Las primeras semanas del verano de 2025 fueron unas de las más devastadoras para Cataluña en la última década. Por un lado, el incendio de Torrefeta i Florejacs, en La Segarra, Lleida, originado el 1 de julio, afectó principalmente a una zona agrícola, alcanzó vientos de hasta 125 kilómetros por hora y generó un pirocúmulo de unos 14.000 metros. En total, arrasó unas 5.577 hectáreas en varios municipios. Menos de una semana después, el incendio en Paüls, en el Baix Ebre, Tarragona, quemó otras 3.321 hectáreas. En total, entre ambos devastaron unas 9.000 hectáreas y provocaron la muerte de tres personas.. En palabras del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, los fuegos ya «no son como los de hace 20 años», y «aunque tuviéramos tres veces más recursos, hay un tipo de fuegos que no se pueden apagar». El primer incendio tuvo una velocidad punta de hasta 28 kilómetros por hora, registrando una de las marcas más elevadas de la historia en el país, y se consideró de sexta generación.. En este contexto, la consellera de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat, Núria Parlon, presentó la semana pasada la nueva estrategia de gestión forestal sostenible del Govern ante la posibilidad de incendios que «pueden quedar fuera de la capacidad de extinción humana». Así lo dijo junto al conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, en un acto en el Bruc, donde destacó que «hace falta abordar la prevención de incendios desde una perspectiva diferente a dotarnos de más recursos». Según comentaron ambos, el avance del cambio climático ha provocado un aumento de la masa forestal en Cataluña, que ocupa ya un 65% del territorio, y sumado al abandono de usos del suelo agrario, existe una situación de «fragilidad» en la comunidad catalana ante episodios de fuego.. Así, los grandes incendios han aumentado de un 0,2% en 2003 hasta un 11% en 2023. Ordeig detalló que la estrategia es la «antesala» de un Plan General de Política Forestal, actualmente en trámite, y que «conecta prevención de incendios, desarrollo rural y valorización de los recursos forestales en una misma visión».. Además de un presupuesto de hasta 36,8 millones de euros más al año, la estrategia prevé la creación de 14 zonas de confinamiento de incendios, la consolidación de perímetros de protección prioritaria en zonas de alto riesgo y la profesionalización del sector forestal o promoción de la ganadería extensiva. En concreto, la estrategia se basa en cuatro ejes clave: la prevención forestal, la adaptación al cambio climático, el desarrollo de franjas de protección de las zonas urbanas y el impulso de planes de prevención en todos los municipios.. Los 14 ejes de confinamiento diseñados para evitar la propagación de grandes incendios ocuparán alrededor de 128.000 hectáreas e implicarán la actuación directa en 34.194 hectáreas para crear una tipología de paisajes que eviten la propagación del fuego entre macizos. Las actuaciones para crear estos ejes se centrarán en un «mosaico» de diferentes áreas de paisajes que no permitan la propagación del fuego desde el punto de vista combustible, e implicarán la licitación de obras en las áreas o trabajos forestales, que por el momento han comenzado ya en las fincas de propiedad pública, pero se llevarán a cabo también en las privadas.. Otro eje es la planificación y gobernanza, por el que se prevé ordenar los medios de la administración, tanto en la gestión de bosques privados, a través del Centre de la Propietat Forestal, como públicos, en los servicios territoriales. También el impulso del desarrollo rural y territorial, para lo que se prevé una «ventana única» para los ganaderos de las explotaciones extensivas, que facilite el acceso a las ayudas y planes que llevan a cabo las diferentes administraciones.. Tendencia en Europa. Los incendios de 2025 provocaron la muerte de tres personas, dos en Lleida y una en Tarragona. Las dos primeras eran ganaderos que intentaron huir en un vehículo al verse sorprendidos por el fuego, pero tras quedar atascados trataron, sin éxito, de continuar su huida a pie. En Tarragona, un auxiliar de los bomberos, de 46 años, murió al precipitarse por un desnivel mientras trabajaba en una zona incendiada. En total, más de 38.000 personas fueron confinadas en sus casas durante ambos incendios.. La tendencia en Europa es todavía más amplia: en 2025 los incendios forestales arrasaron alrededor de un millón de hectáreas en el continente, la mayor superficie hasta la fecha.
El Govern presenta una nueva estrategia de gestión forestal un año después de un verano «negro» para la comunidad catalana
Las primeras semanas del verano de 2025 fueron unas de las más devastadoras para Cataluña en la última década. Por un lado, el incendio de Torrefeta i Florejacs, en La Segarra, Lleida, originado el 1 de julio, afectó principalmente a una zona agrícola, alcanzó vientos de hasta 125 kilómetros por hora y generó un pirocúmulo de unos 14.000 metros. En total, arrasó unas 5.577 hectáreas en varios municipios. Menos de una semana después, el incendio en Paüls, en el Baix Ebre, Tarragona, quemó otras 3.321 hectáreas. En total, entre ambos devastaron unas 9.000 hectáreas y provocaron la muerte de tres personas.. En palabras del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, los fuegos ya «no son como los de hace 20 años», y «aunque tuviéramos tres veces más recursos, hay un tipo de fuegos que no se pueden apagar». El primer incendio tuvo una velocidad punta de hasta 28 kilómetros por hora, registrando una de las marcas más elevadas de la historia en el país, y se consideró de sexta generación.. En este contexto, la consellera de Interior y Seguridad Pública de la Generalitat, Núria Parlon, presentó la semana pasada la nueva estrategia de gestión forestal sostenible del Govern ante la posibilidad de incendios que «pueden quedar fuera de la capacidad de extinción humana». Así lo dijo junto al conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, en un acto en el Bruc, donde destacó que «hace falta abordar la prevención de incendios desde una perspectiva diferente a dotarnos de más recursos». Según comentaron ambos, el avance del cambio climático ha provocado un aumento de la masa forestal en Cataluña, que ocupa ya un 65% del territorio, y sumado al abandono de usos del suelo agrario, existe una situación de «fragilidad» en la comunidad catalana ante episodios de fuego.. Así, los grandes incendios han aumentado de un 0,2% en 2003 hasta un 11% en 2023. Ordeig detalló que la estrategia es la «antesala» de un Plan General de Política Forestal, actualmente en trámite, y que «conecta prevención de incendios, desarrollo rural y valorización de los recursos forestales en una misma visión».. Además de un presupuesto de hasta 36,8 millones de euros más al año, la estrategia prevé la creación de 14 zonas de confinamiento de incendios, la consolidación de perímetros de protección prioritaria en zonas de alto riesgo y la profesionalización del sector forestal o promoción de la ganadería extensiva. En concreto, la estrategia se basa en cuatro ejes clave: la prevención forestal, la adaptación al cambio climático, el desarrollo de franjas de protección de las zonas urbanas y el impulso de planes de prevención en todos los municipios.. Los 14 ejes de confinamiento diseñados para evitar la propagación de grandes incendios ocuparán alrededor de 128.000 hectáreas e implicarán la actuación directa en 34.194 hectáreas para crear una tipología de paisajes que eviten la propagación del fuego entre macizos. Las actuaciones para crear estos ejes se centrarán en un «mosaico» de diferentes áreas de paisajes que no permitan la propagación del fuego desde el punto de vista combustible, e implicarán la licitación de obras en las áreas o trabajos forestales, que por el momento han comenzado ya en las fincas de propiedad pública, pero se llevarán a cabo también en las privadas.. Otro eje es la planificación y gobernanza, por el que se prevé ordenar los medios de la administración, tanto en la gestión de bosques privados, a través del Centre de la Propietat Forestal, como públicos, en los servicios territoriales. También el impulso del desarrollo rural y territorial, para lo que se prevé una «ventana única» para los ganaderos de las explotaciones extensivas, que facilite el acceso a las ayudas y planes que llevan a cabo las diferentes administraciones.. Tendencia en Europa. Los incendios de 2025 provocaron la muerte de tres personas, dos en Lleida y una en Tarragona. Las dos primeras eran ganaderos que intentaron huir en un vehículo al verse sorprendidos por el fuego, pero tras quedar atascados trataron, sin éxito, de continuar su huida a pie. En Tarragona, un auxiliar de los bomberos, de 46 años, murió al precipitarse por un desnivel mientras trabajaba en una zona incendiada. En total, más de 38.000 personas fueron confinadas en sus casas durante ambos incendios.. La tendencia en Europa es todavía más amplia: en 2025 los incendios forestales arrasaron alrededor de un millón de hectáreas en el continente, la mayor superficie hasta la fecha.
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