Hasta que cumplió 8 años, para Khloe ir a la escuela no fue precisamente una experiencia gratificante.. «Me llamaban muchas veces ‘tortuga’ porque era muy lenta haciendo las cosas. Me quedaba chof y no entendía por qué me lo decían», recuerda, mientras que su madre, María, admite que a Khloe, «en el ciclo de infantil le costaba más hacer las cosas, aunque los profesores me decían que todo estaba bien».. «En Primaria las diferencias se notaban más y nos vimos en una situación de incomprensión por parte del centro y del profesorado. La situación empezó a afectar a las relaciones sociales de Khloe, su integración en los juegos, en las actividades, era cada vez más difícil», lamenta la madre, hasta el punto de que finalmente optaron por cambiar a la niña de escuela.. «Buscamos un proyecto educativo alternativo, un modelo más amable que le diese respuestas. No puedes tachar a una niña de vaga cuando el esfuerzo que hacía en casa para hacer los deberes, con 6 o 7 años, era tremendo», comenta María y fue entonces cuando, con su ingreso en el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir, una localidad a 60 kilómetros de Zaragoza con poco más de 600 habitantes, todo cambió para Khloe.. Un punto de inflexión. Este es un centro educativo con 45 alumnos que se reparten en tres aulas multigrado: la de ciclo infantil, la de niños con edades entre los 7 y los 10 años y la de mayores, para alumnos de cuarto, quinto y sexto de Primaria.. «El 60% son niños de familias con origen extranjero, un 10% tiene dificultades de lectura, escritura y matemáticas y un 30%, se encuentra en riesgo de exclusión social», explica José Antonio, director del CEIP Ramón y Cajal, donde enseguida detectaron que a Khloe le costaba más leer y confirmaron que la niña tenía dislexia.. Desde 2017, cuando este colegio rural fue uno de los elegidos para participar en la prueba piloto de Dytective, el centro cuenta con esta herramienta para trabajar y mejorar las habilidades de lectura y escritura a partir de los 7 años, la cual incluye además un test de cribado que permite identificar a aquellos alumnos que presentan dificultades en el aprendizaje.. Tras aquella primera experiencia piloto, el colegio decidió asumir el coste de implantar esta herramienta en sus aulas, puesto que había familias que no podían asumir ese importe extra, y ahora, gracias al programa EduCaixa de la Fundación «la Caixa», el centro cuenta con Dytective de forma gratuita.. Para Khloe, «el uso de la herramienta fue un antes y un después». «Me costaba enterarme de las cosas y ahora eso también me pasa, necesito más tiempo, pero ya sé por qué», señala la joven, quien dice haber pasado «de no poder afrontar las dificultades a conocer qué se puede hacer y mejorar».. Y es que una vez realizado el test de cribado y tras el estudio del caso sospechoso de dislexia u otras dificultades del lenguaje por parte de los equipos de orientación, la aplicación Dytective ofrece la posibilidad de llevar a cabo con estos alumnos un entrenamiento cognitivo a través de juegos y enigmas en sesiones diarias de 20 minutos.. Como comenta Raquel Gistas, profesora de inclusión de la escuela, «se trata de una aplicación que fomenta la atención al no tener chats ni otras distracciones» y plantea a los niños retos a superar como «ordenar palabras, escribir oraciones o encontrar al ‘intruso’ y, dependiendo de la edad, va cambiando de nivel».. Cada semana, Dytective envía un informe sobre el progreso realizado por el alumno y eso permite plantear actividades concretas, algunas individuales y otras grupales.. Gracias a esta herramienta, Khloe ha podido superar sus dificultades académicas para estar, a día de hoy, cursando segundo de la ESO en un colegio de Zaragoza dentro del Plan de Aprendizaje Inclusivo (PAI) con la perspectiva de pasar al curso ordinario en el instituto el año que viene.. Impacto emocional. Pero, además, también ha sido capaz de dejar atrás los problemas emocionales que en su día le generó sufrir dislexia. Y es que, como confirma un reciente estudio del Observatorio Social de la Fundación «la Caixa», los niños con trastornos del neurodesarrollo presentan un mayor malestar emocional, algo que, para Luz Rello, doctora en Ciencia Computacional y creadora de la aplicación a quien diagnosticaron dislexia con 10 años, «fue lo más duro» de gestionar.. «Pensar que eres más tonto que tus compañeros, tener menos amigos, escuchar las risas en clase…Cuando no puedes confiar en lo que lees o escribes y no entiendes por qué pierdes confianza en ti misma», confiesa Rello en estos términos.. Fue por ello, en gran medida, que esta doctora en Ciencia Computacional apostó de forma decidida por desarrollar Dytective, una herramienta que, siendo impulsada por la Fundación «la Caixa», se ha implementado ya en 4.400 centros educativos españoles para llegar así a más de 50.700 alumnos.
Esta herramienta, impulsada por la Fundación «la Caixa», permite trabajar y mejorar las habilidades de lectura y escritura a partir de los 7 años
Hasta que cumplió 8 años, para Khloe ir a la escuela no fue precisamente una experiencia gratificante.. «Me llamaban muchas veces ‘tortuga’ porque era muy lenta haciendo las cosas. Me quedaba chof y no entendía por qué me lo decían», recuerda, mientras que su madre, María, admite que a Khloe, «en el ciclo de infantil le costaba más hacer las cosas, aunque los profesores me decían que todo estaba bien».. «En Primaria las diferencias se notaban más y nos vimos en una situación de incomprensión por parte del centro y del profesorado. La situación empezó a afectar a las relaciones sociales de Khloe, su integración en los juegos, en las actividades, era cada vez más difícil», lamenta la madre, hasta el punto de que finalmente optaron por cambiar a la niña de escuela.. «Buscamos un proyecto educativo alternativo, un modelo más amable que le diese respuestas. No puedes tachar a una niña de vaga cuando el esfuerzo que hacía en casa para hacer los deberes, con 6 o 7 años, era tremendo», comenta María y fue entonces cuando, con su ingreso en el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir, una localidad a 60 kilómetros de Zaragoza con poco más de 600 habitantes, todo cambió para Khloe.. Un punto de inflexión. Este es un centro educativo con 45 alumnos que se reparten en tres aulas multigrado: la de ciclo infantil, la de niños con edades entre los 7 y los 10 años y la de mayores, para alumnos de cuarto, quinto y sexto de Primaria.. «El 60% son niños de familias con origen extranjero, un 10% tiene dificultades de lectura, escritura y matemáticas y un 30%, se encuentra en riesgo de exclusión social», explica José Antonio, director del CEIP Ramón y Cajal, donde enseguida detectaron que a Khloe le costaba más leer y confirmaron que la niña tenía dislexia.. Desde 2017, cuando este colegio rural fue uno de los elegidos para participar en la prueba piloto de Dytective, el centro cuenta con esta herramienta para trabajar y mejorar las habilidades de lectura y escritura a partir de los 7 años, la cual incluye además un test de cribado que permite identificar a aquellos alumnos que presentan dificultades en el aprendizaje.. Tras aquella primera experiencia piloto, el colegio decidió asumir el coste de implantar esta herramienta en sus aulas, puesto que había familias que no podían asumir ese importe extra, y ahora, gracias al programa EduCaixa de la Fundación «la Caixa», el centro cuenta con Dytective de forma gratuita.. Para Khloe, «el uso de la herramienta fue un antes y un después». «Me costaba enterarme de las cosas y ahora eso también me pasa, necesito más tiempo, pero ya sé por qué», señala la joven, quien dice haber pasado «de no poder afrontar las dificultades a conocer qué se puede hacer y mejorar».. Y es que una vez realizado el test de cribado y tras el estudio del caso sospechoso de dislexia u otras dificultades del lenguaje por parte de los equipos de orientación, la aplicación Dytective ofrece la posibilidad de llevar a cabo con estos alumnos un entrenamiento cognitivo a través de juegos y enigmas en sesiones diarias de 20 minutos.. Como comenta Raquel Gistas, profesora de inclusión de la escuela, «se trata de una aplicación que fomenta la atención al no tener chats ni otras distracciones» y plantea a los niños retos a superar como «ordenar palabras, escribir oraciones o encontrar al ‘intruso’ y, dependiendo de la edad, va cambiando de nivel».. Cada semana, Dytective envía un informe sobre el progreso realizado por el alumno y eso permite plantear actividades concretas, algunas individuales y otras grupales.. Gracias a esta herramienta, Khloe ha podido superar sus dificultades académicas para estar, a día de hoy, cursando segundo de la ESO en un colegio de Zaragoza dentro del Plan de Aprendizaje Inclusivo (PAI) con la perspectiva de pasar al curso ordinario en el instituto el año que viene.. Impacto emocional. Pero, además, también ha sido capaz de dejar atrás los problemas emocionales que en su día le generó sufrir dislexia. Y es que, como confirma un reciente estudio del Observatorio Social de la Fundación «la Caixa», los niños con trastornos del neurodesarrollo presentan un mayor malestar emocional, algo que, para Luz Rello, doctora en Ciencia Computacional y creadora de la aplicación a quien diagnosticaron dislexia con 10 años, «fue lo más duro» de gestionar.. «Pensar que eres más tonto que tus compañeros, tener menos amigos, escuchar las risas en clase…Cuando no puedes confiar en lo que lees o escribes y no entiendes por qué pierdes confianza en ti misma», confiesa Rello en estos términos.. Fue por ello, en gran medida, que esta doctora en Ciencia Computacional apostó de forma decidida por desarrollar Dytective, una herramienta que, siendo impulsada por la Fundación «la Caixa», se ha implementado ya en 4.400 centros educativos españoles para llegar así a más de 50.700 alumnos.
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