Entre los viajes que Pablo VI no pudo realizar se encuentra el de España, que en 1968 fue imposible porque el jefe del Estado, Francisco Franco, no renunció a su derecho a intervenir en el nombramiento de los obispos. Este era solo uno de los muchos puntos de desacuerdo con la Santa Sede durante el largo régimen.. Posteriormente, la Iglesia católica contribuyó de manera importante a la transición, y tras el retorno de la democracia los Papas comenzaron a visitar España, un país que resulta incomprensible sin el cristianismo.. Desde el punto de vista histórico, la tradición cristiana contribuyó sin duda a modelar la nación ibérica, junto con otras tradiciones religiosas y culturales, como el judaísmo, las migraciones de los pueblos germánicos y el islam. Y también América debe mucho a España, con sus luces y sus sombras. Por ello, Juan Pablo II realizó hasta cinco viajes al país y eligió Santiago de Compostela en 1982 para dirigirse a Europa; Benedicto XVI realizó tres visitas y en 2010 consagró la Sagrada Familia. El argentino Francisco, que conocía España y seguía con atención su evolución, no quiso visitarla durante sus doce años de pontificado.. El agustino Prevost conoce el país y habla bien español; de hecho, el español es, junto con el italiano, la única lengua que el Papa de Chicago, también ciudadano peruano, utilizó en su primer discurso. Por ello no sorprendió la decisión de León XIV de seguir el ejemplo de sus dos predecesores europeos, Wojtyła y Ratzinger: con él, un pontífice regresará a Madrid y Barcelona y, además, visitará por primera vez las Islas Canarias. Se trata de un nuevo viaje que pretende contribuir a superar las polarizaciones.
La tradición cristiana contribuyó a modelar la nación ibérica, junto con otras tradiciones religiosas y culturales, como el judaísmo, las migraciones de los pueblos germánicos y el islam
Entre los viajes que Pablo VI no pudo realizar se encuentra el de España, que en 1968 fue imposible porque el jefe del Estado, Francisco Franco, no renunció a su derecho a intervenir en el nombramiento de los obispos. Este era solo uno de los muchos puntos de desacuerdo con la Santa Sede durante el largo régimen.. Posteriormente, la Iglesia católica contribuyó de manera importante a la transición, y tras el retorno de la democracia los Papas comenzaron a visitar España, un país que resulta incomprensible sin el cristianismo.. Desde el punto de vista histórico, la tradición cristiana contribuyó sin duda a modelar la nación ibérica, junto con otras tradiciones religiosas y culturales, como el judaísmo, las migraciones de los pueblos germánicos y el islam. Y también América debe mucho a España, con sus luces y sus sombras. Por ello, Juan Pablo II realizó hasta cinco viajes al país y eligió Santiago de Compostela en 1982 para dirigirse a Europa; Benedicto XVI realizó tres visitas y en 2010 consagró la Sagrada Familia. El argentino Francisco, que conocía España y seguía con atención su evolución, no quiso visitarla durante sus doce años de pontificado.. El agustino Prevost conoce el país y habla bien español; de hecho, el español es, junto con el italiano, la única lengua que el Papa de Chicago, también ciudadano peruano, utilizó en su primer discurso. Por ello no sorprendió la decisión de León XIV de seguir el ejemplo de sus dos predecesores europeos, Wojtyła y Ratzinger: con él, un pontífice regresará a Madrid y Barcelona y, además, visitará por primera vez las Islas Canarias. Se trata de un nuevo viaje que pretende contribuir a superar las polarizaciones.
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