En un momento en que el debate ambiental respecto a la convivencia de la humanidad con la vida silvestre suele formularse en términos de prohibición, conflicto o miedo, la historia que llega desde el sur de Costa Rica ofrece justo lo contrario: una narrativa de posibilidad. Allí, en la pequeña comunidad de Rincón de San Josecito, en el borde del bosque del Parque Nacional Corcovado, los encuentros pacíficos con pumas no pertenecen al imaginario remoto de la selva virgen, sino a la experiencia cotidiana de un territorio que ha aprendido a relacionarse con su fauna de otra manera.. El documental «Viviendo con Pumas y Dantas», producido por BirdnWild en alianza con la Fundación Corcovado, retrata un caso extraordinario de convivencia y plantea una idea de enorme fuerza: la conservación funciona mejor cuando mejora la vida de quienes habitan el territorio.. La fuerza de esta historia no reside sólo en la belleza de los animales ni en la singularidad del paisaje. Reside, sobre todo, en el cambio humano que hay detrás. Porque la convivencia no nació de un milagro, sino de una transformación social lenta, difícil y profundamente reveladora. Hace apenas unas décadas, la vida en esta zona era dura y el bosque se contemplaba esencialmente como algo que había que aprovechar para sobrevivir.. «Verdaderamente al principio era muy, muy pobre. No teníamos nada que comer. Vivíamos bastante ajustados», recuerda uno de los vecinos de mayor edad de la comunidad en el documental. «No había azúcar, no había café, no había jabón. Aquí se cazaba desde el tapir, el jabalí, los tucanes… todo tipo de animales comía la gente porque no había otra alternativa».. Después llegó el ecoturismo. Y con él empezó una mutación silenciosa pero decisiva: la fauna dejó de ser un obstáculo o una presa para convertirse en patrimonio vivo, en identidad comunitaria y en fuente de prosperidad. «El dinero que entra es algo que ha formado el corazón de la comunidad», explica otro habitante local. «Ellos han visto que ha sido un beneficio, y ese beneficio trae nuevos cambios para la convivencia con los pumas».. El puma, uno de los grandes felinos más emblemáticos de América, arrastra una biografía simbólica marcada por el temor. Habita desde Alaska hasta la Patagonia, y en la mayoría de los lugares su relación con los humanos está definida por el conflicto. Por eso el relato de Rincón de San Josecito resulta tan disruptivo: desafía la idea de que la presencia de un gran depredador conduce necesariamente a la confrontación.. «Los pumas deambulan libremente entre el Parque Corcovado y la comunidad, y están acostumbrados a encontrarse con personas», explica Karin en el documental. «Se sienten seguros y cómodos ante la proximidad de residentes y visitantes». Los propios vecinos lo confirman con una naturalidad asombrosa: «Ni el puma ni la danta tienen miedo. Son como familia ya. Y es muy lindo».. Algo similar ocurre con la danta, o Tapir de Baird, el mamífero terrestre más grande de la selva de Centroamérica y una especie en grave peligro de extinción. En la mayoría de lugares, ver una danta es un privilegio excepcional. En Rincón, su presencia forma parte de la memoria diaria. «Cada día que veo el tapir es un sueño hecho realidad», relata emocionada una vecina. «Todo el mundo está ilusionado. Dejamos unas papayas o recogemos unos mangos para que llegue el tapir». Esa cercanía revela algo que pocas experiencias de conservación logran mostrar: que la proximidad no necesariamente destruye, sino que también puede proteger. «Mi papá antes miraba un puma y lo mataba», confiesa un joven de la comunidad. «Ahora él dice: anda un puma por ahí, hay que cuidarlo».. Esta transformación –de la cacería de pumas y dantas a recuperar la confianza con estas especies y convivir con ellas al punto de que hoy caminan tranquilamente cerca de las casas– es un faro de esperanza para nuestro planeta. Nos demuestra que, incluso en lugares donde actualmente existe destrucción y conflicto con la fauna silvestre, al cambiar nuestra actitud podemos recuperar su confianza y construir una nueva relación con la naturaleza.. Sin embargo, sería ingenuo presentar esta convivencia como una postal idílica o como una victoria ya cerrada. El documental incorpora una historia que actúa como advertencia moral del reportaje: la vida de Gemelito.. Gemelito era un macho joven de puma al que la comunidad vio crecer desde cachorro. Vieron sus primeros intentos de cazar y presenciaron cuando logró atrapar un mono por sí solo al cumplir un año. Pero, como dicta la biología de su especie, Gemelito tuvo que abandonar el territorio donde creció para buscar el suyo propio.. Empezó a alejarse de Rincón de San Josecito, cruzando hacia comunidades vecinas que no compartían la misma cultura de convivencia. «Gemelito no tenía la manera de conocer el peligro hacia el que caminaba», relata el documental con crudeza. «Fue asesinado a tiros mientras caminaba tranquilamente cerca de una comunidad. Fue una pérdida devastadora para la naturaleza y profundamente personal para nuestra comunidad».. La anécdota condensa en unas pocas líneas todo el desafío de fondo: la conservación tras la convivencia de Rincón con estas especies solo funciona de verdad cuando deja de ser una excepción local y se convierte en una cultura territorial más amplia. De poco sirve que una comunidad aprenda a proteger si el animal muere en cuanto cruza la frontera invisible hacia un entorno que sigue respondiendo con miedo o violencia.. Tras la tragedia de Gemelito, Karin y Nony (Arnon), fundadores de BirdnWild, decidieron impulsar un proyecto para llevar esta extraordinaria historia de convivencia y conservación de Rincón a más comunidades vecinas.. La visión detrás de este proyecto nació a miles de kilómetros de distancia, en los bosques de Angola. Allí, Karin y Nony, comprendieron una verdad incómoda pero fundamental sobre la protección de la naturaleza: con hambre no hay conservación.. Durante su trabajo en comunidades rurales angoleñas como Santa Amboleia comprobaron que la sensibilización ambiental por sí sola no basta cuando las familias necesitan alimentar a sus hijos. Vieron cómo mujeres que antes dedicaban sus días exclusivamente a las labores del campo y del hogar, o personas que cazaban aves por necesidad, se transformaban al recibir formación como guías de observación de aves. Comprendieron entonces que la conservación productiva necesita de los ecoturistas: la migración de cazadores furtivos a guías de naturaleza solo es sostenible si esos nuevos guías reciben turistas que paguen por sus servicios.. Con esa lección aprendida, Karin y Nony decidieron establecer BirdnWild como una empresa costarricense dedicada a promover la conservación productiva a través de su modelo operativo, conectando a amantes de las aves y la vida silvestre de todo el mundo con guías locales expertos.. No fue una decisión casual fundar BirdnWild en Costa Rica. El país ha convertido la convivencia con la vida silvestre y el respeto por la biodiversidad en un modelo de desarrollo admirado en todo el mundo. Sin embargo, incluso en Costa Rica –el «Hollywood del ecoturismo»– el desafío de construir una convivencia armoniosa entre grandes depredadores y las comunidades humanas sigue siendo complejo.. Precisamente por eso, el proyecto no se limita a celebrar un éxito aislado. BirdnWild y la Fundación Corcovado se han asociado para desplegar un programa destinado a trasladar esta experiencia a comunidades vecinas mediante educación ambiental y formación de nuevos guías en ecoturismo.. Para poder hacer realidad esta expansión, la alianza busca recaudar 82.000 dólares que se destinarán íntegramente a la educación ambiental, la capacitación y el equipamiento de nuevos guías locales.. «Vamos a desarrollar un proceso de capacitaciones para personas de las comunidades con el fin de que puedan obtener una certificación de guiado turístico», explica Francisco Delgado Mena, de la Fundación Corcovado. «Esto es importante porque dejan de ser cazadores para convertirse en guías. Y esto se convierte en un beneficio económico que les permite disfrutar y conservar la naturaleza».. Lo que BirdnWild añade a esta ecuación resulta especialmente interesante. La plataforma actúa como el puente entre tres mundos que rara vez se cuentan juntos en un mismo relato: el del ecoturista internacional, el de la comunidad rural que necesita ingresos estables, y el de la conservación que requiere financiación.. Es la materialización de su filosofía: «Local Guides. Global Conservation» (Guías locales. Conservación global). Cuando un viajero motivado por la observación de naturaleza elige un destino y contrata a un guía local no solo consume una experiencia. También financia empleo, refuerza el prestigio social de quienes cuidan el bosque y crea el incentivo económico para que la fauna siga viva.. En tiempos de saturación informativa y fatalismo climático, pocas historias reúnen tantos elementos con capacidad de seducción pública. Hay grandes mamíferos, un escenario de exuberancia tropical, una comunidad que se reinventa, un conflicto moral reconocible y una solución concreta que no se queda en el eslogan.. Pero, sobre todo, hay una lección política y cultural de muy primer orden: la conservación no tiene por qué construirse contra la gente. Puede construirse con la gente y para la gente. Rincón de San Josecito demuestra que cuando una comunidad encuentra en la naturaleza una fuente de dignidad, identidad y futuro, los viejos antagonismos empiezan a resquebrajarse. El cazador furtivo puede convertirse en guía. El animal perseguido puede convertirse en emblema. Y el turismo, tantas veces cuestionado por su impacto, puede convertirse también en la herramienta más poderosa de restauración social y ecológica.
El documental de BirdnWild muestra cómo una comunidad del entorno del Parque Nacional Corcovado ha cambiado la caza y la extracción por la conservación
En un momento en que el debate ambiental respecto a la convivencia de la humanidad con la vida silvestre suele formularse en términos de prohibición, conflicto o miedo, la historia que llega desde el sur de Costa Rica ofrece justo lo contrario: una narrativa de posibilidad. Allí, en la pequeña comunidad de Rincón de San Josecito, en el borde del bosque del Parque Nacional Corcovado, los encuentros pacíficos con pumas no pertenecen al imaginario remoto de la selva virgen, sino a la experiencia cotidiana de un territorio que ha aprendido a relacionarse con su fauna de otra manera.. El documental «Viviendo con Pumas y Dantas», producido por BirdnWild en alianza con la Fundación Corcovado, retrata un caso extraordinario de convivencia y plantea una idea de enorme fuerza: la conservación funciona mejor cuando mejora la vida de quienes habitan el territorio.. La fuerza de esta historia no reside sólo en la belleza de los animales ni en la singularidad del paisaje. Reside, sobre todo, en el cambio humano que hay detrás. Porque la convivencia no nació de un milagro, sino de una transformación social lenta, difícil y profundamente reveladora. Hace apenas unas décadas, la vida en esta zona era dura y el bosque se contemplaba esencialmente como algo que había que aprovechar para sobrevivir.. «Verdaderamente al principio era muy, muy pobre. No teníamos nada que comer. Vivíamos bastante ajustados», recuerda uno de los vecinos de mayor edad de la comunidad en el documental. «No había azúcar, no había café, no había jabón. Aquí se cazaba desde el tapir, el jabalí, los tucanes… todo tipo de animales comía la gente porque no había otra alternativa».. Después llegó el ecoturismo. Y con él empezó una mutación silenciosa pero decisiva: la fauna dejó de ser un obstáculo o una presa para convertirse en patrimonio vivo, en identidad comunitaria y en fuente de prosperidad. «El dinero que entra es algo que ha formado el corazón de la comunidad», explica otro habitante local. «Ellos han visto que ha sido un beneficio, y ese beneficio trae nuevos cambios para la convivencia con los pumas».. El puma, uno de los grandes felinos más emblemáticos de América, arrastra una biografía simbólica marcada por el temor. Habita desde Alaska hasta la Patagonia, y en la mayoría de los lugares su relación con los humanos está definida por el conflicto. Por eso el relato de Rincón de San Josecito resulta tan disruptivo: desafía la idea de que la presencia de un gran depredador conduce necesariamente a la confrontación.. «Los pumas deambulan libremente entre el Parque Corcovado y la comunidad, y están acostumbrados a encontrarse con personas», explica Karin en el documental. «Se sienten seguros y cómodos ante la proximidad de residentes y visitantes». Los propios vecinos lo confirman con una naturalidad asombrosa: «Ni el puma ni la danta tienen miedo. Son como familia ya. Y es muy lindo».. Algo similar ocurre con la danta, o Tapir de Baird, el mamífero terrestre más grande de la selva de Centroamérica y una especie en grave peligro de extinción. En la mayoría de lugares, ver una danta es un privilegio excepcional. En Rincón, su presencia forma parte de la memoria diaria. «Cada día que veo el tapir es un sueño hecho realidad», relata emocionada una vecina. «Todo el mundo está ilusionado. Dejamos unas papayas o recogemos unos mangos para que llegue el tapir». Esa cercanía revela algo que pocas experiencias de conservación logran mostrar: que la proximidad no necesariamente destruye, sino que también puede proteger. «Mi papá antes miraba un puma y lo mataba», confiesa un joven de la comunidad. «Ahora él dice: anda un puma por ahí, hay que cuidarlo».. Esta transformación –de la cacería de pumas y dantas a recuperar la confianza con estas especies y convivir con ellas al punto de que hoy caminan tranquilamente cerca de las casas– es un faro de esperanza para nuestro planeta. Nos demuestra que, incluso en lugares donde actualmente existe destrucción y conflicto con la fauna silvestre, al cambiar nuestra actitud podemos recuperar su confianza y construir una nueva relación con la naturaleza.. Sin embargo, sería ingenuo presentar esta convivencia como una postal idílica o como una victoria ya cerrada. El documental incorpora una historia que actúa como advertencia moral del reportaje: la vida de Gemelito.. Gemelito era un macho joven de puma al que la comunidad vio crecer desde cachorro. Vieron sus primeros intentos de cazar y presenciaron cuando logró atrapar un mono por sí solo al cumplir un año. Pero, como dicta la biología de su especie, Gemelito tuvo que abandonar el territorio donde creció para buscar el suyo propio.. Empezó a alejarse de Rincón de San Josecito, cruzando hacia comunidades vecinas que no compartían la misma cultura de convivencia. «Gemelito no tenía la manera de conocer el peligro hacia el que caminaba», relata el documental con crudeza. «Fue asesinado a tiros mientras caminaba tranquilamente cerca de una comunidad. Fue una pérdida devastadora para la naturaleza y profundamente personal para nuestra comunidad».. La anécdota condensa en unas pocas líneas todo el desafío de fondo: la conservación tras la convivencia de Rincón con estas especies solo funciona de verdad cuando deja de ser una excepción local y se convierte en una cultura territorial más amplia. De poco sirve que una comunidad aprenda a proteger si el animal muere en cuanto cruza la frontera invisible hacia un entorno que sigue respondiendo con miedo o violencia.. Tras la tragedia de Gemelito, Karin y Nony (Arnon), fundadores de BirdnWild, decidieron impulsar un proyecto para llevar esta extraordinaria historia de convivencia y conservación de Rincón a más comunidades vecinas.. La visión detrás de este proyecto nació a miles de kilómetros de distancia, en los bosques de Angola. Allí, Karin y Nony, comprendieron una verdad incómoda pero fundamental sobre la protección de la naturaleza: con hambre no hay conservación.. Durante su trabajo en comunidades rurales angoleñas como Santa Amboleia comprobaron que la sensibilización ambiental por sí sola no basta cuando las familias necesitan alimentar a sus hijos. Vieron cómo mujeres que antes dedicaban sus días exclusivamente a las labores del campo y del hogar, o personas que cazaban aves por necesidad, se transformaban al recibir formación como guías de observación de aves. Comprendieron entonces que la conservación productiva necesita de los ecoturistas: la migración de cazadores furtivos a guías de naturaleza solo es sostenible si esos nuevos guías reciben turistas que paguen por sus servicios.. Con esa lección aprendida, Karin y Nony decidieron establecer BirdnWild como una empresa costarricense dedicada a promover la conservación productiva a través de su modelo operativo, conectando a amantes de las aves y la vida silvestre de todo el mundo con guías locales expertos.. No fue una decisión casual fundar BirdnWild en Costa Rica. El país ha convertido la convivencia con la vida silvestre y el respeto por la biodiversidad en un modelo de desarrollo admirado en todo el mundo. Sin embargo, incluso en Costa Rica –el «Hollywood del ecoturismo»– el desafío de construir una convivencia armoniosa entre grandes depredadores y las comunidades humanas sigue siendo complejo.. Precisamente por eso, el proyecto no se limita a celebrar un éxito aislado. BirdnWild y la Fundación Corcovado se han asociado para desplegar un programa destinado a trasladar esta experiencia a comunidades vecinas mediante educación ambiental y formación de nuevos guías en ecoturismo.. Para poder hacer realidad esta expansión, la alianza busca recaudar 82.000 dólares que se destinarán íntegramente a la educación ambiental, la capacitación y el equipamiento de nuevos guías locales.. «Vamos a desarrollar un proceso de capacitaciones para personas de las comunidades con el fin de que puedan obtener una certificación de guiado turístico», explica Francisco Delgado Mena, de la Fundación Corcovado. «Esto es importante porque dejan de ser cazadores para convertirse en guías. Y esto se convierte en un beneficio económico que les permite disfrutar y conservar la naturaleza».. Lo que BirdnWild añade a esta ecuación resulta especialmente interesante. La plataforma actúa como el puente entre tres mundos que rara vez se cuentan juntos en un mismo relato: el del ecoturista internacional, el de la comunidad rural que necesita ingresos estables, y el de la conservación que requiere financiación.. Es la materialización de su filosofía: «Local Guides. Global Conservation» (Guías locales. Conservación global). Cuando un viajero motivado por la observación de naturaleza elige un destino y contrata a un guía local no solo consume una experiencia. También financia empleo, refuerza el prestigio social de quienes cuidan el bosque y crea el incentivo económico para que la fauna siga viva.. En tiempos de saturación informativa y fatalismo climático, pocas historias reúnen tantos elementos con capacidad de seducción pública. Hay grandes mamíferos, un escenario de exuberancia tropical, una comunidad que se reinventa, un conflicto moral reconocible y una solución concreta que no se queda en el eslogan.. Pero, sobre todo, hay una lección política y cultural de muy primer orden: la conservación no tiene por qué construirse contra la gente. Puede construirse con la gente y para la gente. Rincón de San Josecito demuestra que cuando una comunidad encuentra en la naturaleza una fuente de dignidad, identidad y futuro, los viejos antagonismos empiezan a resquebrajarse. El cazador furtivo puede convertirse en guía. El animal perseguido puede convertirse en emblema. Y el turismo, tantas veces cuestionado por su impacto, puede convertirse también en la herramienta más poderosa de restauración social y ecológica.
Noticias de Sociedad en La Razón
