Primero fue la compra del equipo de Cornellá, un asunto futbolístico, pero Leo Messi, desde Miami, tiene siempre un ojo en Barcelona, aunque sea para hacer operaciones inmobiliarias.. Edificios para oficinas. La última ha trascendido esta semana gracias a La Vanguardia, que ha revelado que el astro argentino ha adquirido las Galerías Wagner, un edificio emblemático del barrio de Les Corts que llevaba años sin uso y que ahora tiene nuevo propietario con un nombre conocido en todo el planeta. El precio de la operación asciende a 11,5 millones de euros, una cifra que Messi ha desembolsado a través de la sociedad Edificio Rostower Socimi, el vehículo legal vinculado al jugador que ha formalizado la compra ante el registro correspondiente.. El inmueble está situado cerca del Turó Park y suma 4.000 metros cuadrados repartidos en dos plantas y una terraza amplia, lo que lo convierte en un activo con posibilidades reales para quien quiera darle un uso empresarial. Y ese es precisamente el plan que maneja el entorno de Messi, porque la intención es reformar el edificio para destinarlo al alquiler de oficinas, un segmento del mercado inmobiliario barcelonés que sigue siendo atractivo para los inversores a pesar de los vaivenes económicos de los últimos años. La licencia municipal para iniciar las obras está en trámite y las previsiones apuntan a que el complejo podría abrir sus puertas en aproximadamente un año, si los plazos administrativos lo permiten.. Su cartera de activos. El vendedor ha sido Santomera Bay, una firma de inversión privada que había construido su posición en el edificio de forma paciente, adquiriendo participaciones de alrededor de cien propietarios particulares por un coste total de 10 millones de euros. La operación le ha dejado un beneficio de 1,5 millones, que no es una plusvalía espectacular pero sí refleja la revalorización del activo en un mercado donde los grandes edificios céntricos siguen despertando interés. Messi entra en la operación con una inversión superior a la que hizo Santomera Bay para consolidar el paquete, lo que da una idea del precio que el jugador está dispuesto a pagar por sumar activos de calidad en la ciudad donde creció como futbolista y donde sigue teniendo una parte importante de su vida.. Las Galerías Wagner se suman a una cartera inmobiliaria que Messi ha ido construyendo en Barcelona con criterio y sin prisa, y que incluye activos residenciales en Pedralbes. La apuesta por oficinas marca una diversificación en su perfil inversor, porque hasta ahora el grueso de sus propiedades barcelonesas había estado ligado al mercado residencial. Esta operación demuestra que el asesoramiento que recibe apunta hacia el segmento terciario, donde la demanda de espacios modernos bien ubicados supera con frecuencia a la oferta disponible.. Messi tiene 38 años, sigue jugando en el Inter Miami y acumula temporadas en la MLS con un rendimiento que todavía deja destellos de su mejor versión, pero la parte profesional convive con una actividad empresarial que no para. Barcelona sigue siendo el eje de sus inversiones europeas, la ciudad donde tiene familia, amigos y un vínculo que el tiempo no ha roto a pesar de la salida del Barceloa y del paso por el PSG antes de cruzar el Atlántico. Cada operación que cierra en la ciudad refuerza la idea de que su relación con Barcelona tiene una dimensión que va mucho más allá del fútbol y que se proyecta hacia el futuro con la lógica de quien piensa en el largo plazo.
El ex jugador del Barcelona, que ya tiene una cartera residencial, apuerta ahora por cambiar sus inversiones
Primero fue la compra del equipo de Cornellá, un asunto futbolístico, pero Leo Messi, desde Miami, tiene siempre un ojo en Barcelona, aunque sea para hacer operaciones inmobiliarias.. Edificios para oficinas. La última ha trascendido esta semana gracias a La Vanguardia, que ha revelado que el astro argentino ha adquirido las Galerías Wagner, un edificio emblemático del barrio de Les Corts que llevaba años sin uso y que ahora tiene nuevo propietario con un nombre conocido en todo el planeta. El precio de la operación asciende a 11,5 millones de euros, una cifra que Messi ha desembolsado a través de la sociedad Edificio Rostower Socimi, el vehículo legal vinculado al jugador que ha formalizado la compra ante el registro correspondiente.. El inmueble está situado cerca del Turó Park y suma 4.000 metros cuadrados repartidos en dos plantas y una terraza amplia, lo que lo convierte en un activo con posibilidades reales para quien quiera darle un uso empresarial. Y ese es precisamente el plan que maneja el entorno de Messi, porque la intención es reformar el edificio para destinarlo al alquiler de oficinas, un segmento del mercado inmobiliario barcelonés que sigue siendo atractivo para los inversores a pesar de los vaivenes económicos de los últimos años. La licencia municipal para iniciar las obras está en trámite y las previsiones apuntan a que el complejo podría abrir sus puertas en aproximadamente un año, si los plazos administrativos lo permiten.. Su cartera de activos. El vendedor ha sido Santomera Bay, una firma de inversión privada que había construido su posición en el edificio de forma paciente, adquiriendo participaciones de alrededor de cien propietarios particulares por un coste total de 10 millones de euros. La operación le ha dejado un beneficio de 1,5 millones, que no es una plusvalía espectacular pero sí refleja la revalorización del activo en un mercado donde los grandes edificios céntricos siguen despertando interés. Messi entra en la operación con una inversión superior a la que hizo Santomera Bay para consolidar el paquete, lo que da una idea del precio que el jugador está dispuesto a pagar por sumar activos de calidad en la ciudad donde creció como futbolista y donde sigue teniendo una parte importante de su vida.. Las Galerías Wagner se suman a una cartera inmobiliaria que Messi ha ido construyendo en Barcelona con criterio y sin prisa, y que incluye activos residenciales en Pedralbes. La apuesta por oficinas marca una diversificación en su perfil inversor, porque hasta ahora el grueso de sus propiedades barcelonesas había estado ligado al mercado residencial. Esta operación demuestra que el asesoramiento que recibe apunta hacia el segmento terciario, donde la demanda de espacios modernos bien ubicados supera con frecuencia a la oferta disponible.. Messi tiene 38 años, sigue jugando en el Inter Miami y acumula temporadas en la MLS con un rendimiento que todavía deja destellos de su mejor versión, pero la parte profesional convive con una actividad empresarial que no para. Barcelona sigue siendo el eje de sus inversiones europeas, la ciudad donde tiene familia, amigos y un vínculo que el tiempo no ha roto a pesar de la salida del Barceloa y del paso por el PSG antes de cruzar el Atlántico. Cada operación que cierra en la ciudad refuerza la idea de que su relación con Barcelona tiene una dimensión que va mucho más allá del fútbol y que se proyecta hacia el futuro con la lógica de quien piensa en el largo plazo.
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