Unas de las grandes construcciones existentes en España y gran punto de atracción para los visitantes siguen siendo las catedrales. Monumentos patrimoniales que tardaron años y años en construirse, en algunos casos siglos como la catedral que nos ocupa, y que cuentan con un sinfín de anécdotas y curiosidades, que han ido pasando de generación en generación.. La que nos ocupa es la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos, en Segovia, construida entre los siglos XVI y XVIII, siendo una de los monumentos góticos más tardíos que se levantaron en España. Denominada la «Dama de las Catedrales», por su belleza y elegancia, se sitúa en la Plaza Mayor de la capital y a medio camino de dos monumentos también colosales dela ciudad como son el Acueducto y su Alcázar.. Son tres las etapas principales de la catedral: sus inicios primitivos, se encontraba situada en la Alameda del Parral, a la orilla del río Eresma y fue destruida durante la persecución arriana del año 516; la antigua catedral: siglo XII – 1525: La segunda etapa empieza en el siglo XII, alrededor del año 1117, trasladándose la ubicación de la nueva catedral frente al actual Alcázar. La actual catedral que coincide sus inicios cuando Carlos I de España y V de Alemania ordenó construir una nueva catedral apartada de la residencia regia, en uno de los puntos más altos de la ciudad, en la denominada “Plaza Grande” y sobre el antiguo convento de Santa Clara.. El primer arquitecto fue Juan Gil de Hontañón y la primera piedra se colocó en la fachada occidental el 8 de junio de 1525 y la consagración fue el 16 de julio de 1768 por el obispo D. José Martínez Escalzo.. Para abaratar costes se trasladaron algunos elementos de la antigua catedral al nuevo emplazamiento: el magnífico claustro del siglo XV diseñado por Juan Guas; el coro, también del siglo XV, realizado en madera de nogal con los sitiales del rey Enrique IV y su mujer Juana de Portugal; pero también esculturas, pinturas, rejería, la capilla de Los Cabrera o la portada de acceso al claustro. El templo se fue levantando desde los pies hasta la cabecera por lo que el crucero no se cerró hasta 1685. En 1686 se comenzó a construir la capilla de los Ayala Berganza, actual capilla del Santísimo, exponente barroco del templo.. Consta de tres naves con planta de cruz latina. Posee, a su vez, capillas laterales, crucero con ábside semicircular, cabecera con girola y capillas radiales. El claustro y la torre componen otras de las partes fundamentales del templo y destaca esta última por su gran belleza y esbeltez.. Cuenta con18 capillas que se encuentran en la girola y en las naves laterales, con importantes pinturas y esculturas. En su interior destacan el Calvario románico situado en la entrada de la Capilla del Sacramento; el tríptico de Ambrosius Benson y el retablo de la Piedad, de Juan de Juni, en la Capilla del Santo Entierro, junto a la Puerta de San Frutos; y el Cristo Yacente de Gregorio Fernández. Y. un claustro de Juan Guas procedente de la antigua catedral románica y trasladado piedra a piedra a su actual emplazamiento, precede a las salas del Museo Catedralicio. El Archivo Catedralicio conserva más de 500 incunables, entre ellos el Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en España.. Pero una de las curiosidades que nos espera en la Catedral es la de encontrar la piedra más pequeña, que se ha convertido en toda una tradición, en una secreto que se ha ido comunicado de generación a generación entre los vecinos de la ciudad y que ahora es un atractivo más para los visitantes que vienen de fuera.. Y ¿dónde se encuentra esta piedra? Pues en la entrada de la capilla de San Pedro. Y nos llevaremos una sorpresa además, ya que se trata de un minúsculo trozo de baldosa que se ha insertado de manera minuciosa para completar la composición del pavimento en dicho espacio. Todo a su alrededor se ha ido degastando de tanto pisarla durante siglos y siglos. Un auténtica aventura., ¿Te atreves a buscarla?
Su búsqueda es una tradición entre los segovianos y ahora también entre los visitantes
Unas de las grandes construcciones existentes en España y gran punto de atracción para los visitantes siguen siendo las catedrales. Monumentos patrimoniales que tardaron años y años en construirse, en algunos casos siglos como la catedral que nos ocupa, y que cuentan con un sinfín de anécdotas y curiosidades, que han ido pasando de generación en generación.. La que nos ocupa es la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos, en Segovia, construida entre los siglos XVI y XVIII, siendo una de los monumentos góticos más tardíos que se levantaron en España. Denominada la «Dama de las Catedrales», por su belleza y elegancia, se sitúa en la Plaza Mayor de la capital y a medio camino de dos monumentos también colosales dela ciudad como son el Acueducto y su Alcázar.. Son tres las etapas principales de la catedral: sus inicios primitivos, se encontraba situada en la Alameda del Parral, a la orilla del río Eresma y fue destruida durante la persecución arriana del año 516; la antigua catedral: siglo XII – 1525: La segunda etapa empieza en el siglo XII, alrededor del año 1117, trasladándose la ubicación de la nueva catedral frente al actual Alcázar. La actual catedral que coincide sus inicios cuando Carlos I de España y V de Alemania ordenó construir una nueva catedral apartada de la residencia regia, en uno de los puntos más altos de la ciudad, en la denominada “Plaza Grande” y sobre el antiguo convento de Santa Clara.. El primer arquitecto fue Juan Gil de Hontañón y la primera piedra se colocó en la fachada occidental el 8 de junio de 1525 y la consagración fue el 16 de julio de 1768 por el obispo D. José Martínez Escalzo.. Para abaratar costes se trasladaron algunos elementos de la antigua catedral al nuevo emplazamiento: el magnífico claustro del siglo XV diseñado por Juan Guas; el coro, también del siglo XV, realizado en madera de nogal con los sitiales del rey Enrique IV y su mujer Juana de Portugal; pero también esculturas, pinturas, rejería, la capilla de Los Cabrera o la portada de acceso al claustro. El templo se fue levantando desde los pies hasta la cabecera por lo que el crucero no se cerró hasta 1685. En 1686 se comenzó a construir la capilla de los Ayala Berganza, actual capilla del Santísimo, exponente barroco del templo.. Consta de tres naves con planta de cruz latina. Posee, a su vez, capillas laterales, crucero con ábside semicircular, cabecera con girola y capillas radiales. El claustro y la torre componen otras de las partes fundamentales del templo y destaca esta última por su gran belleza y esbeltez.. Cuenta con18 capillas que se encuentran en la girola y en las naves laterales, con importantes pinturas y esculturas. En su interior destacan el Calvario románico situado en la entrada de la Capilla del Sacramento; el tríptico de Ambrosius Benson y el retablo de la Piedad, de Juan de Juni, en la Capilla del Santo Entierro, junto a la Puerta de San Frutos; y el Cristo Yacente de Gregorio Fernández. Y. un claustro de Juan Guas procedente de la antigua catedral románica y trasladado piedra a piedra a su actual emplazamiento, precede a las salas del Museo Catedralicio. El Archivo Catedralicio conserva más de 500 incunables, entre ellos el Sinodal de Aguilafuente, primer libro impreso en España.. Pero una de las curiosidades que nos espera en la Catedral es la de encontrar la piedra más pequeña, que se ha convertido en toda una tradición, en una secreto que se ha ido comunicado de generación a generación entre los vecinos de la ciudad y que ahora es un atractivo más para los visitantes que vienen de fuera.. Y ¿dónde se encuentra esta piedra? Pues en la entrada de la capilla de San Pedro. Y nos llevaremos una sorpresa además, ya que se trata de un minúsculo trozo de baldosa que se ha insertado de manera minuciosa para completar la composición del pavimento en dicho espacio. Todo a su alrededor se ha ido degastando de tanto pisarla durante siglos y siglos. Un auténtica aventura., ¿Te atreves a buscarla?
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