Vivimos la era de la paleogenética. El pasado sigue sin aparecer transparente ante nuestros ojos, pero con las nuevas tecnologías, es menos opaco que nunca. A medida que las técnicas de recuperación y análisis de ADN se han sofisticado, nuestra capacidad para interrogar a la prehistoria también ha ido creciendo. Ahora podemos utilizarlas para desvelar detalles que, antes, solo podíamos haber especulado.. La genética, unida a otras técnicas más consolidadas en la paleontología, ha permitido descubrir cuánto compartíamos con los neandertales, qué enfermedades debemos a la hibridación que tuvimos con ellos y qué ventajas nos proporcionaron. Pero no solo en humanos se fija la paleogenética. Ahora, un estudio publicado en la revista Cell ha hecho lo propio con una de las bestias más temibles de cuantas cazaron a nuestros antepasados: el león de las cavernas.. El libro de familia. Hoy en día, el mundo cuenta con una única especie de león dividida en dos subespecies. El león africano (Panthera leo leo) y el asiático (Panthera leo pérsica) del cual tan solo quedan unos 650 ejemplares en libertad. Pero, si echamos la vista a atrás, descubriremos que han existido al menos 11 subespecies de leones, algunas de ellas poblaron parte de Europa hasta el siglo II d.C., otras, sobrevivieron en Sudáfrica hasta 1865 o en Marruecos hasta 1942. Y, aunque hasta ahora solo hemos hablado de subespecies, lo que nos ocupa es diferente.. Aparte de la Panthera leo que todos conocemos, existieron otras, como el león americano (Panthera atrox) que sobrevivió en América del Norte hasta hace 10.000 años, o león de Mosbach (Panthera fossilis), que habitó Eurasia con su portentoso tamaño hasta hace 300.000 años, cuando apareció nuestra especie. Sin embargo, es su descendiente el que más conocemos, el león de las cavernas (Panthera spalea) quien convivió con nuestros antepasados en Europa y Asia, quien se disputó con ellos las cuevas y quien los cazó cuando tuvo oportunidad. Es él sobre quien trata este estudio.. Momias de leones. Durante los últimos años, por fortuna, hemos descubierto momias de león de las cavernas, algunas en un estado de conservación realmente sorprendente. El hielo las congeló no solo literalmente, sino de forma figurada, en el tiempo, con su piel y su pelo todavía intactas. Son muestras genéticas realmente inestimables y los investigadores de la Universidad de Estocolmo, el Museo de Historia Natural de Suecia y la Universidad de Cardiff han podido analizar 12 ejemplares, algunos de casi 100.000 años de antigüedad, otros más recientes, como Sparta, una cría que falleció hace 32.000 años al noreste de la actual Siberia. Así pues, al comparar su ADN, han descubierto que, lejos de lo que solemos imaginar, los leones cavernarios no eran simplemente una versión “ampliada” de nuestras Panthera leo,. «Los leones de las cavernas a menudo se han retratado como una versión más grande y robusta de los leones modernos», dice el autor principal David Stanton, ex postdoctorado en Estocolmo y ahora profesor en la Universidad de Cardiff en el Reino Unido. «Pero lo que vemos en sus genomas es algo mucho más notable: un linaje que ha estado evolucionando independientemente durante más de un millón de años, acumulando sus propias características biológicas únicas». A juzgar por su genoma, presentaban otras diferencias en el desarrollo de su cerebro, su visión, el crecimiento y su sistema circulatorio.. De picos pardos. Pero hay más, porque el estudio no solo se ha enfocado en la historia de los leones de las cavernas, sino en la historia que estos comparten con el león actual. Y es que, del mismo modo que los neandertales cruzaron algo más que sus caminos con nosotros, los leones de las cavernas han dejado una huella genética en el león africano y el león asiático. Atendiendo a su genoma, los investigadores han podido concluir que existieron varios episodios de hibridación entre las dos especies y que, aunque la cantidad de ADN de león cavernario que hay en los leones actuales es mínima, la reproducción entre ambas especies fue algo generalizado durante varios periodos de tiempo.. «Nuestros resultados sugieren que el cambio climático pasado no solo remodeló los hábitats. Reunió activamente a especies, creando breves oportunidades para la hibridación que de otro modo no habrían existido», dice el autor principal Love Dalén, profesor y líder de grupo de investigación en el Centro de Paleogenética de Estocolmo. Porque, según han podido reconstruir, durante estos periodos, los leones de las cavernas pudieron extenderse al sur, donde se encontraron con los antepasados de nuestros leones contemporáneos, en especial, los del Asia Central y Sudoccidental. Regiones que actuaron como puente y que han hecho de nuestros leones lo que son ahora.. QUE NO TE LA CUELEN:. Aunque los súperpredadores han supuesto un peligro para nuestros antepasados, los grandes carnívoros no son demasiado numerosos. En un mismo ecosistema, por cada león moderno podemos encontrar entre 100 y 1.000 herbívoros según el lugar y al época del año. Puede que los leones de las cavernas atemorizaran a nuestros antepasados eurasiáticos, pero es muy probable que no fueran la mayor de sus preocupaciones.. REFERENCIAS (MLA):. Stanton, David, et al. «Palaeogenomes Reveal the Evolutionary Relationship between Cave and Modern Lions.» Cell, vol. 191, no. 6, 3 Jun. 2026, doi:10.1016/j.cell.2026.05.007.
Un nuevo estudio ha analizado el ADN de 12 ejemplares de león de las cavernas para conocer mejor su historia
Vivimos la era de la paleogenética. El pasado sigue sin aparecer transparente ante nuestros ojos, pero con las nuevas tecnologías, es menos opaco que nunca. A medida que las técnicas de recuperación y análisis de ADN se han sofisticado, nuestra capacidad para interrogar a la prehistoria también ha ido creciendo. Ahora podemos utilizarlas para desvelar detalles que, antes, solo podíamos haber especulado.. La genética, unida a otras técnicas más consolidadas en la paleontología, ha permitido descubrir cuánto compartíamos con los neandertales, qué enfermedades debemos a la hibridación que tuvimos con ellos y qué ventajas nos proporcionaron. Pero no solo en humanos se fija la paleogenética. Ahora, un estudio publicado en la revista Cell ha hecho lo propio con una de las bestias más temibles de cuantas cazaron a nuestros antepasados: el león de las cavernas.. Hoy en día, el mundo cuenta con una única especie de león dividida en dos subespecies. El león africano (Panthera leo leo) y el asiático (Panthera leo pérsica) del cual tan solo quedan unos 650 ejemplares en libertad. Pero, si echamos la vista a atrás, descubriremos que han existido al menos 11 subespecies de leones, algunas de ellas poblaron parte de Europa hasta el siglo II d.C., otras, sobrevivieron en Sudáfrica hasta 1865 o en Marruecos hasta 1942. Y, aunque hasta ahora solo hemos hablado de subespecies, lo que nos ocupa es diferente.. Aparte de la Panthera leo que todos conocemos, existieron otras, como el león americano (Panthera atrox) que sobrevivió en América del Norte hasta hace 10.000 años, o león de Mosbach (Panthera fossilis), que habitó Eurasia con su portentoso tamaño hasta hace 300.000 años, cuando apareció nuestra especie. Sin embargo, es su descendiente el que más conocemos, el león de las cavernas (Panthera spalea) quien convivió con nuestros antepasados en Europa y Asia, quien se disputó con ellos las cuevas y quien los cazó cuando tuvo oportunidad. Es él sobre quien trata este estudio.. Durante los últimos años, por fortuna, hemos descubierto momias de león de las cavernas, algunas en un estado de conservación realmente sorprendente. El hielo las congeló no solo literalmente, sino de forma figurada, en el tiempo, con su piel y su pelo todavía intactas. Son muestras genéticas realmente inestimables y los investigadores de la Universidad de Estocolmo, el Museo de Historia Natural de Suecia y la Universidad de Cardiff han podido analizar 12 ejemplares, algunos de casi 100.000 años de antigüedad, otros más recientes, como Sparta, una cría que falleció hace 32.000 años al noreste de la actual Siberia. Así pues, al comparar su ADN, han descubierto que, lejos de lo que solemos imaginar, los leones cavernarios no eran simplemente una versión “ampliada” de nuestras Panthera leo,. «Los leones de las cavernas a menudo se han retratado como una versión más grande y robusta de los leones modernos», dice el autor principal David Stanton, ex postdoctorado en Estocolmo y ahora profesor en la Universidad de Cardiff en el Reino Unido. «Pero lo que vemos en sus genomas es algo mucho más notable: un linaje que ha estado evolucionando independientemente durante más de un millón de años, acumulando sus propias características biológicas únicas». A juzgar por su genoma, presentaban otras diferencias en el desarrollo de su cerebro, su visión, el crecimiento y su sistema circulatorio.. Pero hay más, porque el estudio no solo se ha enfocado en la historia de los leones de las cavernas, sino en la historia que estos comparten con el león actual. Y es que, del mismo modo que los neandertales cruzaron algo más que sus caminos con nosotros, los leones de las cavernas han dejado una huella genética en el león africano y el león asiático. Atendiendo a su genoma, los investigadores han podido concluir que existieron varios episodios de hibridación entre las dos especies y que, aunque la cantidad de ADN de león cavernario que hay en los leones actuales es mínima, la reproducción entre ambas especies fue algo generalizado durante varios periodos de tiempo.. «Nuestros resultados sugieren que el cambio climático pasado no solo remodeló los hábitats. Reunió activamente a especies, creando breves oportunidades para la hibridación que de otro modo no habrían existido», dice el autor principal Love Dalén, profesor y líder de grupo de investigación en el Centro de Paleogenética de Estocolmo. Porque, según han podido reconstruir, durante estos periodos, los leones de las cavernas pudieron extenderse al sur, donde se encontraron con los antepasados de nuestros leones contemporáneos, en especial, los del Asia Central y Sudoccidental. Regiones que actuaron como puente y que han hecho de nuestros leones lo que son ahora.. QUE NO TE LA CUELEN:. Aunque los súperpredadores han supuesto un peligro para nuestros antepasados, los grandes carnívoros no son demasiado numerosos. En un mismo ecosistema, por cada león moderno podemos encontrar entre 100 y 1.000 herbívoros según el lugar y al época del año. Puede que los leones de las cavernas atemorizaran a nuestros antepasados eurasiáticos, pero es muy probable que no fueran la mayor de sus preocupaciones.. REFERENCIAS (MLA):. Stanton, David, et al. «Palaeogenomes Reveal the Evolutionary Relationship between Cave and Modern Lions.» Cell, vol. 191, no. 6, 3 Jun. 2026, doi:10.1016/j.cell.2026.05.007.
Noticias de cultura en La Razón
