Algo diferente ha empezado a modularse en la cabeza de ficción de Manuel Jabois. Digo cabeza de ficción como sinónimo de novelista que no hace de cronista y periodista en La víspera, como suele hacer abundantemente en este periódico. Esta novela tiene un aire de pesadumbre contenida, de melancolía sin ensañamiento, filtrado en breves comentarios, en apuntes marginales que señalan el envilecimiento de una profesión sometida al amarillismo tertuliano desbocado. Perdón: desbocado, no, teledirigido y coordinado en múltiples terminales de una derecha con maquillaje natural de ultraderecha, discreto y sin demasiada estridencia pero muy efectivo. Por eso les resulta a tantos tan estrambótico que en RTVE suenen otras voces y otros ecos, también con su propia estridencia, obviamente.. Seguir leyendo
Algo diferente ha empezado a modularse en la cabeza de ficción de Manuel Jabois. Digo cabeza de ficción como sinónimo de novelista que no hace de cronista y periodista en La víspera, como suele hacer abundantemente en este periódico. Esta novela tiene un aire de pesadumbre contenida, de melancolía sin ensañamiento, filtrado en breves comentarios, en apuntes marginales que señalan el envilecimiento de una profesión sometida al amarillismo tertuliano desbocado. Perdón: desbocado, no, teledirigido y coordinado en múltiples terminales de una derecha con maquillaje natural de ultraderecha, discreto y sin demasiada estridencia pero muy efectivo. Por eso les resulta a tantos tan estrambótico que en RTVE suenen otras voces y otros ecos, también con su propia estridencia, obviamente. Seguir leyendo
Algo diferente ha empezado a modularse en la cabeza de ficción de Manuel Jabois. Digo cabeza de ficción como sinónimo de novelista que no hace de cronista y periodista en La víspera, como suele hacer abundantemente en este periódico. Esta novela tiene un aire de pesadumbre contenida, de melancolía sin ensañamiento, filtrado en breves comentarios, en apuntes marginales que señalan el envilecimiento de una profesión sometida al amarillismo tertuliano desbocado. Perdón: desbocado, no, teledirigido y coordinado en múltiples terminales de una derecha con maquillaje natural de ultraderecha, discreto y sin demasiada estridencia pero muy efectivo. Por eso les resulta a tantos tan estrambótico que en RTVE suenen otras voces y otros ecos, también con su propia estridencia, obviamente.. Seguir leyendo
