Una financiación “justa y suficiente” para la enseñanza concertada; la reducción de la carga burocrática de los centros; y avanzar hacia la concertación de los estudios de Bachillerato y de la educación infantil de cero a tres años.. Estas son, grosso modo, las principales reivindicaciones que Escuelas Católicas de Castilla y León ha hecho hoy a la Junta durante la Asamblea anual de esta entidad celebrada en Valladolid., en presencia del director general de Centros e Infraestructuras de la Junta, José Miguel Sáez, quien trasladaba a esta red de centros católicos que la Junta siempre estará ahí para lo que necesiten. Asimismo, reafirmaba el compromiso del Gobierno autonómico por un sistema integral en el que convivan la enseñanza pública y la concertada como hasta ahora «porque no son contrapuestas sino complementarias”, decía, al tiempo que recvindicaba la libertad de elección de centro y de los padres para elegir la educación de sus hijos.. La presidenta de Escuelas Católicas en Castilla y León, Encarna González-Campos, por su parte, apelaba a la importancia de apostar por una educación centrada en la persona, basada en los valores del Evangelio y comprometida con la sociedad, especialmente hoy ante los momentos de incertidumbre y polarización que se viven en una sociedad “marcada por la prisa y el ruido”.. «Educar no puede consistir únicamente en transmitir contenidos o preparar para un mercado laboral inestable sino que debe configurarse como una brújula ética y humana en un mundo cada vez más complejo”, afirmaba González-Campos.. Igualmente, hacía referencia a la necesidad de “custodiar» a la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, para que “sin apartar la tecnología de las aulas”, la escuela se configure como “una comunidad de encuentro” y un espacio “donde más se cuide” el uso “responsable, pedagógico y humanizador” de la tecnología.. «La tecnología no podrá sustituir nunca el vínculo humano”, defendía la presidenta de Escuelas Católicas en Castilla y León, quien llamaba a los presentes a convertir los centros de la Federación en “espacios seguros de escucha, acogida y comunidad”, ante un contexto de “deterioro de la salud emocional de niños y jóvenes”.. Finalmente, reividnicaba el modelo “plural y abierto, complementario a la educación pública”, de los centros concertados, que garantizan “la libertad de elección de las familias” y recordaba que «la escuela católica no educa para competir, sino para vivir con sentido, y ayudar a cada alumno a descubrir quién es”.
Su presidenta en Castilla y León, Encarna González Campos, defiende el uso “responsable, pedagógico y humanizador” de la tecnología así como la libertad de elegir centro y llama a avanzar hacia la concertación del bachillerato y la educación de 0 a 3 años
Una financiación “justa y suficiente” para la enseñanza concertada; la reducción de la carga burocrática de los centros; y avanzar hacia la concertación de los estudios de Bachillerato y de la educación infantil de cero a tres años.. Estas son, grosso modo, las principales reivindicaciones que Escuelas Católicas de Castilla y León ha hecho hoy a la Junta durante la Asamblea anual de esta entidad celebrada en Valladolid., en presencia del director general de Centros e Infraestructuras de la Junta, José Miguel Sáez, quien trasladaba a esta red de centros católicos que la Junta siempre estará ahí para lo que necesiten. Asimismo, reafirmaba el compromiso del Gobierno autonómico por un sistema integral en el que convivan la enseñanza pública y la concertada como hasta ahora «porque no son contrapuestas sino complementarias”, decía, al tiempo que recvindicaba la libertad de elección de centro y de los padres para elegir la educación de sus hijos.. La presidenta de Escuelas Católicas en Castilla y León, Encarna González-Campos, por su parte, apelaba a la importancia de apostar por una educación centrada en la persona, basada en los valores del Evangelio y comprometida con la sociedad, especialmente hoy ante los momentos de incertidumbre y polarización que se viven en una sociedad “marcada por la prisa y el ruido”.. «Educar no puede consistir únicamente en transmitir contenidos o preparar para un mercado laboral inestable sino que debe configurarse como una brújula ética y humana en un mundo cada vez más complejo”, afirmaba González-Campos.. Igualmente, hacía referencia a la necesidad de “custodiar» a la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, para que “sin apartar la tecnología de las aulas”, la escuela se configure como “una comunidad de encuentro” y un espacio “donde más se cuide” el uso “responsable, pedagógico y humanizador” de la tecnología.. «La tecnología no podrá sustituir nunca el vínculo humano”, defendía la presidenta de Escuelas Católicas en Castilla y León, quien llamaba a los presentes a convertir los centros de la Federación en “espacios seguros de escucha, acogida y comunidad”, ante un contexto de “deterioro de la salud emocional de niños y jóvenes”.. Finalmente, reividnicaba el modelo “plural y abierto, complementario a la educación pública”, de los centros concertados, que garantizan “la libertad de elección de las familias” y recordaba que «la escuela católica no educa para competir, sino para vivir con sentido, y ayudar a cada alumno a descubrir quién es”.
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