La declaración de Víctor de Aldama ante el Tribunal Supremo dejó este miércoles momentos de tensión para la historia del anecdotario histriónico patrio. El empresario, con una atenuante muy cualificada de confesión para evitar el ingreso en prisión, arrastró al banquillo de sus palabras a la exministra de Hacienda y candidata socialista a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, con una afirmación que provocó gestos de incomodidad visible en la sala, incluida una abogada que se tapó el rostro y negó con la cabeza. Aldama relató que, según le habría trasladado Koldo García -el asesor del exministro Ábalos también acusado en el juicio-, a Montero «se le hacía el coño agua cada vez que hablaba con el ministro». El empresario introdujo la cita con una cautela protocolaria -«no quiero ofender a la sala»- y soltó la bomba de racimo. Tanto Ábalos como Koldo, presentes en la sala, mostraron gestos de evidente malestar.. Más allá del episodio, Aldama realizó una imputación de fondo contra Montero: aseguró que la entonces titular de Hacienda dio «orden clara» a la Agencia Tributaria de que le tenía que «ayudar» para aplazar la deuda de su empresa Pilot Real Estate, orden que habría sido trasladada a través de su jefe de gabinete, Carlos Moreno. Según su versión, Ábalos llamó a Montero para comentarle que el empresario tenía «un tema delicado», y la ministra lo derivó a su gabinete. Aldama dice haber acudido tres veces a la Agencia Tributaria amparado en esa cobertura, y que la deuda desapareció de la lista de morosos sin que nadie le pidiera explicaciones -hasta hace año y medio, cuando la reclamación llegó de nuevo-.. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que el aplazamiento nunca se produjo. Montero, por su parte, salió al paso antes incluso de que Aldama declarara. En una entrevista en Antena 3, la candidata socialista se mostró «absolutamente tranquila» y ofreció una explicación para el ensañamiento del empresario: Aldama «se la tiene jurada» porque la considera responsable de su paso por la cárcel tras una inspección de Hacienda. Su estrategia, dijo Montero, es «intentar acusar a otros que nada tienen que ver para llegar a un acuerdo con el tribunal», «diciendo mentiras fuera de cámara, en cámara y en los tribunales». La ex vicepresidenta remató: «No va a haber nada que este señor pueda demostrar, porque no hay nada.». Aldama también deslizó, de pasada, que Koldo García le indicó en su momento que debía retirar una oferta sobre un edificio de la SEPI en Campos Velázquez porque «la señora Begoña Gómez» quería ese inmueble «para ella».
El empresario asegura que la entonces ministra de Hacienda dio «orden clara» a la Agencia Tributaria de ayudarle a aplazar la deuda de una de sus empresas y la candidata andaluza señala que «se la tiene jurada» por una inspección
La declaración de Víctor de Aldama ante el Tribunal Supremo dejó este miércoles momentos de tensión para la historia del anecdotario histriónico patrio. El empresario, con una atenuante muy cualificada de confesión para evitar el ingreso en prisión, arrastró al banquillo de sus palabras a la exministra de Hacienda y candidata socialista a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, con una afirmación que provocó gestos de incomodidad visible en la sala, incluida una abogada que se tapó el rostro y negó con la cabeza. Aldama relató que, según le habría trasladado Koldo García -el asesor del exministro Ábalos también acusado en el juicio-, a Montero «se le hacía el coño agua cada vez que hablaba con el ministro». El empresario introdujo la cita con una cautela protocolaria -«no quiero ofender a la sala»- y soltó la bomba de racimo. Tanto Ábalos como Koldo, presentes en la sala, mostraron gestos de evidente malestar.. Más allá del episodio, Aldama realizó una imputación de fondo contra Montero: aseguró que la entonces titular de Hacienda dio «orden clara» a la Agencia Tributaria de que le tenía que «ayudar» para aplazar la deuda de su empresa Pilot Real Estate, orden que habría sido trasladada a través de su jefe de gabinete, Carlos Moreno. Según su versión, Ábalos llamó a Montero para comentarle que el empresario tenía «un tema delicado», y la ministra lo derivó a su gabinete. Aldama dice haber acudido tres veces a la Agencia Tributaria amparado en esa cobertura, y que la deuda desapareció de la lista de morosos sin que nadie le pidiera explicaciones -hasta hace año y medio, cuando la reclamación llegó de nuevo-.. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que el aplazamiento nunca se produjo. Montero, por su parte, salió al paso antes incluso de que Aldama declarara. En una entrevista en Antena 3, la candidata socialista se mostró «absolutamente tranquila» y ofreció una explicación para el ensañamiento del empresario: Aldama «se la tiene jurada» porque la considera responsable de su paso por la cárcel tras una inspección de Hacienda. Su estrategia, dijo Montero, es «intentar acusar a otros que nada tienen que ver para llegar a un acuerdo con el tribunal», «diciendo mentiras fuera de cámara, en cámara y en los tribunales». La ex vicepresidenta remató: «No va a haber nada que este señor pueda demostrar, porque no hay nada.». Aldama también deslizó, de pasada, que Koldo García le indicó en su momento que debía retirar una oferta sobre un edificio de la SEPI en Campos Velázquez porque «la señora Begoña Gómez» quería ese inmueble «para ella».
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