El Real Madrid rozó una hazaña nunca vista en el OAKA. El primer año del nuevo proyecto, ante el líder de la fase regular e invicto en el playoff, sin pívots y en un pabellón lleno de aficionados griegos que metieron presión desde el primer segundo en favor de Olympiakos, pero estuvo en el partido hasta los últimos segundos. Andrés Feliz tuvo un triple para empatar el partido tras una remontada imposible que se quedó a la orilla.. Reprochar algo a los blancos parece complicado en un día en el que estaba todo en contra y pudo competir hasta el final, pero el Real Madrid se quedó sin la Duodécima. El empate estuvo en el tiro de Feliz, pero también segundos antes en unas cuestionables decisiones arbitrales que han desatado la indignación del madridismo. El partido estaba 82-80 en favor a los griegos y ahí se encadenaron varias decisiones que cayeron siempre del lado griego y elevaron la diferencia a ocho puntos.. Estas son las acciones que reclama el Real Madrid. «Está claro que juegas una final en este ambiente, algo tienes que poner en la cuenta», sentenció un orgulloso Scariolo sobre el arbitraje en la gran final. Todavía más contundente fue Abalde: «Prefiero no hablar del arbitraje porque no quiero empezar la temporada que viene con una sanción. Todos hemos visto el partido». El nivel de contacto permitido fue diferente en todo momento como se apreció en la cuarta falta de Lyles, pero la indignación llegó por varias jugadas en el tramo final.. La primera fue una larga revisión después de que el balón hubiera salido por la línea de fondo tras un pase de Campazzo a Deck. Los colegiados, con muchas dudas, habían dado el balón al Real Madrid, pero todo cambió tras ver el monitor una y otra vez. No hay una imagen verdaderamente clara y en esos casos lo habitual es mantener la decisión original, pero los árbitros dieron el balón a Olympiakos. Sin embargo, el escándalo llegó en la reanudación.. Dos faltas que indignan a Europa. Campazzo estuvo muy listo y rodeó a Thomas Walkup para robarle el balón en el saque, pero inexplicablemente se señaló una falta personal que permitió dos tiros libres para ampliar la ventaja. El drama arbitral para los blancos fue todavía mayor cuando Feliz y Lyles rodearon a Fournier en el centro del campo y, cuando iba a perder el balón, sin contacto aparente, se señaló una nueva falta personal para que la ventaja ascendiera a seis puntos.. La puntilla final llego en la siguiente posesión cuando Hezonja se jugó un triple que ponía al Real Madrid a tres puntos y falló, pero el croata se quedó en el suelo reclamando una falta en el tiro de Vezenkov que nunca se señaló. Ni siquiera se llegó a mostrar una repetición clara. Mientras que no se señaló dicha acción, el mismo colegiado sí pitó falta a Hezonja inmediatamente después para su desesperación al intentar robar.. Mensajes públicos contra el arbitraje. Todavía hubo tiempo para la épica madridista y casi llega la remontada, pero las decisiones arbitrajes han provocado un terremoto en el mundo del baloncesto. El mejor ejemplo es la publicación de la Euroliga, que cuenta con más de mil respuestas por tan solo cinco mil me gustas. Muchas de ellas, en idiomas como inglés o turco, hacen referencia al tema arbitral. Algunos jugadores de la competición tampoco se callaron.. Uno de ellos fue Dzanan Musa. El jugador de Dubái y ex del Real Madrid fue muy claro tras la acción de Campazzo: «No es falta». Con la siguiente de Feliz fue más allá: «Y otra», acompañado de dos emoticonos de lágrimas de risa. Hugo González, jugador de Boston Celtics y canterano blanco, tampoco se lo podía creer: «???????????», respondió al vídeo con las dos mencionadas faltas. La Euroliga está en la vitrina de Olympiakos, pero Europa no solo apunta a su gran baloncesto como culpable.
Las decisiones arbitrales fueron definitivas el momento clave. «Algo tienes que poner en la cuenta», sentenció Scariolo
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El Real Madrid rozó una hazaña nunca vista en el OAKA. El primer año del nuevo proyecto, ante el líder de la fase regular e invicto en el playoff, sin pívots y en un pabellón lleno de aficionados griegos que metieron presión desde el primer segundo en favor de Olympiakos, pero estuvo en el partido hasta los últimos segundos. Andrés Feliz tuvo un triple para empatar el partido tras una remontada imposible que se quedó a la orilla.. Reprochar algo a los blancos parece complicado en un día en el que estaba todo en contra y pudo competir hasta el final, pero el Real Madrid se quedó sin la Duodécima. El empate estuvo en el tiro de Feliz, pero también segundos antes en unas cuestionables decisiones arbitrales que han desatado la indignación del madridismo. El partido estaba 82-80 en favor a los griegos y ahí se encadenaron varias decisiones que cayeron siempre del lado griego y elevaron la diferencia a ocho puntos.. Estas son las acciones que reclama el Real Madrid. «Está claro que juegas una final en este ambiente, algo tienes que poner en la cuenta», sentenció un orgulloso Scariolo sobre el arbitraje en la gran final. Todavía más contundente fue Abalde: «Prefiero no hablar del arbitraje porque no quiero empezar la temporada que viene con una sanción. Todos hemos visto el partido». El nivel de contacto permitido fue diferente en todo momento como se apreció en la cuarta falta de Lyles, pero la indignación llegó por varias jugadas en el tramo final.. La primera fue una larga revisión después de que el balón hubiera salido por la línea de fondo tras un pase de Campazzo a Deck. Los colegiados, con muchas dudas, habían dado el balón al Real Madrid, pero todo cambió tras ver el monitor una y otra vez. No hay una imagen verdaderamente clara y en esos casos lo habitual es mantener la decisión original, pero los árbitros dieron el balón a Olympiakos. Sin embargo, el escándalo llegó en la reanudación.. Dos faltas que indignan a Europa. Campazzo estuvo muy listo y rodeó a Thomas Walkup para robarle el balón en el saque, pero inexplicablemente se señaló una falta personal que permitió dos tiros libres para ampliar la ventaja. El drama arbitral para los blancos fue todavía mayor cuando Feliz y Lyles rodearon a Fournier en el centro del campo y, cuando iba a perder el balón, sin contacto aparente, se señaló una nueva falta personal para que la ventaja ascendiera a seis puntos.. La puntilla final llego en la siguiente posesión cuando Hezonja se jugó un triple que ponía al Real Madrid a tres puntos y falló, pero el croata se quedó en el suelo reclamando una falta en el tiro de Vezenkov que nunca se señaló. Ni siquiera se llegó a mostrar una repetición clara. Mientras que no se señaló dicha acción, el mismo colegiado sí pitó falta a Hezonja inmediatamente después para su desesperación al intentar robar.. Mensajes públicos contra el arbitraje. Todavía hubo tiempo para la épica madridista y casi llega la remontada, pero las decisiones arbitrajes han provocado un terremoto en el mundo del baloncesto. El mejor ejemplo es la publicación de la Euroliga, que cuenta con más de mil respuestas por tan solo cinco mil me gustas. Muchas de ellas, en idiomas como inglés o turco, hacen referencia al tema arbitral. Algunos jugadores de la competición tampoco se callaron.. Uno de ellos fue Dzanan Musa. El jugador de Dubái y ex del Real Madrid fue muy claro tras la acción de Campazzo: «No es falta». Con la siguiente de Feliz fue más allá: «Y otra», acompañado de dos emoticonos de lágrimas de risa. Hugo González, jugador de Boston Celtics y canterano blanco, tampoco se lo podía creer: «???????????», respondió al vídeo con las dos mencionadas faltas. La Euroliga está en la vitrina de Olympiakos, pero Europa no solo apunta a su gran baloncesto como culpable.
