A lo largo de la historia, el ser humano ha ido construyendo auténticos monumentos que en los tiempos que corren, uno se asombra con los escasos medios que tenían como podían realizar esas obras, algunas de ellas maestras y que han llegado hasta nuestros días. Ejemplo de ello son las murallas de Ávila, una de las mejores conservadas de Europa. Y en esa ciudad vieja castellana, en su interior hay varios tesoros, pero son dos los que nos llaman a atención: la iglesia más antigua de la provincia y un monumento impresionante funerario que se haya en su interior.. Estamos hablando de la Ávila de Santa Teresa de Jesús. Una ciudad Patrimonio de la Humanidad por todo lo que atesora. Y uno de sus monumentos esenciales es la Basílica de San Vicente, una de las iglesias más importantes de toda Castilla y León. Su condición de iglesia juradera junto con las peregrinaciones al sepulcro de los tres hermanos mártires, Vicente, Sabina y Cristeta.. La iglesia fue levantada en honor de estos santos, martirizados en el siglo IV en tiempos del emperador Diocleciano. Sus cuerpos fueron abandonados en un escarpado berrocal cercano a la ciudad. En sus cercanías se levante el primer templo, y con la invasión musulmana queda totalmente sepultado. Ya con la repoblación de la ciudad y a finales del siglo XI se inicia la construcción de la nueva basílica, junto con la muralla y la catedral. En el siglo XII se llevan a cabo los trabajos de la cripta y de los ábsides, y al hacerlo con ritmo lento, hay reminiscencias tanto del estilo románico como gótico.. Su planta es de cruz latina con tres naves y a lo largo de la historia se van realizando distintos encargos como su retablo mayor de estilo barroco churriguresco. En el año 1882 es declarada Monumento Nacional.. Y si algo llama la atención es su interior es el cenotafio de los tres santos, un gran monumento funerario, de la segunda mitad del siglo XII, al que se le añadió en el XV un baldaquino. Estamos ante uno de los cenotafios románicos mejor conservados y con una iconografía colosal, que como han señalado algunos expertos, se asemeja incluso a un cómic.. Un cenotafio es una escultura labrada en piedra y donde aparecen labradas escenas de la vida de los santos y de su martirio, así como otras del Nuevo Testamento, como la Epifanía. En el primera lateral, se muestra como San Vicente es delatado ante Daciano, es llevado a prisión, donde es visitado por sus hermanas que le pidan que huya. Estas son denunciadas y se las persigue junto con su hermano cuando se dirigen a caballo a Ávila.. En el segundo lateral, arrancan las escenas cuando los verdugos desnudan a los tres santos y posteriormente son martirizados atados en el potro. Dos ángeles conducen sus almas y una gran serpiente sale de sus cuerpos para enroscarse en el cuello del delator. Ya convertido este último, entierra los cadáveres de los mártires.. En el frontal del lado este encontramos tres escenas con la Adoración de los Reyes y en el lado oeste, el pantocrátor con los símbolos de los evangelistas sobre la columna-atlante. Dentro del cenotafio se encontró una pintura tabla, representando a San Pablo.. Parece que el monumento conmemorativo o cenotafio fue realizado por el maestro Fruchel. Y en cuanto al baldaquino de estilo gótico flamígero y dorada y donde se aprecian los escudos de la Corona de Castilla, de la Catedral, del papa y de obispo Martín de Vilches, está dotado entre los años 1465 y 1468.. Una obra monumental en un espacio monumental en una ciudad monumental. La visita ben merece la pena a Ávila.
Este gran monumento funerario románico es de los mejor conservados y con una iconografía que hasta puede parecer un cómic
A lo largo de la historia, el ser humano ha ido construyendo auténticos monumentos que en los tiempos que corren, uno se asombra con los escasos medios que tenían como podían realizar esas obras, algunas de ellas maestras y que han llegado hasta nuestros días. Ejemplo de ello son las murallas de Ávila, una de las mejores conservadas de Europa. Y en esa ciudad vieja castellana, en su interior hay varios tesoros, pero son dos los que nos llaman a atención: la iglesia más antigua de la provincia y un monumento impresionante funerario que se haya en su interior.. Estamos hablando de la Ávila de Santa Teresa de Jesús. Una ciudad Patrimonio de la Humanidad por todo lo que atesora. Y uno de sus monumentos esenciales es la Basílica de San Vicente, una de las iglesias más importantes de toda Castilla y León. Su condición de iglesia juradera junto con las peregrinaciones al sepulcro de los tres hermanos mártires, Vicente, Sabina y Cristeta.. La iglesia fue levantada en honor de estos santos, martirizados en el siglo IV en tiempos del emperador Diocleciano. Sus cuerpos fueron abandonados en un escarpado berrocal cercano a la ciudad. En sus cercanías se levante el primer templo, y con la invasión musulmana queda totalmente sepultado. Ya con la repoblación de la ciudad y a finales del siglo XI se inicia la construcción de la nueva basílica, junto con la muralla y la catedral. En el siglo XII se llevan a cabo los trabajos de la cripta y de los ábsides, y al hacerlo con ritmo lento, hay reminiscencias tanto del estilo románico como gótico.. Su planta es de cruz latina con tres naves y a lo largo de la historia se van realizando distintos encargos como su retablo mayor de estilo barroco churriguresco. En el año 1882 es declarada Monumento Nacional.. Y si algo llama la atención es su interior es el cenotafio de los tres santos, un gran monumento funerario, de la segunda mitad del siglo XII, al que se le añadió en el XV un baldaquino. Estamos ante uno de los cenotafios románicos mejor conservados y con una iconografía colosal, que como han señalado algunos expertos, se asemeja incluso a un cómic.. Un cenotafio es una escultura labrada en piedra y donde aparecen labradas escenas de la vida de los santos y de su martirio, así como otras del Nuevo Testamento, como la Epifanía. En el primera lateral, se muestra como San Vicente es delatado ante Daciano, es llevado a prisión, donde es visitado por sus hermanas que le pidan que huya. Estas son denunciadas y se las persigue junto con su hermano cuando se dirigen a caballo a Ávila.. En el segundo lateral, arrancan las escenas cuando los verdugos desnudan a los tres santos y posteriormente son martirizados atados en el potro. Dos ángeles conducen sus almas y una gran serpiente sale de sus cuerpos para enroscarse en el cuello del delator. Ya convertido este último, entierra los cadáveres de los mártires.. En el frontal del lado este encontramos tres escenas con la Adoración de los Reyes y en el lado oeste, el pantocrátor con los símbolos de los evangelistas sobre la columna-atlante. Dentro del cenotafio se encontró una pintura tabla, representando a San Pablo.. Parece que el monumento conmemorativo o cenotafio fue realizado por el maestro Fruchel. Y en cuanto al baldaquino de estilo gótico flamígero y dorada y donde se aprecian los escudos de la Corona de Castilla, de la Catedral, del papa y de obispo Martín de Vilches, está dotado entre los años 1465 y 1468.. Una obra monumental en un espacio monumental en una ciudad monumental. La visita ben merece la pena a Ávila.
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