Esta narración de César Aira parte de un estímulo o aliciente exógeno que no es menor: la de contemplar a un escritor frente a una obra que escribió años atrás. El novelista recupera este texto, «La sala. Una novela francesa» (Random House), que escribió en francés, que recupera en español y que, con tono jocoso, reflexiona sobre la identidad y la escritura a través de un electricista que entra en contacto con la comunidad oriental de París.. ¿Por qué ha vuelto a esta novela de 1996? Creo recordar que una vez afirmó que corregía una novela con su siguiente novela. ¿Qué tiene esta de especial?. Fue bastante accidental que esta novela volviera a la luz. La editorial que se ha hecho cargo de mi obra me pedía «una novela inédita». En otra época no habría tenido problema en escribirla, pero hoy ya no me es tan fácil. Así que hurgué entre las carpetas donde ha quedado lo fallido y lo olvidado, y ahí estaba ésta.. ¿Y cómo ha sido el reencuentro con ella? ¿Le ha hecho reflexionar sobre la evolución literaria que ha tenido?. Me sorprendió que no estuviera tan mal. La había escrito a medias como práctica del francés, a medias como broma, también, imitando las novelas minimalistas y «faux naïf» que publicaba en esos años la editorial Minuit, como las de Echenoz. Creo que tiene más parentesco con esas novelitas que con las mías.. «Una sobreexposición de los escritores lleva a que aumente la mediocridad». César Aira. ¿Cómo percibe ahora esa carrera literaria? Sobre todo cuando su nombre asoma entre candidatos para el Premio Nobel.. La «carrera literaria» se parece a la trayectoria de la flecha de Zenón; primero hay que recorrer la mitad, antes la mitad de esa mitad, antes la mitad de la mitad de la mitad… Al final uno descubre que todavía no empezó, o que debería haber empezado con otro pie. En fin. Si la vida no tiene sentido, ¿por qué pedírselo a una vida dedicada a la literatura?. Esta historia conlleva una reflexión sobre la literatura. Su protagonista tiene el sueño de ser escritor y siente pánico ante la página en blanco. ¿Le ha pasado? ¿Qué es lo que más le cuesta o lo más difícil de la escritura para usted?. La página en blanco, literalmente la página en blanco de un cuaderno, cuando la enfrento con la pluma en la mano, es una invitación a escribir, y basta para inspirarme y exaltarme. Descubrí muy pronto que todas las dificultades que puede tener la escritura de un texto, en mi caso las resuelve la escritura misma, el ejercicio neuropsicofisiológico de la mano con la Montblanc tejiendo sus redes, conmigo como testigo maravillado.. ¿El sueño de ser escritor, que tiene su personaje, es un buen o mal sueño hoy?. Cuando yo era chico, cuando se despertó mi vocación, había menos escritores y menos medios periodísticos y audiovisuales interesados en ellos, lo que les daba un cierto misterio, un aura, un prestigio que muchas veces podía ser inmerecido pero estaba ahí, actuando sobre un chico lector. Hoy día hay una sobreexposición de los escritores, hasta en la televisión, y lo que se ve no es muy conducente al misterio o al aura. Como corresponde a un bien trazado círculo vicioso, eso lleva a que aumente la mediocridad.. «La IA nos puede dar «Obra» todo lo buena que se quiera, pero sin una biografía detrás». César Aira. En el libro dice que el tema es importante en la literatura. ¿Lo comparte?. Cuando en la conversación uno menciona una novela, propia o ajena, es inevitable que le pregunten ¿de qué va? ¿cuál es el tema? Mucho después de satisfacer esa curiosidad, alguien quizás pregunte cómo está escrita. El arte es forma, de acuerdo, pero habría que reconciliarse con la cruda realidad de que la novela, además, es contenido.. Habla del sosiego, de la tranquilidad, para no caer en tópicos. ¿Los tópicos, como la fatiga, son una amenaza para un escritor?. Creo que no hay un estado de ánimo mejor que otro para escribir. Hasta sería posible que el estado ideal de calma y relajación no sea el mejor. Recuerdo un pasaje de una novela de James Baldwin, una pelea entre amantes, con gritos, puñetazos, vidrios rotos, sangre… y en medio de ese aquelarre a uno de ellos se le ocurre la idea perfecta para terminar la novela que está escribiendo. Esas cosas pasan.. Una frase de su libro parece profética: «La tecnología hace real lo que el hombre ha soñado». La IA lo confirma. ¿Cómo la ve? ¿La teme? ¿Cree que puede hacer daño a la literatura?. La literatura, tal como la hemos leído y apreciado hasta ahora, consta de «Vida y Obra». La IA nos puede dar «Obra» todo lo buena que se quiera, pero sin una biografía detrás. «La Metamorfosis» sin Kafka, «El Aleph» sin Borges. Les faltaría algo, ¿no? Al menos para nuestro modo de leer. Pero el futuro puede depararnos otra especia de literatura, sin autor, ya no expresiva sino parte de la industria del ocio y el entretenimiento. Hace tiempo se teorizó algo así bajo el nombre de «Muerte del Autor». No prosperó en la teoría, pero en la práctica sí han empezado a aparecer señales de ese cambio de época, como los colectivos que escriben novelas y las firman con un seudónimo (casi siempre de mujer, ¿por qué será?) o los best-sellers producidos en masa en USA. Quizás la IA ha aparecido para llevar a sus últimas consecuencias este proceso.
Publica «La Sala», una novela de 1996 que escribió francés y que ahora él mismo traduce y recupera en español
Esta narración de César Aira parte de un estímulo o aliciente exógeno que no es menor: la de contemplar a un escritor frente a una obra que escribió años atrás. El novelista recupera este texto, «La sala. Una novela francesa» (Random House), que escribió en francés, que recupera en español y que, con tono jocoso, reflexiona sobre la identidad y la escritura a través de un electricista que entra en contacto con la comunidad oriental de París.. ¿Por qué ha vuelto a esta novela de 1996? Creo recordar que una vez afirmó que corregía una novela con su siguiente novela. ¿Qué tiene esta de especial?. Fue bastante accidental que esta novela volviera a la luz. La editorial que se ha hecho cargo de mi obra me pedía «una novela inédita». En otra época no habría tenido problema en escribirla, pero hoy ya no me es tan fácil. Así que hurgué entre las carpetas donde ha quedado lo fallido y lo olvidado, y ahí estaba ésta.. ¿Y cómo ha sido el reencuentro con ella? ¿Le ha hecho reflexionar sobre la evolución literaria que ha tenido?. Me sorprendió que no estuviera tan mal. La había escrito a medias como práctica del francés, a medias como broma, también, imitando las novelas minimalistas y «faux naïf» que publicaba en esos años la editorial Minuit, como las de Echenoz. Creo que tiene más parentesco con esas novelitas que con las mías.. «Una sobreexposición de los escritores lleva a que aumente la mediocridad». ¿Cómo percibe ahora esa carrera literaria? Sobre todo cuando su nombre asoma entre candidatos para el Premio Nobel.. La «carrera literaria» se parece a la trayectoria de la flecha de Zenón; primero hay que recorrer la mitad, antes la mitad de esa mitad, antes la mitad de la mitad de la mitad… Al final uno descubre que todavía no empezó, o que debería haber empezado con otro pie. En fin. Si la vida no tiene sentido, ¿por qué pedírselo a una vida dedicada a la literatura?. Esta historia conlleva una reflexión sobre la literatura. Su protagonista tiene el sueño de ser escritor y siente pánico ante la página en blanco. ¿Le ha pasado? ¿Qué es lo que más le cuesta o lo más difícil de la escritura para usted?. La página en blanco, literalmente la página en blanco de un cuaderno, cuando la enfrento con la pluma en la mano, es una invitación a escribir, y basta para inspirarme y exaltarme. Descubrí muy pronto que todas las dificultades que puede tener la escritura de un texto, en mi caso las resuelve la escritura misma, el ejercicio neuropsicofisiológico de la mano con la Montblanc tejiendo sus redes, conmigo como testigo maravillado.. ¿El sueño de ser escritor, que tiene su personaje, es un buen o mal sueño hoy?. Cuando yo era chico, cuando se despertó mi vocación, había menos escritores y menos medios periodísticos y audiovisuales interesados en ellos, lo que les daba un cierto misterio, un aura, un prestigio que muchas veces podía ser inmerecido pero estaba ahí, actuando sobre un chico lector. Hoy día hay una sobreexposición de los escritores, hasta en la televisión, y lo que se ve no es muy conducente al misterio o al aura. Como corresponde a un bien trazado círculo vicioso, eso lleva a que aumente la mediocridad.. «La IA nos puede dar «Obra» todo lo buena que se quiera, pero sin una biografía detrás». En el libro dice que el tema es importante en la literatura. ¿Lo comparte?. Cuando en la conversación uno menciona una novela, propia o ajena, es inevitable que le pregunten ¿de qué va? ¿cuál es el tema? Mucho después de satisfacer esa curiosidad, alguien quizás pregunte cómo está escrita. El arte es forma, de acuerdo, pero habría que reconciliarse con la cruda realidad de que la novela, además, es contenido.. Habla del sosiego, de la tranquilidad, para no caer en tópicos. ¿Los tópicos, como la fatiga, son una amenaza para un escritor?. Creo que no hay un estado de ánimo mejor que otro para escribir. Hasta sería posible que el estado ideal de calma y relajación no sea el mejor. Recuerdo un pasaje de una novela de James Baldwin, una pelea entre amantes, con gritos, puñetazos, vidrios rotos, sangre… y en medio de ese aquelarre a uno de ellos se le ocurre la idea perfecta para terminar la novela que está escribiendo. Esas cosas pasan.. Una frase de su libro parece profética: «La tecnología hace real lo que el hombre ha soñado». La IA lo confirma. ¿Cómo la ve? ¿La teme? ¿Cree que puede hacer daño a la literatura?. La literatura, tal como la hemos leído y apreciado hasta ahora, consta de «Vida y Obra». La IA nos puede dar «Obra» todo lo buena que se quiera, pero sin una biografía detrás. «La Metamorfosis» sin Kafka, «El Aleph» sin Borges. Les faltaría algo, ¿no? Al menos para nuestro modo de leer. Pero el futuro puede depararnos otra especia de literatura, sin autor, ya no expresiva sino parte de la industria del ocio y el entretenimiento. Hace tiempo se teorizó algo así bajo el nombre de «Muerte del Autor». No prosperó en la teoría, pero en la práctica sí han empezado a aparecer señales de ese cambio de época, como los colectivos que escriben novelas y las firman con un seudónimo (casi siempre de mujer, ¿por qué será?) o los best-sellers producidos en masa en USA. Quizás la IA ha aparecido para llevar a sus últimas consecuencias este proceso.
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