E l Partido Popular ha cerrado un ciclo victorioso en las últimas cuatro elecciones autonómicas, con victorias en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. En todos los comicios ha sido la fuerza política más votada, pero en ninguna ha alcanzado la mayoría absoluta. María Guardiola es la que obtuvo el mayor porcentaje de voto, con un 43,1%, seguido de cerca por Juanma Moreno, con un 41,6%. Más lejos quedaron Jorge Azcón, que alcanzó el 34% de los sufragios y Alfonso Fernández Mañueco, que se quedó en el 35,4%.. En las tres primeras comunidades autónomas señaladas, el desenlace ha sido el mismo: PP y Vox, pese a negociaciones que se han alargado más de lo deseable, han cerrado un pacto de legislatura que ha incluido la presidencia para los populares y una vicepresidencia –al margen de alguna consejería más– para el partido que lidera Santiago Abascal. En cada comunidad autónoma, los acuerdos reflejan alguna peculiaridad propia del territorio, pero en todas los pactos pivotan sobre dos de las cuestiones que más interesan a Vox: el control de la inmigración y la «prioridad nacional» en la concesión de ayudas públicas.. Juanma Moreno debería ser el siguiente en alcanzar un acuerdo con Vox en unas negociaciones sobre las que existe mutismo absoluto, como ha ocurrido en el resto de comunidades autónomas. La cuestión es descifrar en qué medida ese pacto es compatible con la «vía andaluza» que ha propugnado el presidente andaluz desde su llegada a la Presidencia de la Junta. Ese ideario defiende la «moderación», la necesidad de «desinflamar» la política andaluza y la capacidad de «dialogar» y «acordar» con todas las formaciones con representación parlamentaria. Un acuerdo con Vox supondría formalizar una política de bloques en la que la permeabilidad sea prácticamente imposible durante la legislatura.. Es cierto que la victoria de Moreno en las elecciones andaluzas ha sido muy amplia. Ha sido el candidato de este ciclo electoral que más distancia le ha sacado al segundo, el PSOE: casi 19 puntos. Además, aunque el porcentaje de voto obtenido por María Guardiola fue ligeramente superior, las diferencias entre Extremadura y Andalucía son significativas: un millón de habitantes frente a 8,7 millones y dos circunscripciones frente a ocho.. De ahí que la primera reacción de Moreno tras los resultados fue afirmar que «el resultado en Andalucía es lo suficientemente contundente y lo razonable y sensato es respetar lo que la mayoría de los andaluces ha decidido en las urnas el día de ayer y es que el PP gobierne en el solitario». Pero los números no dan ni para una investidura ni para un Gobierno estable, por lo que el PP lleva meses que «digiriendo» esa realidad. Además, en el caso de que el PP consiga lo primero, luego hay que aprobar los presupuestos cada año, convirtiendo la gobernabilidad en una incógnita.. Hay que sumar también que el PP nacional ya ha diseñado una hoja de ruta para alcanzar acuerdos con Vox en todas las comunidades autónomas. En Génova ha costado asumir que las posibilidades de que Alberto Núñez Feijóo sea presidente del Gobierno de España pasan por pactar con Vox porque los partidos nacionalistas e independentistas, de derechas o de izquierdas, están al lado del PSOE de Pedro Sánchez, como se ha visto estos días con la polémica por la posible moción de censura instrumental.. Por tanto, ¿hasta qué punto le conviene a Juanma Moreno ir en contra de los intereses de su propio partido? Si el presidente andaluz no acuerda un pacto de legislatura con Vox daría la sensación de que es un «barón» que va por libre y podría suponer un escollo para el posterior entendimiento entre el PP y Vox en el Congreso de los Diputados.. Por el contrario, la opción del no acuerdo reforzaría la «marca» Juanma Moreno como el único que no se ha doblegado a los intereses de Vox y mantendría su perfil político más centrado.. Existe una tercera vía que permitiría conjugar los intereses de la «vía andaluza» y la «vía Vox»: un acuerdo parlamentario entre ambas formaciones con un Gobierno único del PP.. Esa opción sería similar a la que permitió a Moreno ser presidente tras las elecciones de diciembre de 2018, aunque en esa ocasión también estaba Ciudadanos en el Ejecutivo andaluz. Entonces se firmaron pactos de investidura y pactos presupuestarios que solo se interrumpieron al final de la legislatura y provocaron un adelanto electoral de algunos meses, celebrándose elecciones en junio de 2022. En esa primera legislatura del PP, además de los acuerdos con Ciudadanos y Vox, también se pactaron asuntos como la renovación de los órganos parlamentarios con el PSOE e incluso la Ley de Bioclimatización presentada por Adelante Andalucía. Sería la mejor salida para Moreno. La semana que viene, el día 11, se constituye el Parlamento y se pondrá en marcha el reloj para elegir uno u otro camino.
El acuerdo en Castilla y León entre el PP y Vox, sumado al de Extremadura y Aragón, deja al presidente andaluz sin mucho margen para ir a contracorriente de su propio partido
E l Partido Popular ha cerrado un ciclo victorioso en las últimas cuatro elecciones autonómicas, con victorias en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. En todos los comicios ha sido la fuerza política más votada, pero en ninguna ha alcanzado la mayoría absoluta. María Guardiola es la que obtuvo el mayor porcentaje de voto, con un 43,1%, seguido de cerca por Juanma Moreno, con un 41,6%. Más lejos quedaron Jorge Azcón, que alcanzó el 34% de los sufragios y Alfonso Fernández Mañueco, que se quedó en el 35,4%.. En las tres primeras comunidades autónomas señaladas, el desenlace ha sido el mismo: PP y Vox, pese a negociaciones que se han alargado más de lo deseable, han cerrado un pacto de legislatura que ha incluido la presidencia para los populares y una vicepresidencia –al margen de alguna consejería más– para el partido que lidera Santiago Abascal. En cada comunidad autónoma, los acuerdos reflejan alguna peculiaridad propia del territorio, pero en todas los pactos pivotan sobre dos de las cuestiones que más interesan a Vox: el control de la inmigración y la «prioridad nacional» en la concesión de ayudas públicas.. Juanma Moreno debería ser el siguiente en alcanzar un acuerdo con Vox en unas negociaciones sobre las que existe mutismo absoluto, como ha ocurrido en el resto de comunidades autónomas. La cuestión es descifrar en qué medida ese pacto es compatible con la «vía andaluza» que ha propugnado el presidente andaluz desde su llegada a la Presidencia de la Junta. Ese ideario defiende la «moderación», la necesidad de «desinflamar» la política andaluza y la capacidad de «dialogar» y «acordar» con todas las formaciones con representación parlamentaria. Un acuerdo con Vox supondría formalizar una política de bloques en la que la permeabilidad sea prácticamente imposible durante la legislatura.. Es cierto que la victoria de Moreno en las elecciones andaluzas ha sido muy amplia. Ha sido el candidato de este ciclo electoral que más distancia le ha sacado al segundo, el PSOE: casi 19 puntos. Además, aunque el porcentaje de voto obtenido por María Guardiola fue ligeramente superior, las diferencias entre Extremadura y Andalucía son significativas: un millón de habitantes frente a 8,7 millones y dos circunscripciones frente a ocho.. De ahí que la primera reacción de Moreno tras los resultados fue afirmar que «el resultado en Andalucía es lo suficientemente contundente y lo razonable y sensato es respetar lo que la mayoría de los andaluces ha decidido en las urnas el día de ayer y es que el PP gobierne en el solitario». Pero los números no dan ni para una investidura ni para un Gobierno estable, por lo que el PP lleva meses que «digiriendo» esa realidad. Además, en el caso de que el PP consiga lo primero, luego hay que aprobar los presupuestos cada año, convirtiendo la gobernabilidad en una incógnita.. Hay que sumar también que el PP nacional ya ha diseñado una hoja de ruta para alcanzar acuerdos con Vox en todas las comunidades autónomas. En Génova ha costado asumir que las posibilidades de que Alberto Núñez Feijóo sea presidente del Gobierno de España pasan por pactar con Vox porque los partidos nacionalistas e independentistas, de derechas o de izquierdas, están al lado del PSOE de Pedro Sánchez, como se ha visto estos días con la polémica por la posible moción de censura instrumental.. Por tanto, ¿hasta qué punto le conviene a Juanma Moreno ir en contra de los intereses de su propio partido? Si el presidente andaluz no acuerda un pacto de legislatura con Vox daría la sensación de que es un «barón» que va por libre y podría suponer un escollo para el posterior entendimiento entre el PP y Vox en el Congreso de los Diputados.. Por el contrario, la opción del no acuerdo reforzaría la «marca» Juanma Moreno como el único que no se ha doblegado a los intereses de Vox y mantendría su perfil político más centrado.. Existe una tercera vía que permitiría conjugar los intereses de la «vía andaluza» y la «vía Vox»: un acuerdo parlamentario entre ambas formaciones con un Gobierno único del PP.. Esa opción sería similar a la que permitió a Moreno ser presidente tras las elecciones de diciembre de 2018, aunque en esa ocasión también estaba Ciudadanos en el Ejecutivo andaluz. Entonces se firmaron pactos de investidura y pactos presupuestarios que solo se interrumpieron al final de la legislatura y provocaron un adelanto electoral de algunos meses, celebrándose elecciones en junio de 2022. En esa primera legislatura del PP, además de los acuerdos con Ciudadanos y Vox, también se pactaron asuntos como la renovación de los órganos parlamentarios con el PSOE e incluso la Ley de Bioclimatización presentada por Adelante Andalucía. Sería la mejor salida para Moreno. La semana que viene, el día 11, se constituye el Parlamento y se pondrá en marcha el reloj para elegir uno u otro camino.
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