Polonia se ha convertido en el primer país del flanco oriental de la OTAN en operar aviones de combate de 5.ª generación tras desplegar sus nuevos cazas furtivos F-35A Husarz, llamados así en referencia a los húsares alados polacos, la caballería pesada de élite de la Mancomunidad polaco-lituana, activa entre los siglos XVI y XVIII. Los primeros cazas F-35A Husarz de Polonia llegaron a la 32.ª Base Aérea Táctica de Łask el pasado 22 de mayo, lo que, además de reforzar el poder aéreo de Polonia, amplía la capacidad de la OTAN para realizar operaciones aéreas avanzadas a lo largo de su frontera más sensible estratégicamente.. El despliegue inicial consta de tres F-35A Lightning II, fabricados por Lockheed Martin, que forman parte de un contrato firmado en 2020 para 32 cazas valorado en aproximadamente 4.600 millones de dólares, que incluye formación, apoyo logístico y sistemas de simulación. Se espera que las entregas continúen hasta finales de la década.. Un salto generacional para la Fuerza Aérea polaca. El F-35A Husarz supone un salto significativo respecto a los antiguos aviones de combate polacos de origen soviético y complementa la actual flota de cazas F-16 del país. Como plataforma de quinta generación, el F-35A combina tecnología furtiva, sensores avanzados, guerra electrónica y capacidad para trabajar conectado con otros sistemas, lo que permite al piloto detectar e identificar amenazas a mayor distancia y atacar antes, además de reducir las posibilidades de que el avión sea localizado por radar.. A diferencia de los cazas tradicionales, que obligan a los pilotos a interpretar por separado la información de varios sistemas, el F-35 reúne todos esos datos y los presenta como una única imagen del campo de batalla. Eso reduce la carga de trabajo y permite tomar decisiones más rápido en misiones complejas.. El avión combina un radar AESA AN/APG-81, un sistema de apertura distribuida AN/AAQ-37, un sistema electroóptico AN/AAQ-40, sensores de apoyo electrónico, enlaces de datos seguros y un visor avanzado en el casco, según recoge el medio de defensa Army Recognition. Además, puede llevar armamento en bodegas internas para mantener una firma de radar baja, con una configuración típica de dos misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM y dos bombas guiadas GBU-31 JDAM, de unos 900 kg. Si la furtividad no es prioritaria, puede cargar más armas en pilones externos, aunque a costa de ser más fácil de detectar.. Para Polonia, esto supone incorporar una herramienta mucho más versátil que sus antiguos MiG-29 Fulcrum de origen soviético. El F-35A podrá emplearse en misiones de superioridad aérea, ataques de precisión, recopilación de inteligencia, supresión de defensas antiaéreas enemigas y operaciones conjuntas con otros países de la OTAN.. Pieza clave en el rearme de Polonia. Está previsto que la flota de F-35 se integre estrechamente con los activos de defensa actuales y previstos de Polonia, incluidos los sistemas de defensa aérea Patriot, los lanzacohetes HIMARS, los helicópteros AH-64E Apache y los tanques Abrams. En conjunto, estos sistemas crean una arquitectura de defensa más conectada y resistente.. El despliegue del F-35A Husarz refleja el esfuerzo de Polonia para transformar sus fuerzas armadas en una de las organizaciones militares más capaces de Europa.. Aunque la flota de F-16 del país sigue proporcionando capacidades de combate polivalentes probadas, el F-35 introduce un nuevo nivel de supervivencia, recopilación de inteligencia y guerra en red. Los planificadores militares consideran cada vez más que la combinación de aviones de cuarta y quinta generación actúa como un multiplicador de fuerza, permitiendo que cada plataforma realice las misiones que mejor aprovechan sus puntos fuertes.. La adquisición polaca también profundiza en la interoperabilidad con los miembros de la OTAN que ya operan el F-35, incluidos Reino Unido, Italia, Noruega, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Finlandia y Alemania. El entrenamiento compartido, las redes logísticas y los procedimientos operativos comunes mejoran la preparación de la Alianza y apoyan las operaciones multinacionales.
Lockheed Martin ha entregado los tres primeros Husarz, de los 32 previstos durante esta década, que refuerzan el poder aéreo de Polonia y la disuasión de la OTAN frente a Rusia
Polonia se ha convertido en el primer país del flanco oriental de la OTAN en operar aviones de combate de 5.ª generación tras desplegar sus nuevos cazas furtivos F-35A Husarz, llamados así en referencia a los húsares alados polacos, la caballería pesada de élite de la Mancomunidad polaco-lituana, activa entre los siglos XVI y XVIII. Los primeros cazas F-35A Husarz de Polonia llegaron a la 32.ª Base Aérea Táctica de Łask el pasado 22 de mayo, lo que, además de reforzar el poder aéreo de Polonia, amplía la capacidad de la OTAN para realizar operaciones aéreas avanzadas a lo largo de su frontera más sensible estratégicamente.. El despliegue inicial consta de tres F-35A Lightning II, fabricados por Lockheed Martin, que forman parte de un contrato firmado en 2020 para 32 cazas valorado en aproximadamente 4.600 millones de dólares, que incluye formación, apoyo logístico y sistemas de simulación. Se espera que las entregas continúen hasta finales de la década.. Un salto generacional para la Fuerza Aérea polaca. El F-35A Husarz supone un salto significativo respecto a los antiguos aviones de combate polacos de origen soviético y complementa la actual flota de cazas F-16 del país. Como plataforma de quinta generación, el F-35A combina tecnología furtiva, sensores avanzados, guerra electrónica y capacidad para trabajar conectado con otros sistemas, lo que permite al piloto detectar e identificar amenazas a mayor distancia y atacar antes, además de reducir las posibilidades de que el avión sea localizado por radar.. A diferencia de los cazas tradicionales, que obligan a los pilotos a interpretar por separado la información de varios sistemas, el F-35 reúne todos esos datos y los presenta como una única imagen del campo de batalla. Eso reduce la carga de trabajo y permite tomar decisiones más rápido en misiones complejas.. El avión combina un radar AESA AN/APG-81, un sistema de apertura distribuida AN/AAQ-37, un sistema electroóptico AN/AAQ-40, sensores de apoyo electrónico, enlaces de datos seguros y un visor avanzado en el casco, según recoge el medio de defensa Army Recognition. Además, puede llevar armamento en bodegas internas para mantener una firma de radar baja, con una configuración típica de dos misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM y dos bombas guiadas GBU-31 JDAM, de unos 900 kg. Si la furtividad no es prioritaria, puede cargar más armas en pilones externos, aunque a costa de ser más fácil de detectar.. Para Polonia, esto supone incorporar una herramienta mucho más versátil que sus antiguos MiG-29 Fulcrum de origen soviético. El F-35A podrá emplearse en misiones de superioridad aérea, ataques de precisión, recopilación de inteligencia, supresión de defensas antiaéreas enemigas y operaciones conjuntas con otros países de la OTAN.. Pieza clave en el rearme de Polonia. Está previsto que la flota de F-35 se integre estrechamente con los activos de defensa actuales y previstos de Polonia, incluidos los sistemas de defensa aérea Patriot, los lanzacohetes HIMARS, los helicópteros AH-64E Apache y los tanques Abrams. En conjunto, estos sistemas crean una arquitectura de defensa más conectada y resistente.. El despliegue del F-35A Husarz refleja el esfuerzo de Polonia para transformar sus fuerzas armadas en una de las organizaciones militares más capaces de Europa.. Aunque la flota de F-16 del país sigue proporcionando capacidades de combate polivalentes probadas, el F-35 introduce un nuevo nivel de supervivencia, recopilación de inteligencia y guerra en red. Los planificadores militares consideran cada vez más que la combinación de aviones de cuarta y quinta generación actúa como un multiplicador de fuerza, permitiendo que cada plataforma realice las misiones que mejor aprovechan sus puntos fuertes.. La adquisición polaca también profundiza en la interoperabilidad con los miembros de la OTAN que ya operan el F-35, incluidos Reino Unido, Italia, Noruega, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Finlandia y Alemania. El entrenamiento compartido, las redes logísticas y los procedimientos operativos comunes mejoran la preparación de la Alianza y apoyan las operaciones multinacionales.
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