La crisis del sistema educativo catalán y la autoridad de los docentes han protagonizado uno de los intercambios de la sesión de control al Govern en el Parlament. El líder del PP catalán, Alejandro Fernández, aprovechó su turno de pregunta al president de la Generalitat, Salvador Illa, para lanzar un alegato en defensa de los profesores y cargar contra lo que considera el deterioro progresivo de la educación en Cataluña.. Fernández abrió el debate preguntando a Illa cómo valoraba la “crisis integral” que, a su juicio, atraviesa el sistema educativo catalán. El president respondió con un mensaje de respaldo al sector y reivindicó la apuesta presupuestaria del Govern. Illa aseguró que la educación cuenta con “todo” su reconocimiento y confianza por tratarse de un ámbito decisivo para el futuro de Cataluña, y puso el acento en el acuerdo alcanzado para movilizar 2.000 millones de euros adicionales. Sobre la huelga de docentes, defendió una actitud de diálogo y tendió la mano a los profesionales, aunque subrayó que nunca antes se había alcanzado un pacto económico de esa magnitud.. La réplica de Fernández elevó el tono del debate. El dirigente popular reprochó al Govern una actitud de “hostilidad” hacia los docentes y sostuvo que los profesores se sienten hoy desautorizados, insuficientemente remunerados e incluso vigilados, en referencia a la infiltración de mossos en una asamblea de docentes. A partir de ahí, construyó un discurso sobre la autoridad en las aulas, evocando una época en la que —según dijo— al profesor se le trataba de usted, se le respetaba y se obedecían sus indicaciones.. El líder del PP afirmó no haber presenciado nunca agresiones a docentes durante su etapa escolar y contrapuso aquella realidad al clima actual en las aulas. Según defendió, antes imperaban el orden y la disciplina, mientras que el cambio de paradigma educativo impulsado por la izquierda habría erosionado la autoridad del profesorado. Fernández criticó lo que denominó el modelo del “profe-colega”, al que responsabilizó de haber diluido el respeto al docente y de haber sustituido la exigencia académica por un modelo centrado, en su opinión, más en el bienestar emocional del alumno que en el aprendizaje: «Decidieron que suspender a los alumnos les traumatiza y lo importante es que sean felices, no que aprendan». A juicio del dirigente popular, las consecuencias han sido “catastróficas”. Fernández aseguró que Cataluña atraviesa sus peores registros de calidad educativa y alertó de un aumento de la violencia escolar, llegando a afirmar que la comunidad lidera las agresiones a profesores en España y que se han registrado miles de incidentes violentos en centros educativos.. En el tramo final de su intervención, reclamó al Govern devolver autoridad a los docentes y mejorar sus condiciones salariales. “El profesor es una autoridad”, vino a sostener, insistiendo en que garantizar mejores condiciones laborales no solo beneficia al profesorado, sino también al alumnado, al favorecer la disciplina, el esfuerzo y una mejor preparación para el futuro. Además, lanzó un reproche directo al ejecutivo catalán por el supuesto espionaje a docentes y concluyó con un ataque político a la izquierda, a la que acusó de “destruir” todo aquello que gestiona, desde la vivienda hasta la educación.. La respuesta de Illa fue mucho más breve y evitó entrar al choque ideológico planteado por Fernández. El president optó por reivindicar el nivel formativo del sistema catalán y explicó que, durante un reciente viaje a California, pudo comprobar cómo numerosos catalanes formados en Cataluña ocupan puestos de alta cualificación en sectores punteros, un ejemplo que utilizó para defender el potencial del modelo educativo catalán frente a las críticas de la oposición.
Fernández denuncia agresiones a profesores, pérdida de disciplina y deterioro académico en Cataluña
La crisis del sistema educativo catalán y la autoridad de los docentes han protagonizado uno de los intercambios de la sesión de control al Govern en el Parlament. El líder del PP catalán, Alejandro Fernández, aprovechó su turno de pregunta al president de la Generalitat, Salvador Illa, para lanzar un alegato en defensa de los profesores y cargar contra lo que considera el deterioro progresivo de la educación en Cataluña.. Fernández abrió el debate preguntando a Illa cómo valoraba la “crisis integral” que, a su juicio, atraviesa el sistema educativo catalán. El president respondió con un mensaje de respaldo al sector y reivindicó la apuesta presupuestaria del Govern. Illa aseguró que la educación cuenta con “todo” su reconocimiento y confianza por tratarse de un ámbito decisivo para el futuro de Cataluña, y puso el acento en el acuerdo alcanzado para movilizar 2.000 millones de euros adicionales. Sobre la huelga de docentes, defendió una actitud de diálogo y tendió la mano a los profesionales, aunque subrayó que nunca antes se había alcanzado un pacto económico de esa magnitud.. La réplica de Fernández elevó el tono del debate. El dirigente popular reprochó al Govern una actitud de “hostilidad” hacia los docentes y sostuvo que los profesores se sienten hoy desautorizados, insuficientemente remunerados e incluso vigilados, en referencia a la infiltración de mossos en una asamblea de docentes. A partir de ahí, construyó un discurso sobre la autoridad en las aulas, evocando una época en la que —según dijo— al profesor se le trataba de usted, se le respetaba y se obedecían sus indicaciones.. El líder del PP afirmó no haber presenciado nunca agresiones a docentes durante su etapa escolar y contrapuso aquella realidad al clima actual en las aulas. Según defendió, antes imperaban el orden y la disciplina, mientras que el cambio de paradigma educativo impulsado por la izquierda habría erosionado la autoridad del profesorado. Fernández criticó lo que denominó el modelo del “profe-colega”, al que responsabilizó de haber diluido el respeto al docente y de haber sustituido la exigencia académica por un modelo centrado, en su opinión, más en el bienestar emocional del alumno que en el aprendizaje: «Decidieron que suspender a los alumnos les traumatiza y lo importante es que sean felices, no que aprendan». A juicio del dirigente popular, las consecuencias han sido “catastróficas”. Fernández aseguró que Cataluña atraviesa sus peores registros de calidad educativa y alertó de un aumento de la violencia escolar, llegando a afirmar que la comunidad lidera las agresiones a profesores en España y que se han registrado miles de incidentes violentos en centros educativos.. En el tramo final de su intervención, reclamó al Govern devolver autoridad a los docentes y mejorar sus condiciones salariales. “El profesor es una autoridad”, vino a sostener, insistiendo en que garantizar mejores condiciones laborales no solo beneficia al profesorado, sino también al alumnado, al favorecer la disciplina, el esfuerzo y una mejor preparación para el futuro. Además, lanzó un reproche directo al ejecutivo catalán por el supuesto espionaje a docentes y concluyó con un ataque político a la izquierda, a la que acusó de “destruir” todo aquello que gestiona, desde la vivienda hasta la educación.. La respuesta de Illa fue mucho más breve y evitó entrar al choque ideológico planteado por Fernández. El president optó por reivindicar el nivel formativo del sistema catalán y explicó que, durante un reciente viaje a California, pudo comprobar cómo numerosos catalanes formados en Cataluña ocupan puestos de alta cualificación en sectores punteros, un ejemplo que utilizó para defender el potencial del modelo educativo catalán frente a las críticas de la oposición.
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