Se están haciendo muchos análisis sobre por qué se le ha escapado LaLiga al Real Madrid. Desde la falta de compromiso a la poca química entre futbolistas. Son muchos los motivos. Estadísticamente el Barcelona ha superado al equipo de Xabi Alonso, y después Álvaro Arbeloa, en casi todo. Pero hay un dato estremecedor.. El Real Madrid, el colista. Según Driblab, el FC Barcelona acumula 4.228 aceleraciones más que el Real Madrid en toda la temporada de LaLiga, con promedio de 120,8 más por partido, y eso lo convierte en el equipo más explosivo físicamente de la competición. El dato que hiela la sangre llega cuando se mira el otro extremo de la tabla, porque el Real Madrid ocupa el último puesto entre todos los equipos de LaLiga en ese indicador. Último. Con el mayor presupuesto, con las mayores estrellas y con las mayores exigencias, el equipo blanco es el que menos explota físicamente en cada partido. Eso no es casualidad, eso es una forma de entender el fútbol que ha salido muy cara esta temporada.. El Real Madrid cerró el domingo una temporada en blanco, sin conquistar ningún título, y lo hizo con dos entrenadores distintos en el banquillo. Xabi Alonso llegó con todo el hype del mundo, con el Bayer Leverkusen invicto en la memoria colectiva y con el apoyo incondicional del madridismo, pero los resultados fueron alejándose de lo esperado y el proyecto se truncó antes de tiempo. Álvaro Arbeloa tomó el relevo y tampoco logró enderezar el rumbo, completando así un curso que quedará marcado como uno de los más frustrantes de la era reciente del club.. Una temporada con muchos problemas. Y dentro del vestuario las cosas no estuvieron mejor. Los conflictos entre jugadores trascendieron públicamente y mostraron una fractura humana que va más allá de los números. Antonio Rüdiger y Álvaro Carreras protagonizaron un enfrentamiento físico dentro de las instalaciones del club, y ese episodio no fue el único. Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde discutieron de forma visible, y el uruguayo terminó hospitalizado tras golpearse la cabeza contra una mesa durante el altercado con el francés. Esas imágenes, ese ambiente enrarecido, explican muchas cosas que no aparecen en las estadísticas pero que se notan en el campo, en la falta de cohesión y en la ausencia de ese espíritu de equipo que diferencia a los grandes grupos de los grandes individuos.. Kylian Mbappé tampoco ayudó a calmar las aguas. El delantero francés viajó a Cerdeña con la actriz Ester Expósito mientras se recuperaba de una lesión muscular, y esa imagen generó un enorme malestar en el club, que finalmente decidió no convocarlo para el clásico. Mbappé se quedó en Madrid, sin viajar a Barcelona con el equipo, y su ausencia en el partido más importante del año resumió perfectamente una temporada extraña, discontinua, en la que nunca terminó de rendir al nivel que se esperaba de él. La relación entre Mbappé y Vinicius tampoco ha funcionado, y a ambos se les señala por el mismo motivo, la falta de sacrificio colectivo, el escaso compromiso defensivo y una actitud que en momentos clave ha dejado al equipo expuesto.. Mourinho, para cambiarlo todo. Con todo ese panorama, la directiva del Real Madrid busca un perfil concreto para liderar la próxima etapa, y el nombre que ha cobrado más fuerza en las últimas semanas es el de José Mourinho. El portugués ya dirigió al Real Madrid hasta 2013 y su regreso se plantea como una respuesta a la necesidad de un técnico que exija, que no regale nada y que devuelva al equipo esa intensidad que los datos físicos confirman que ha desaparecido. La idea es que con Mourinho el vestuario recupere el hambre, esa voluntad de ir a por todos los balones y de no regatear esfuerzos que ahora mismo brilla por su ausencia.. La temporada deja una lección clara y dolorosa. El fútbol moderno penaliza a los equipos que no corren o no aceleran, aunque tengan la pelota y el talento de su lado. El Barcelona lo entendió, lo entrenó y lo llevó a LaLiga. El Real Madrid lo ignoró, y la tabla de aceleraciones de Driblab lo certifica con una crudeza que ningún análisis táctico puede suavizar.
El equipo de Álvaro Arbeloa se ha quedado sin nada por lo que luchar en los tres últimos partido de la temporada. El curso ha dejado mucho que desear
Se están haciendo muchos análisis sobre por qué se le ha escapado LaLiga al Real Madrid. Desde la falta de compromiso a la poca química entre futbolistas. Son muchos los motivos. Estadísticamente el Barcelona ha superado al equipo de Xabi Alonso, y después Álvaro Arbeloa, en casi todo. Pero hay un dato estremecedor.. El Real Madrid, el colista. Según Driblab, el FC Barcelona acumula 4.228 aceleraciones más que el Real Madrid en toda la temporada de LaLiga, con promedio de 120,8 más por partido, y eso lo convierte en el equipo más explosivo físicamente de la competición. El dato que hiela la sangre llega cuando se mira el otro extremo de la tabla, porque el Real Madrid ocupa el último puesto entre todos los equipos de LaLiga en ese indicador. Último. Con el mayor presupuesto, con las mayores estrellas y con las mayores exigencias, el equipo blanco es el que menos explota físicamente en cada partido. Eso no es casualidad, eso es una forma de entender el fútbol que ha salido muy cara esta temporada.. El Real Madrid cerró el domingo una temporada en blanco, sin conquistar ningún título, y lo hizo con dos entrenadores distintos en el banquillo. Xabi Alonso llegó con todo el hype del mundo, con el Bayer Leverkusen invicto en la memoria colectiva y con el apoyo incondicional del madridismo, pero los resultados fueron alejándose de lo esperado y el proyecto se truncó antes de tiempo. Álvaro Arbeloa tomó el relevo y tampoco logró enderezar el rumbo, completando así un curso que quedará marcado como uno de los más frustrantes de la era reciente del club.. Una temporada con muchos problemas. Y dentro del vestuario las cosas no estuvieron mejor. Los conflictos entre jugadores trascendieron públicamente y mostraron una fractura humana que va más allá de los números. Antonio Rüdiger y Álvaro Carreras protagonizaron un enfrentamiento físico dentro de las instalaciones del club, y ese episodio no fue el único. Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde discutieron de forma visible, y el uruguayo terminó hospitalizado tras golpearse la cabeza contra una mesa durante el altercado con el francés. Esas imágenes, ese ambiente enrarecido, explican muchas cosas que no aparecen en las estadísticas pero que se notan en el campo, en la falta de cohesión y en la ausencia de ese espíritu de equipo que diferencia a los grandes grupos de los grandes individuos.. Kylian Mbappé tampoco ayudó a calmar las aguas. El delantero francés viajó a Cerdeña con la actriz Ester Expósito mientras se recuperaba de una lesión muscular, y esa imagen generó un enorme malestar en el club, que finalmente decidió no convocarlo para el clásico. Mbappé se quedó en Madrid, sin viajar a Barcelona con el equipo, y su ausencia en el partido más importante del año resumió perfectamente una temporada extraña, discontinua, en la que nunca terminó de rendir al nivel que se esperaba de él. La relación entre Mbappé y Vinicius tampoco ha funcionado, y a ambos se les señala por el mismo motivo, la falta de sacrificio colectivo, el escaso compromiso defensivo y una actitud que en momentos clave ha dejado al equipo expuesto.. Mourinho, para cambiarlo todo. Con todo ese panorama, la directiva del Real Madrid busca un perfil concreto para liderar la próxima etapa, y el nombre que ha cobrado más fuerza en las últimas semanas es el de José Mourinho. El portugués ya dirigió al Real Madrid hasta 2013 y su regreso se plantea como una respuesta a la necesidad de un técnico que exija, que no regale nada y que devuelva al equipo esa intensidad que los datos físicos confirman que ha desaparecido. La idea es que con Mourinho el vestuario recupere el hambre, esa voluntad de ir a por todos los balones y de no regatear esfuerzos que ahora mismo brilla por su ausencia.. La temporada deja una lección clara y dolorosa. El fútbol moderno penaliza a los equipos que no corren o no aceleran, aunque tengan la pelota y el talento de su lado. El Barcelona lo entendió, lo entrenó y lo llevó a LaLiga. El Real Madrid lo ignoró, y la tabla de aceleraciones de Driblab lo certifica con una crudeza que ningún análisis táctico puede suavizar.
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