Una mañana de la semana que viene, probablemente el miércoles, los jefes de Quirónsalud entrarán a este laboratorio público en San Sebastián de los Reyes para tomar posesión del centro, cuya gestión acaban de ganar. Nadie sabe cómo será esa escena. Ni cuántos empleados de Quirón les acompañarán, ni cuántos sanitarios de la plantilla de 249 trabajadores conservarán su empleo. Están a ciegas.. Seguir leyendo
La plantilla de 249 trabajadores sigue sin noticias sobre el plan del gigante sanitario a escasos días de que asuma el centro público que le ha adjudicado el Gobierno de Ayuso
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Una mañana de la semana que viene, probablemente el miércoles, los jefes de Quirónsalud entrarán a este laboratorio público en San Sebastián de los Reyes para tomar posesión del centro, cuya gestión acaban de ganar. Nadie sabe cómo será esa escena. Ni cuántos empleados de Quirón les acompañarán, ni cuántos sanitarios de la plantilla de 249 trabajadores conservarán su empleo. Están a ciegas.. Este martes al mediodía salieron del laboratorio a paso ligero para unirse brevemente a una protesta a las puertas del Hospital Infanta Sofía, donde se encuentra el laboratorio. “¡Queremos trabajar!“, gritaban. Casi todas son mujeres jóvenes, técnicos de laboratorio que cobran 1.400 euros netos mensuales. No duró mucho. Tenían que volver a sus puestos porque a las 13.00, como todos los días, un mensajero traía las muestras de los otros hospitales dependientes de este centro.. El reloj corre y nadie les dice nada. Ni la Consejería de Sanidad, ni las dos empresas implicadas, la entrante, Quirón, y la saliente, Ribera Salud. Quirón ganó el contrato el 10 de abril y relevará a Ribera Salud, la compañía valenciana que ha controlado este laboratorio de la sanidad pública madrileña desde 2008. Lo que saben los trabajadores por vía oficiosa y por informaciones de EL PAÍS es que Quirón alega que la ley obliga a Ribera a despedir a toda la plantilla, pagando un dineral en finiquitos. A cambio, prometen repescar a algunos trabajadores como si fueran empleados nuevos. De ese modo, sería más barato despedirlos en un futuro porque habrían perdido su antigüedad, clave para definir indemnizaciones.. Como es esperable, Ribera se opone a abonar esa factura millonaria y se ha alineado con el interés de los trabajadores, que es preservar sus derechos adquiridos. Interpreta la ley de modo distinto: Quirón debería subrogarse en los actuales contratos laborales. Aparentemente, todo aboca a un conflicto judicial entre las dos empresas.. El laboratorio ocupa tres plantas de la Torre 4 del hospital de ese municipio al norte de Madrid, el Infanta Sofía y es un centro de trabajo donde no puede haber pausas. Muchas muestras se degradan en cuestión de horas. El runrún de las máquinas es intenso y las trabajadoras tienen que alzar la voz para que les oigan sus compañeros. Una técnico resopla mientras maneja los tubos. Otra sale del ascensor con un carrito en el que porta una nevera.. La planta donde se procesan las analíticas básicas, en el Laboratorio Clínico Central del Hospital Infanta Sofía en San Sebastián de los Reyes (Madrid).Fernando Peinado. Se procesan muestras de todo tipo, de uñas, saliva, sangre, orina, heces. Todo lo que provenga del cuerpo humano. Y los resultados son decisivos para conocer diagnósticos de todo tipo, desde una celiaquía a un cáncer. Por eso la transición será un momento delicado. El estreno de la empresa entrante estaba previsto este viernes, pero al ser el festivo del 1 de mayo, decidieron retrasarlo hasta la semana que viene, según el sindicato UGT. El martes formalizarán el contrato y posiblemente el miércoles será el primer día de la nueva empresa, dice Teresa Bejarano, responsable de Sanidad Privada de UGT. Debe haber un período de convivencia de las dos compañías, en teoría de un mes, pero tampoco tienen detalles sobre esa hoja de ruta.. La población afectada es inmensa. Uno de cada cinco madrileños dependen de este laboratorio, que procesa los diagnósticos de seis hospitales públicos: además de San Sebastián, los de Vallecas, Coslada, Parla, Arganda y Aranjuez. Solo en la planta dos, donde se procesan las analíticas básicas de sangre, se manejan 6.000 tubos al día.. Neveras con muestras procedentes del Hospital del Tajo (Aranjuez) este martes en el Laboratorio Clínico Central.Fernando Peinado. Técnicos y médicos trabajan con caras de concentración junto a ordenadores y máquinas que parecen enormes impresoras del tamaño de una persona. Lo que pasa por sus mentes es la pregunta inquietante de qué va a ser de sus vidas a partir del lunes.. “Algunas hemos levantado esto desde el primer día y ahora, ¿18 años de antigüedad que se van a tomar por culo?“, dice indignada Rosa Bosh durante la protesta en los jardines del hospital. ”Tengo una edad muy mala, 53 año, y una hija y una hipoteca. Y en mi casa solo entra mi sueldo».. El laboratorio ha tenido tanta rotación desde su apertura en 2008 que apenas quedan trabajadores tan veteranos como ella. Los bajos salarios y el deseo de tener un puesto en el Servicio Madrileño de Salud, el Sermas, ha llevado a muchos a prepararse las oposiciones. Cuentan que ahora las bajas han crecido. La gente está estudiando materias ajenas al mundo sanitario, como cuestiones relacionadas con la inteligencia artificial o módulos de FP para dedicarse a experto en certificados de calidad.. Otras han buscado el asesoramiento de un experto jurista, como es el caso de la técnico Irene C., de 27 años, que pide no desvelar su apellido. Casi todas las trabajadoras consultadas se sienten tan vulnerables que no quieren figurar con su nombre completo. “Hemos buscado un abogado varias compañeras y yo porque queremos saber cómo actuar cuando venga Quirón la semana que viene. Queremos saber si nos conviene firmar los papeles que nos pongan por delante”.. Irene C. sostiene carteles durante la protesta de este martes en los jardines del Hospital Infanta Sofía.Fernando Peinado. Cada vez parece más probable que Quirón y Ribera acabarán enfrentadas en los tribunales. El conflicto radicaría en si el nuevo empleador está obligado por ley a heredar a los trabajadores. Quirón ha resumido su posición con un escueto mensaje a este diario: “El proceso de integración se hace en estricto cumplimiento de la norma y la legislación laboral”.. El escenario que teme UGT es que los trabajadores queden en la calle sin paro. Esto pasaría si Ribera se niega a firmar los finiquitos y Quirón se opone a incorporarlos. Por eso muchos carteles en la protesta se referían al “limbo” en el que pueden quedar. Al megáfono, la sindicalista Bejarano alertaba de un peligro que parece cercano: “¡No queremos entrar en un camino judicial que durará años y no beneficiará a nadie!”. ¿Tiene algo que contar? Escriba al autor a fpeinado@elpais.es
