. La contrainsurgencia rusa fabrica a sus propios enemigos.. Suma y sigue en la cadena de desastres. A la fábrica de reclutas se suma una de armas. Porque la mejor forma que tiene el JNIM de abastecerse consiste en saquear al Estado al que combate. Un artículo publicado en abril de 2025 por Conflict Armament Research calculó que al menos una quinta parte del armamento yihadista del Sahel central procede de arsenales estatales, capturado en asaltos a bases y convoyes que el grupo documenta y difunde como trofeos de guerra. El cuartel de Boulikessi saqueado en junio de 2025, la base de Dioura desbordada en mayo, la ofensiva del 1 de julio en la región de Kayes con más de cien vehículos destruidos y un inventario detallado de fusiles, lanzagranadas y morteros incautados.. Un ejemplo práctico se encontró en los últimos vídeos publicados por el JNIM detallando su asalto a la ciudad de Kidal en abril de 2026. En las imágenes se aprecia al menos media docena de blindados rusos en manos de los terroristas. Suma y sigue. Este cúmulo de desastres puede parecer inaudito, pero realmente era predecible. Rusia se anunció como un sustituto en el campo de la seguridad, es cierto, pero el mundo interpretó (demasiado) a rajatabla su aparato propagandístico. Porque la realidad es que su papel nunca consistió en sustituir a Francia ni a la UE, sino en crear un híbrido degradado que combate menos, asesora peor y no protege. Los datos de ACLED, si se consideran fiables, lo exponen así: las batallas en las que participaron los rusos cayeron de 537 en 2024 a 402 en 2025, hasta unos 24 incidentes mensuales en 2026.. A oscuras. La suspensión de RFI y France 24 en Mali llegó tras un reportaje sobre ejecuciones y saqueos cometidos por soldados malienses y personal ruso. Después vinieron el veto a Jeune Afrique, a TV5Monde, a TF1, y la detención de periodistas. Sugerir que el ejército pierde terreno puede traerte problemas en Mali. Durante la etapa de cooperación europea, un corresponsal podía ir al terreno, preguntar, escribir con base; hoy ningún periodista independiente, y menos uno europeo, puede hacerlo sin exponerse a acabar en la cárcel. El periodista que escribe esta pieza, mismamente, pasó diez días encerrado en una prisión militar maliense, acusado de espionaje y terrorismo, por realizar una cobertura sobre el terreno.. El problema que esto supone es doble. Primero, que es imposible verificar con absoluta certeza los aciertos y fracasos de la estrategia ruso-maliense. Segundo, que la manipulación de la información conlleva una manipulación de la población local, lo que libera a los responsables de la debacle de la presión social que se supone que sufrirían en caso de conocer los malienses toda la verdad.. Aunque no pueda hablarse de un «plan maestro ruso» (la insurgencia saheliana es anterior a Wagner), sí que puede englobarse esta cadena de desastres en un modelo de negocio cuyos beneficios no dependen de ganar la guerra. Los mercenarios cobran en concesiones mineras y ese oro alimenta unas arcas castigadas por las sanciones de Ucrania. La inseguridad permanente, por tanto, no penaliza al ruso, sino que sostiene la demanda de sus servicios.. El balance de la zozobra está a la vista. En abril de 2026, una ofensiva coordinada del JNIM y los rebeldes de Azawad arrebató Kidal a las FAMA y al Africa Corps, y mató al ministro de Defensa Sadio Camara en su residencia en la capital maliense. El yihadismo, antes confinado en el norte y el centro del país, da desde hace años sus primeros pasos en Benín y Togo. Rusia desmanteló lo que quedaba en pie del sistema franco-europeo en el Sahel y se vendió como una alternativa que no era. Puede ser que el espejismo de soberanía y victoria se sostenga en redes, pero no es así sobre el terreno. Aunque insistan en culpar a Francia por ello.

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La entrada de Rusia en el tablero del Sahel vino acompañada del subtítulo de la soberanía. La junta militar dirigida por Assimi Goïta expulsó a las tropas francesas de Mali y repitió hasta la saciedad la idea de que el antiguo colonizador había sido (por fin) derrotado. A cambio, aparecía un socio con el que ganarían la guerra contra el terrorismo islámico.. No puede negarse que la operación Barkhane había fracasado en muchos de sus objetivos y que era profundamente impopular. Pero el «relevo» no fue como se anunció. Porque Rusia ocupó el lugar de Francia sin asumir la arquitectura de seguridad y gobernanza que promovió París. Este desajuste es la clave para entender por qué el yihadismo se ha expandido desde entonces… en lugar de retroceder.. Primero haría falta ver qué aparato quedó desmontado. Antes de 2022, Francia aportaba una fuerza de combate puntual por medio de la Operación Barkhane; la UE formaba al ejército maliense a través de la misión EUTM y, con la EUCAP Sahel, sostenía un control de fronteras; la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali (MINUSMA) proporcionaba inteligencia, evacuación médica y una presencia que protegía (aunque fuera con graves fallos) a los civiles; el G5 Sahel coordinaba a los Estados de la región; y los Acuerdos de Argel de 2015 mantenían un marco negociado con los rebeldes tuareg del norte, limitando el número de conflictos que podían estallar en la región.. Estas eran las partes del complejo e imperfecto sistema de seguridad en el Sahel. Rusia sustituyó a los soldados. No sustituyó el control de fronteras de la EUCAP, ni la inteligencia combinada Europa-Francia-ONU, ni la coordinación regional, ni mucho menos la negociación con los tuaregs. Se sustituyó la inteligencia por la muerte.. Desinformación y acuerdos rotos. No cabe duda de que los rusos utilizan de forma continuada la propaganda como principal forma de validación en el Sahel. En Mali, Burkina Faso y Níger, las cuentas afines al Kremlin llegaron a copar cerca de la mitad del espacio en redes como X y YouTube en 2024, según el centro de análisis europeo ECFR. Su método no consiste en operar trolls propios, sino en financiar a influencers y medios locales que disfrazan el origen del mensaje. Así, el mensaje prorruso no lo dice un ruso, lo que chirriaría; lo dice un maliense. Un patriota.. Tras el golpe de Estado en Níger (julio de 2023), los contenidos sobre este país africano se dispararon un 6.645% en apenas un mes en cuarenta y cinco canales de Telegram estatales rusos y vinculados a Wagner, según especificó el Africa Center for Strategic Studies; entre los bulos más difundidos entraba el de una invasión inminente de la CEDEAO… que nunca llegó. El sentimiento anticolonial de la población local era real y legítimo tras los fracasos/abusos franceses, pero fue amplificado de manera exagerada. La African Initiative, fundada en septiembre de 2023, heredó y centralizó esta maquinaria de propaganda tras la muerte de Prigozhin.. Sorprendentemente, el primer gran cambio en Mali que vino de la mano rusa tuvo que ver, no contra el terrorismo islámico, sino contra los independentistas de Azawad. Fue en agosto de 2023 cuando operativos de las Fuerzas Armadas malienses (FAMA) y Wagner chocaron en Ber con la antigua rebelión tuareg, siendo este el primer enfrentamiento serio entre malienses y azawatíes desde la firma del Acuerdo de Argel en 2015. En noviembre del mismo año tomaron Kidal, el bastión histórico del norte (hoy de vuelta en manos del Frente de Liberación de Azawad).. En enero de 2024, la junta declaró el Acuerdo de Argel absolutamente inaplicable. La ruptura entre Bamako y Azawad fue el resultado de una decisión militar que no habría sido posible sin el apoyo explícito del Grupo Wagner. Y aquí hace falta separar la practicidad estratégica del nacionalismo puro. Porque nadie puede negar que el separatismo de Azawad es una prioridad nacional para los malienses, lo que justificaría la ruptura del acuerdo; pero el timing, es decir, el momento escogido para dicha ruptura, fue una pésima decisión estratégica cuyas consecuencias son hoy claras. En definitiva, el apoyo ruso permitió abrir dos guerras a la vez: el esfuerzo de la lucha antiterrorista se descentralizó hacia el norte, sumado a ejecuciones de civiles tuareg en Abeibara y la captura de la mina de oro de Nataka, mientras el yihadismo del JNIM crecía sin estorbos en el centro y el sur.. Armas que cambian de manos. Según especifica un informe reciente de ACLED, siete de cada diez de los actos violentos de Wagner/Africa Corps en Mali ha consistido en ataques a civiles. Concentrados a su vez en la comunidad fulani, de la que el grupo terrorista JNIM se presenta como protector. Un informe posterior asegura que, entre enero de 2024 y la salida de Wagner en junio de 2025, los mercenarios rusos y los soldados malienses asesinaron a 1.443 civiles, cuatro veces más que el JNIM en ese mismo periodo. Lo ocurrido en la localidad de Moura, donde murieron en marzo de 2022 más de trescientos civiles según Human Rights Watch, y más de quinientos según la ONU, sigue siendo la peor atrocidad registrada del conflicto.. El efecto que sigue a este tipo de dinámicas es conocido. Por ejemplo, un estudio panafricano del PNUD (2017), basado en entrevistas a antiguos reclutas de grupos como Boko Haram y Al Shabaab, concluyó que el 71% de los entrevistados señaló una acción del Estado, a menudo el asesinato o la detención de un familiar, como el detonante final para unirse al grupo terrorista de turno. La contrainsurgencia rusa fabrica a sus propios enemigos.. Suma y sigue en la cadena de desastres. A la fábrica de reclutas se suma una de armas. Porque la mejor forma que tiene el JNIM de abastecerse consiste en saquear al Estado al que combate. Un artículo publicado en abril de 2025 por Conflict Armament Research calculó que al menos una quinta parte del armamento yihadista del Sahel central procede de arsenales estatales, capturado en asaltos a bases y convoyes que el grupo documenta y difunde como trofeos de guerra. El cuartel de Boulikessi saqueado en junio de 2025, la base de Dioura desbordada en mayo, la ofensiva del 1 de julio en la región de Kayes con más de cien vehículos destruidos y un inventario detallado de fusiles, lanzagranadas y morteros incautados.. Un ejemplo práctico se encontró en los últimos vídeos publicados por el JNIM detallando su asalto a la ciudad de Kidal en abril de 2026. En las imágenes se aprecia al menos media docena de blindados rusos en manos de los terroristas. Suma y sigue. Este cúmulo de desastres puede parecer inaudito, pero realmente era predecible. Rusia se anunció como un sustituto en el campo de la seguridad, es cierto, pero el mundo interpretó (demasiado) a rajatabla su aparato propagandístico. Porque la realidad es que su papel nunca consistió en sustituir a Francia ni a la UE, sino en crear un híbrido degradado que combate menos, asesora peor y no protege. Los datos de ACLED, si se consideran fiables, lo exponen así: las batallas en las que participaron los rusos cayeron de 537 en 2024 a 402 en 2025, hasta unos 24 incidentes mensuales en 2026.. A oscuras. La suspensión de RFI y France 24 en Mali llegó tras un reportaje sobre ejecuciones y saqueos cometidos por soldados malienses y personal ruso. Después vinieron el veto a Jeune Afrique, a TV5Monde, a TF1, y la detención de periodistas. Sugerir que el ejército pierde terreno puede traerte problemas en Mali. 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Aunque no pueda hablarse de un «plan maestro ruso» (la insurgencia saheliana es anterior a Wagner), sí que puede englobarse esta cadena de desastres en un modelo de negocio cuyos beneficios no dependen de ganar la guerra. Los mercenarios cobran en concesiones mineras y ese oro alimenta unas arcas castigadas por las sanciones de Ucrania. La inseguridad permanente, por tanto, no penaliza al ruso, sino que sostiene la demanda de sus servicios.. El balance de la zozobra está a la vista. En abril de 2026, una ofensiva coordinada del JNIM y los rebeldes de Azawad arrebató Kidal a las FAMA y al Africa Corps, y mató al ministro de Defensa Sadio Camara en su residencia en la capital maliense. El yihadismo, antes confinado en el norte y el centro del país, da desde hace años sus primeros pasos en Benín y Togo. Rusia desmanteló lo que quedaba en pie del sistema franco-europeo en el Sahel y se vendió como una alternativa que no era. 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