España es tierra de fortalezas. Durante muchos siglos estos monumentos sirvieron para garantizar la defensa de sus territorios ante los continuos ataques de los pueblos enemigos. Muchos de ellos han llegado hasta nuestros días, casi como el primer día, gracias al compromiso de las administraciones que han propiciado que sean algunos de los reclamos turísticos más importantes de estos territorios. Es el caso del considerado como el castillo mejor conservado de España, que data del siglo X, y que en estos momentos acoge uno de los museos más impresionantes de nuestro país.. El castillo es un edificio propio de la arquitectura militar que, como a lo largo de toda la historia, responde a la necesidad de defensa frente a amenazas externas. Por ello comenzaron teniendo un uso práctico y su arquitectura no aspiró a realizar algo bello sino completamente funcional. Con el tiempo, el castillo se convirtió en palacio y con ello apareció el gusto estético.. Los elementos de la arquitectura de los castillos obedece plenamente a las condiciones necesarias para rechazar ataques, como son la ubicación en alto. Los castillos medievales aunque podían ubicarse en diferentes lugares (roqueros, montanos, o en llano) preferían especialmente asentarse sobre un alto montículo o roca para evitar una de las formas de ataque del enemigo, el de construir túneles o minas bajo el muro para que su posterior hundimiento crease grietas en los muros. También encaramándose en altura se dificultaba el uso de bastidas o torres de madera móviles usadas por el invasor para saltar al adarve.. La mayoría de ellos también contaba de foso y barrera. En caso de no asentarse en alto, solía disponerse de un foso para alejar lo máximo al enemigo. Este foso era completado con cardos de hierro, estacas o cepos para impedir el paso de los caballos. Luego se construía una barrera exterior.. También es lógico que sus muros fueran de gran anchura y consistencia para resistir la percusión de arietes, gatas y los proyectiles lanzados con catapultas. Los muros, además de anchos, eran de gran altura para dificultar el asalto con escalas. El material usado fue diverso: sillería, mampostería, calicanto, tapial, ladrillo…. Los muros de la mayoría de las dependencias estaban rematados por almenas. Otro elemento de defensa de los muros eran los balcones amatacanados o espacios salientes del muro, desde los que se tenía una situación alta y privilegiada sobre el enemigo que se agolpa cerca de los muros.. Para poder disponer de agua en tiempos de asedio se excavada un depósito en el suelo para aprovechar el agua de lluvia. Este aljibe solía ser abovedado y estaba recubierto de pintura antifiltración llamada almagra.. Los primeros ejemplos llegaron en el neolítico, pero la verdadera concepción de castillo como conocemos ahora llegó en el siglo VII con la invasión musulmana, que supuso un inicial proceso de defensa por parte de hispanovisigodos que emigraron a las montañas asturianas. Con su paulatina reconquista de tierras meridionales y las consiguientes incursiones árabes, hubo que iniciar la construcción de defensas.. Durante el periodo que se construye en estilo llamado románico en España (finales del siglo XI a comienzos del XIII) el proceso de reconquista cristiana ha rebasado la ya antigua «Frontera del Duero» y se avanza hacia el sur, según señala la web www.arteguias.com.. Ya llegamos a los castillos góticos y mudéjares que pertenecen al siglo XIV y sobre todo al XV y comienzos del XVI. Son los mejor conservados y más bellos pues suelen ser de nueva planta, con gran simetría y gusto por lo estético. Los últimos ejemplos fueron los del renacimiento, en pleno siglo XVI, las fortalezas de defensa vertical han de convertirse en fuerte abaluartado capaz de sobrevivir a un ataque con artillería.. Castillo de Peñafiel (Valladolid). Pues el castillo mejor conservado de España no es otro que el de la localidad vallisoletana de Peñafiel, que entre su bella estampa acoge uno de los mejores museos del vino. El origen del castillo se remonta al siglo X, aunque gran parte de la estructura actual corresponde a las grandes ampliaciones realizadas entre los siglos XIV y XV.. En la ubicación actual del monumento existía una fortaleza al menos desde el siglo X, quedando constancia documental de su existencia en 943, poco después de la batalla de Simancas de 939, cuando era rey de León Ramiro II. En 983 se apoderó de ella Almanzor, hasta que en 1013 fue reconquistada por el conde castellano Sancho García; a él parece que se debe el cambio del primitivo nombre de Peña Falcón por el de Peñafiel (en latín Penna Fidele), cuando el conde Sancho García lo toma a los árabes y pronuncia la célebre frase «desde hoy en adelante esta será la peña más fiel de Castilla».. Las desavenencias matrimoniales entre Urraca I de León y Alfonso I el Batallador dieron lugar a que este se viera sitiado en el castillo de Peñafiel en 1112 por las tropas de su esposa y, en otra ocasión, por las de su suegro Alfonso VI. Por entonces había sido alcaide de la fortaleza el burgalés Álvar Fáñez, primo hermano de Rodrigo Díaz de Vivar y personaje celebrado también en el Cantar de Mio Cid.. Fernando III el Santo instituyó el señorío de Peñafiel para su hijo Alfonso X el Sabio, el cual lo transfirió a su sobrino, y nieto del rey santo, el infante Juan Manuel. Este fue quien se ocupó de la reedificación del castillo y del recinto amurallado en la primera mitad del siglo XIV. Algo después, siendo rey de Castilla Pedro I el Cruel, se suprimió el señorío y pasaron sus bienes a propiedad regia.. De Juan I pasó el castillo a manos de Fernando de Antequera, y de las de este a su hijo Juan II de Aragón. Siendo Juan todavía infante, residió en el castillo durante algún tiempo, de forma que en él nació (1421) su primer hijo, Carlos, príncipe de Viana. En él también protagonizó una revuelta contra Juan II de Castilla, quien lo tomó en 1451 y ordenó su demolición.. El actual castillo fue edificado en el siglo XV, ya que el propio Juan II concedió en 1456 a Pedro Téllez Girón, Maestre de la Orden de Calatrava, los derechos sobre los restos de la fortaleza y le encomendó su reedificación. Se reconstruyó siguiendo el modelo de castillo llamado escuela de Valladolid. A la muerte de Pedro Girón, cuyos escudos campean en la torre del homenaje, se añaden un muro, un foso interior y se reforman los adarves y el torreón norte para el uso de la artillería.. En el siglo XVI sufrió alguna leve intervención, como la llevada a cabo en su portada, al igual que dos inventarios de armas que reflejan las que todavía permanecían en el castillo. El último inventario describe el estado ruinoso del edificio a mediados del siglo XVII.. Durante la Guerra de la Independencia española (1808-1814) el castillo albergó tropas francesas, y durante la Guerra Civil Española (1936-1939) fue usado como prisión del bando sublevado, tuvo baterías antiaéreas y también fue un puesto de comunicaciones y de control de los movimientos aéreos.. En 1917, el castillo fue declarado Monumento Nacional. Por tanto, es bien de interés cultural con categoría de monumento. En 1957 el Ayuntamiento de Peñafiel se hizo con la titularidad del edificio, y se realizaron obras de restauración entre 1966 y 1973. Hubo un proyecto en la década de 1960 para convertir el castillo en una sede de la Sección Femenina de Falange que no llegó a cuajar, según señala Wikipedia.. Museo Provincial del Vino. En 1999 abrió sus puertas, en la fortaleza, el Museo Provincial del Vino, uno de los principales centros turísticos de la Diputación de Valladolid, que ofrece un recorrido completo por la historia, la cultura y la tradición vitivinícola de la zona. El castillo fue proyectado por el arquitecto Roberto Valle González y en su interior, en el patio sur, se encuentra el museo.. Estructura del Museo. El centro cuenta con tres niveles:. Planta baja – sala de catas del Museo del Vino. En la planta baja se encuentra la sala de catas, uno de los espacios más dinámicos del museo. Aquí se celebran degustaciones guiadas de vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero, así como actividades formativas orientadas tanto a aficionados como a profesionales. Este espacio te permite conocer tanto la historia del vino como experimentarlo a través de los sentidos.. Sala de recepciones y actividades enoturísticas. La entreplanta acoge la sala de recepciones y los espacios destinados a actividades culturales. En este nivel se organizan presentaciones, encuentros y eventos vinculados al mundo del vino, reforzando el carácter activo del museo como centro de difusión de la cultura vitivinícola.. Nivel superior – biblioteca de investigación. En la parte superior se sitúa la biblioteca especializada en viticultura y enología. Este espacio está orientado a la investigación y consulta, convirtiendo al Museo del Vino de Valladolid en un punto de referencia también desde el ámbito académico.. Exposición permanente. La exposición permanente del Museo del Vino Ribera del Duero propone un recorrido que invita a descubrir el origen del cultivo de la vid y la evolución de las técnicas de producción a lo largo de los siglos.. A través de sus diferentes espacios, se puede comprender la influencia económica y social que el vino ha ejercido en Castilla, así como conocer tanto las herramientas tradicionales empleadas históricamente como los avances tecnológicos que han transformado el sector vitivinícola.. El objetivo del Museo de la Cultura del Vino es acercar la dimensión histórica y técnica del mundo del vino desde una perspectiva divulgativa, pero también clara y accesible. Para que se pueda entender el pasado, el presente y la evolución de una actividad profundamente ligada a la identidad de la Ribera del Duero.. Además, el Museo del Vino de Peñafiel es uno de los principales atractivos culturales del municipio. Ubicado en el emblemático Castillo de Peñafiel, permite combinar patrimonio histórico, paisaje y cultura vitivinícola en una misma visita.. Recorrer el museo es también descubrir el municipio de Peñafiel desde una perspectiva diferente: entender cómo el vino ha moldeado su historia, economía y hasta su identidad dentro de la Ribera del Duero.
El origen de la fortaleza se remonta al siglo X, aunque gran parte de la estructura actual corresponde a las grandes ampliaciones realizadas entre los siglos XIV y XV
España es tierra de fortalezas. Durante muchos siglos estos monumentos sirvieron para garantizar la defensa de sus territorios ante los continuos ataques de los pueblos enemigos. Muchos de ellos han llegado hasta nuestros días, casi como el primer día, gracias al compromiso de las administraciones que han propiciado que sean algunos de los reclamos turísticos más importantes de estos territorios. Es el caso del considerado como el castillo mejor conservado de España, que data del siglo X, y que en estos momentos acoge uno de los museos más impresionantes de nuestro país.. El castillo es un edificio propio de la arquitectura militar que, como a lo largo de toda la historia, responde a la necesidad de defensa frente a amenazas externas. Por ello comenzaron teniendo un uso práctico y su arquitectura no aspiró a realizar algo bello sino completamente funcional. Con el tiempo, el castillo se convirtió en palacio y con ello apareció el gusto estético.. Los elementos de la arquitectura de los castillos obedece plenamente a las condiciones necesarias para rechazar ataques, como son la ubicación en alto. Los castillos medievales aunque podían ubicarse en diferentes lugares (roqueros, montanos, o en llano) preferían especialmente asentarse sobre un alto montículo o roca para evitar una de las formas de ataque del enemigo, el de construir túneles o minas bajo el muro para que su posterior hundimiento crease grietas en los muros. También encaramándose en altura se dificultaba el uso de bastidas o torres de madera móviles usadas por el invasor para saltar al adarve.. La mayoría de ellos también contaba de foso y barrera. En caso de no asentarse en alto, solía disponerse de un foso para alejar lo máximo al enemigo. Este foso era completado con cardos de hierro, estacas o cepos para impedir el paso de los caballos. Luego se construía una barrera exterior.. También es lógico que sus muros fueran de gran anchura y consistencia para resistir la percusión de arietes, gatas y los proyectiles lanzados con catapultas. Los muros, además de anchos, eran de gran altura para dificultar el asalto con escalas. El material usado fue diverso: sillería, mampostería, calicanto, tapial, ladrillo…. Los muros de la mayoría de las dependencias estaban rematados por almenas. Otro elemento de defensa de los muros eran los balcones amatacanados o espacios salientes del muro, desde los que se tenía una situación alta y privilegiada sobre el enemigo que se agolpa cerca de los muros.. Para poder disponer de agua en tiempos de asedio se excavada un depósito en el suelo para aprovechar el agua de lluvia. Este aljibe solía ser abovedado y estaba recubierto de pintura antifiltración llamada almagra.. Los primeros ejemplos llegaron en el neolítico, pero la verdadera concepción de castillo como conocemos ahora llegó en el siglo VII con la invasión musulmana, quesupuso un inicial proceso de defensa por parte de hispanovisigodos que emigraron a las montañas asturianas. Con su paulatina reconquista de tierras meridionales y las consiguientes incursiones árabes, hubo que iniciar la construcción de defensas.. Durante el periodo que se construye en estilo llamado románico en España (finales del siglo XI a comienzos del XIII) el proceso de reconquista cristiana ha rebasado la ya antigua «Frontera del Duero» y se avanza hacia el sur, según señala la web www.arteguias.com.. Ya llegamos a los castillos góticos y mudéjares que pertenecen al siglo XIV y sobre todo al XV y comienzos del XVI. Son los mejor conservados y más bellos pues suelen ser de nueva planta, con gran simetría y gusto por lo estético. Los últimos ejemplos fueron los del renacimiento, en pleno siglo XVI, las fortalezas de defensa vertical han de convertirse en fuerte abaluartado capaz de sobrevivir a un ataque con artillería.. Castillo de Peñafiel (Valladolid). Pues el castillo mejor conservado de España no es otro que el de la localidad vallisoletana de Peñafiel, que entre su bella estampa acoge uno de los mejores museos del vino. El origen del castillo se remonta al siglo X, aunque gran parte de la estructura actual corresponde a las grandes ampliaciones realizadas entre los siglos XIV y XV.. En la ubicación actual del monumento existía una fortaleza al menos desde el siglo X, quedando constancia documental de su existencia en 943, poco después de la batalla de Simancas de 939, cuando era rey de León Ramiro II. En 983 se apoderó de ella Almanzor, hasta que en 1013 fue reconquistada por el conde castellano Sancho García; a él parece que se debe el cambio del primitivo nombre de Peña Falcón por el de Peñafiel (en latín Penna Fidele), cuando el conde Sancho García lo toma a los árabes y pronuncia la célebre frase «desde hoy en adelante esta será la peña más fiel de Castilla».. Las desavenencias matrimoniales entre Urraca I de León y Alfonso I el Batallador dieron lugar a que este se viera sitiado en el castillo de Peñafiel en 1112 por las tropas de su esposa y, en otra ocasión, por las de su suegro Alfonso VI. Por entonces había sido alcaide de la fortaleza el burgalés Álvar Fáñez, primo hermano de Rodrigo Díaz de Vivar y personaje celebrado también en el Cantar de Mio Cid.. Fernando III el Santo instituyó el señorío de Peñafiel para su hijo Alfonso X el Sabio, el cual lo transfirió a su sobrino, y nieto del rey santo, el infante Juan Manuel. Este fue quien se ocupó de la reedificación del castillo y del recinto amurallado en la primera mitad del siglo XIV. Algo después, siendo rey de Castilla Pedro I el Cruel, se suprimió el señorío y pasaron sus bienes a propiedad regia.. De Juan I pasó el castillo a manos de Fernando de Antequera, y de las de este a su hijo Juan II de Aragón. Siendo Juan todavía infante, residió en el castillo durante algún tiempo, de forma que en él nació (1421) su primer hijo, Carlos, príncipe de Viana. En él también protagonizó una revuelta contra Juan II de Castilla, quien lo tomó en 1451 y ordenó su demolición.. El actual castillo fue edificado en el siglo XV, ya que el propio Juan II concedió en 1456 a Pedro Téllez Girón, Maestre de la Orden de Calatrava, los derechos sobre los restos de la fortaleza y le encomendó su reedificación. Se reconstruyó siguiendo el modelo de castillo llamado escuela de Valladolid. A la muerte de Pedro Girón, cuyos escudos campean en la torre del homenaje, se añaden un muro, un foso interior y se reforman los adarves y el torreón norte para el uso de la artillería.. En el siglo XVI sufrió alguna leve intervención, como la llevada a cabo en su portada, al igual que dos inventarios de armas que reflejan las que todavía permanecían en el castillo. El último inventario describe el estado ruinoso del edificio a mediados del siglo XVII.. Durante la Guerra de la Independencia española (1808-1814) el castillo albergó tropas francesas, y durante la Guerra Civil Española (1936-1939) fue usado como prisión del bando sublevado, tuvo baterías antiaéreas y también fue un puesto de comunicaciones y de control de los movimientos aéreos.. En 1917, el castillo fue declarado Monumento Nacional. Por tanto, es bien de interés cultural con categoría de monumento. En 1957 el Ayuntamiento de Peñafiel se hizo con la titularidad del edificio, y se realizaron obras de restauración entre 1966 y 1973. Hubo un proyecto en la década de 1960 para convertir el castillo en una sede de la Sección Femenina de Falange que no llegó a cuajar, según señala Wikipedia.. Museo Provincial del Vino. En 1999 abrió sus puertas, en la fortaleza, el Museo Provincial del Vino, uno de los principales centros turísticos de la Diputación de Valladolid, que ofrece un recorrido completo por la historia, la cultura y la tradición vitivinícola de la zona. El castillo fue proyectado por el arquitecto Roberto Valle González y en su interior, en el patio sur, se encuentra el museo.. Estructura del Museo. El centro cuenta con tres niveles:. Planta baja – sala de catas del Museo del Vino. En la planta baja se encuentra la sala de catas, uno de los espacios más dinámicos del museo. Aquí se celebran degustaciones guiadas de vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero, así como actividades formativas orientadas tanto a aficionados como a profesionales. Este espacio te permite conocer tanto la historia del vino como experimentarlo a través de los sentidos.. Sala de recepciones y actividades enoturísticas. La entreplanta acoge la sala de recepciones y los espacios destinados a actividades culturales. En este nivel se organizan presentaciones, encuentros y eventos vinculados al mundo del vino, reforzando el carácter activo del museo como centro de difusión de la cultura vitivinícola.. Nivel superior – biblioteca de investigación. En la parte superior se sitúa la biblioteca especializada en viticultura y enología. Este espacio está orientado a la investigación y consulta, convirtiendo al Museo del Vino de Valladolid en un punto de referencia también desde el ámbito académico.. Exposición permanente. La exposición permanente del Museo del Vino Ribera del Duero propone un recorrido que invita a descubrir el origen del cultivo de la vid y la evolución de las técnicas de producción a lo largo de los siglos.. A través de sus diferentes espacios, se puede comprender la influencia económica y social que el vino ha ejercido en Castilla, así como conocer tanto las herramientas tradicionales empleadas históricamente como los avances tecnológicos que han transformado el sector vitivinícola.. El objetivo del Museo de la Cultura del Vino es acercar la dimensión histórica y técnica del mundo del vino desde una perspectiva divulgativa, pero también clara y accesible. Para que se pueda entender el pasado, el presente y la evolución de una actividad profundamente ligada a la identidad de la Ribera del Duero.. Además, el Museo del Vino de Peñafiel es uno de los principales atractivos culturales del municipio. Ubicado en el emblemático Castillo de Peñafiel, permite combinar patrimonio histórico, paisaje y cultura vitivinícola en una misma visita.. Recorrer el museo es también descubrir el municipio de Peñafiel desde una perspectiva diferente: entender cómo el vino ha moldeado su historia, economía y hasta su identidad dentro de la Ribera del Duero.
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