El artículo 9.2 de la Constitución Española señala que los poderes públicos «deben promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de las personas sean reales y efectivas, remover los obstáculos que impidan su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social». Y una forma de participar en la esfera política pasa por los procesos electorales.. El derecho de sufragio universal pertenece por igual a todos los españoles, también a quienes presentan discapacidad visual. La ley obliga a que el sistema electoral se adapte, sea accesible y estas personas puedan ejercer su derecho de votación exactamente igual que el resto. Durante muchos años, a las personas con ceguera se les permitía que pudieran ser asistidas por alguien de su confianza para introducir la papeleta en la urna. Pero en el año 2007 se aprobó un decreto que trajo consigo «el voto accesible».. Tal y como se explica en la página web oficial del Ministerio del Interior, se trata de «un procedimiento que permite a las personas con discapacidad visual usuarias del sistema braille identificar su opción de voto sin ser asistidas de una persona de su confianza y, por ello, con plenas garantías para el secreto del sufragio». El Boletín Oficial del Estado indica que, con esta norma, España «se sitúa dentro del grupo de países democráticos más avanzados» en cuanto a accesibilidad de los procesos electorales se refiere.. ¿Quién puede utilizar este procedimiento? Las personas ciegas o con discapacidad visual, inscritas en el censo electoral, que sepan utilizar el sistema braille y que tengan reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33% o sean afiliados al Grupo Social ONCE, entidad que colabora y contribuye a elaborar los «kits de votación accesible».. El pasado domingo, la ciudadanía andaluza acudió a las urnas, y un total de 427 personas solicitaron el kit de votación accesible. En una entrevista para LA RAZÓN, Cristóbal Martínez Fernández, delegado actual de ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla, y persona ciega total desde hace 40 años, describe como «un logro» que se haya conseguido que las personas con ceguera puedan, de manera independiente, acudir a las urnas en España.. En el último proceso autonómico andaluz, en 2022, se solicitaron un total de 158 kits accesibles. El gran ascenso que se ha producido en las solicitudes de este año tiene un motivo detrás, y es que, por primera vez y tras mucho esfuerzo, se ha conseguido que quienes van a utilizar el voto accesible puedan recibir el kit en su domicilio. «Esta es la manera de que uno, tranquilamente, pueda abrir todas las papeletas que existen y llevar el trabajo hecho de casa. Una vez en el colegio electoral, al igual que todo el mundo, solo hay que depositar la papeleta y marcharse, sin ninguna acción especial», explica Cristóbal. Hasta ahora, se daban «situaciones incómodas» al tener que usar el kit por primera vez estando ya en el colegio electoral, pues era allí donde se enviaban.. «Primero tenías que hacer una cola para que te lo dieran, y a veces no lo encontraban o nadie sabía muy bien qué hacer con él. Después ibas a una cabina, que no siempre tenía las condiciones adecuadas, y allí tenías que mirar todas las candidaturas y decidir. Y a continuación, volver a hacer la cola para votar. Era algo que podía ser embarazoso, y lo sabíamos porque las solicitudes de los kits iban bajando cada año», recuerda Cristóbal. Quien prefiera esta «vieja» opción puede seguir recurriendo a ella, pero quien quiera «llevar los deberes hechos desde casa», ahora tiene una alternativa.. Martínez Fernández explica que «desde la ONCE se ha transmitido a la Junta de Andalucía esa necesidad de poder recibir el material para votar en casa, algo que ya pasaba en otras comunidades como Aragón y Castilla y León. Queríamos que los ciudadanos andaluces tuvieran las mismas oportunidades, y se ha conseguido».. La llegada del voto accesible a España fue algo «totalmente revolucionario», dice Cristóbal, y distintas entidades y organismos tuvieron que hacer algo muy complejo, sin precedentes, para diseñarlo, «algo que no fue fácil».. En las oficinas madrileñas de Ilunion, entidad que promueve la accesibilidad en muy diversos ámbitos y que colabora con ONCE, se elaboraron los kits de votación que se usaron en las elecciones autonómicas de Andalucía del 17 de mayo. Pablo Rodríguez es miembro del Pleno de la Comisión Braille Española, trabaja en Ilunion y es uno de los encargados de que todo salga perfecto cuando llega el momento de ir a las urnas. «Cuando empieza el procedimiento de las elecciones, el organismo correspondiente habilita un teléfono al que hay que llamar para realizar la solicitud del voto accesible. Cuando se comprueba el censo y que los datos coinciden, se aprueba esta solicitud». Después toca reunir los materiales necesarios y a continuación empieza todo un ajetreo de impresión, etiquetado y logística. «Tenemos más o menos unas tres semanas para hacer el trabajo», cuenta en una entrevista para este periódico.. El kit de voto accesible incluye un sobre de gran tamaño con instrucciones en braille y varios sobres etiquetados tanto en tinta como en este sistema de lectura táctil. Cada uno contiene la papeleta oficial de una candidatura, idéntica a la que utiliza el resto del electorado y sin marcas diferenciadoras en braille, por lo que el etiquetado externo resulta esencial para garantizar la accesibilidad. El paquete incorpora además el sobre oficial de votación correspondiente a cada proceso electoral. Pablo explica que «es el mismo procedimiento cuando hay unas elecciones generales, pero ahí hay que añadirle una plantilla troquelada especial para el Senado, algo que da más trabajo todavía al ser listas abiertas».. En Ilunion cuentan con dos impresoras braille y Pablo las maneja (y las entiende) como nadie: «Lo primero que se hace es, con un programa especial de transcripción, adaptar la información al sistema braille. Así se generan una serie de ficheros especiales que la impresora entiende. Por ejemplo, si en el documento aparece una A, la impresora pone ahí un punto. El sistema braille es una celda de seis puntos, tres filas y dos columnas. La A es el primer punto de la primera columna, la B es el punto 1 y 2 de la primera columna, y así hasta 64 combinaciones».. Con una «especie de martillos», la impresora golpea el papel, que tiene que ser de un gramaje especial, porque «si es más grueso no da relieve y si es más fino, se rompe», dice Rodríguez. El braille ocupa más espacio que el texto en tinta, y cada celda tiene que tener un tamaño determinado para que pueda ser reconocida.. Pablo conoce este sistema de escritura desde niño. «Mi padre era ciego y lo aprendí por curiosidad. En aquella época no había ordenadores ni impresoras; empecé con una pauta, escribiendo a mano», recuerda. Casi tres décadas después, y ya con tecnología y maquinaria mucho más avanzadas a su alcance, se dedica profesionalmente a la transcripción en braille, un trabajo que abarca desde documentación electoral hasta material didáctico para niños con discapacidad visual.. Pese a los avances logrados en accesibilidad electoral, las personas ciegas reclaman seguir dando pasos hacia una autonomía plena. Cristóbal Martínez reconoce y valora la eficacia del sistema actual, pero considera que aún queda «camino por recorrer para garantizar una participación completamente independiente». A su juicio, el futuro pasa por implantar mecanismos de identificación y votación plenamente accesibles —incluso electrónicos— que eliminen la necesidad de materiales adaptados. «Si el sistema electoral es accesible de por sí, no necesitaremos ni siquiera ningún elemento adicional», concluye.
El voto accesible, implantado en España desde 2007, permite a personas con ceguera acudir a las urnas con mayor autonomía e independencia. Ilunion y ONCE elaboran «kits de votación» que garantizan el secreto del sufragio
El artículo 9.2 de la Constitución Española señala que los poderes públicos «deben promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de las personas sean reales y efectivas, remover los obstáculos que impidan su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social». Y una forma de participar en la esfera política pasa por los procesos electorales.. El derecho de sufragio universal pertenece por igual a todos los españoles, también a quienes presentan discapacidad visual. La ley obliga a que el sistema electoral se adapte, sea accesible y estas personas puedan ejercer su derecho de votación exactamente igual que el resto. Durante muchos años, a las personas con ceguera se les permitía que pudieran ser asistidas por alguien de su confianza para introducir la papeleta en la urna. Pero en el año 2007 se aprobó un decreto que trajo consigo «el voto accesible».. Tal y como se explica en la página web oficial del Ministerio del Interior, se trata de «un procedimiento que permite a las personas con discapacidad visual usuarias del sistema braille identificar su opción de voto sin ser asistidas de una persona de su confianza y, por ello, con plenas garantías para el secreto del sufragio». El Boletín Oficial del Estado indica que, con esta norma, España «se sitúa dentro del grupo de países democráticos más avanzados» en cuanto a accesibilidad de los procesos electorales se refiere.. ¿Quién puede utilizar este procedimiento? Las personas ciegas o con discapacidad visual, inscritas en el censo electoral, que sepan utilizar el sistema braille y que tengan reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33% o sean afiliados al Grupo Social ONCE, entidad que colabora y contribuye a elaborar los «kits de votación accesible».. El pasado domingo, la ciudadanía andaluza acudió a las urnas, y un total de 427 personas solicitaron el kit de votación accesible. En una entrevista para LA RAZÓN, Cristóbal Martínez Fernández, delegado actual de ONCE en Andalucía, Ceuta y Melilla, y persona ciega total desde hace 40 años, describe como «un logro» que se haya conseguido que las personas con ceguera puedan, de manera independiente, acudir a las urnas en España.. En el último proceso autonómico andaluz, en 2022, se solicitaron un total de 158 kits accesibles. El gran ascenso que se ha producido en las solicitudes de este año tiene un motivo detrás, y es que, por primera vez y tras mucho esfuerzo, se ha conseguido que quienes van a utilizar el voto accesible puedan recibir el kit en su domicilio. «Esta es la manera de que uno, tranquilamente, pueda abrir todas las papeletas que existen y llevar el trabajo hecho de casa. Una vez en el colegio electoral, al igual que todo el mundo, solo hay que depositar la papeleta y marcharse, sin ninguna acción especial», explica Cristóbal. Hasta ahora, se daban «situaciones incómodas» al tener que usar el kit por primera vez estando ya en el colegio electoral, pues era allí donde se enviaban.. «Primero tenías que hacer una cola para que te lo dieran, y a veces no lo encontraban o nadie sabía muy bien qué hacer con él. Después ibas a una cabina, que no siempre tenía las condiciones adecuadas, y allí tenías que mirar todas las candidaturas y decidir. Y a continuación, volver a hacer la cola para votar. Era algo que podía ser embarazoso, y lo sabíamos porque las solicitudes de los kits iban bajando cada año», recuerda Cristóbal. Quien prefiera esta «vieja» opción puede seguir recurriendo a ella, pero quien quiera «llevar los deberes hechos desde casa», ahora tiene una alternativa.. Martínez Fernández explica que «desde la ONCE se ha transmitido a la Junta de Andalucía esa necesidad de poder recibir el material para votar en casa, algo que ya pasaba en otras comunidades como Aragón y Castilla y León. Queríamos que los ciudadanos andaluces tuvieran las mismas oportunidades, y se ha conseguido».. La llegada del voto accesible a España fue algo «totalmente revolucionario», dice Cristóbal, y distintas entidades y organismos tuvieron que hacer algo muy complejo, sin precedentes, para diseñarlo, «algo que no fue fácil».. En las oficinas madrileñas de Ilunion, entidad que promueve la accesibilidad en muy diversos ámbitos y que colabora con ONCE, se elaboraron los kits de votación que se usaron en las elecciones autonómicas de Andalucía del 17 de mayo. Pablo Rodríguez es miembro del Pleno de la Comisión Braille Española, trabaja en Ilunion y es uno de los encargados de que todo salga perfecto cuando llega el momento de ir a las urnas. «Cuando empieza el procedimiento de las elecciones, el organismo correspondiente habilita un teléfono al que hay que llamar para realizar la solicitud del voto accesible. Cuando se comprueba el censo y que los datos coinciden, se aprueba esta solicitud». Después toca reunir los materiales necesarios y a continuación empieza todo un ajetreo de impresión, etiquetado y logística. «Tenemos más o menos unas tres semanas para hacer el trabajo», cuenta en una entrevista para este periódico.. El kit de voto accesible incluye un sobre de gran tamaño con instrucciones en braille y varios sobres etiquetados tanto en tinta como en este sistema de lectura táctil. Cada uno contiene la papeleta oficial de una candidatura, idéntica a la que utiliza el resto del electorado y sin marcas diferenciadoras en braille, por lo que el etiquetado externo resulta esencial para garantizar la accesibilidad. El paquete incorpora además el sobre oficial de votación correspondiente a cada proceso electoral. Pablo explica que «es el mismo procedimiento cuando hay unas elecciones generales, pero ahí hay que añadirle una plantilla troquelada especial para el Senado, algo que da más trabajo todavía al ser listas abiertas».. En Ilunion cuentan con dos impresoras braille y Pablo las maneja (y las entiende) como nadie: «Lo primero que se hace es, con un programa especial de transcripción, adaptar la información al sistema braille. Así se generan una serie de ficheros especiales que la impresora entiende. Por ejemplo, si en el documento aparece una A, la impresora pone ahí un punto. El sistema braille es una celda de seis puntos, tres filas y dos columnas. La A es el primer punto de la primera columna, la B es el punto 1 y 2 de la primera columna, y así hasta 64 combinaciones».. Con una «especie de martillos», la impresora golpea el papel, que tiene que ser de un gramaje especial, porque «si es más grueso no da relieve y si es más fino, se rompe», dice Rodríguez. El braille ocupa más espacio que el texto en tinta, y cada celda tiene que tener un tamaño determinado para que pueda ser reconocida.. Pablo conoce este sistema de escritura desde niño. «Mi padre era ciego y lo aprendí por curiosidad. En aquella época no había ordenadores ni impresoras; empecé con una pauta, escribiendo a mano», recuerda. Casi tres décadas después, y ya con tecnología y maquinaria mucho más avanzadas a su alcance, se dedica profesionalmente a la transcripción en braille, un trabajo que abarca desde documentación electoral hasta material didáctico para niños con discapacidad visual.. Pese a los avances logrados en accesibilidad electoral, las personas ciegas reclaman seguir dando pasos hacia una autonomía plena. Cristóbal Martínez reconoce y valora la eficacia del sistema actual, pero considera que aún queda «camino por recorrer para garantizar una participación completamente independiente». A su juicio, el futuro pasa por implantar mecanismos de identificación y votación plenamente accesibles —incluso electrónicos— que eliminen la necesidad de materiales adaptados. «Si el sistema electoral es accesible de por sí, no necesitaremos ni siquiera ningún elemento adicional», concluye.
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