Tercera semana de huelga médica y sin visos de un acuerdo que ponga fin a un conflicto que está mermando la ya maltrecha sanidad pública andaluza. Desde que se iniciaron los paros en febrero se han suspendido 767.000 actos asistenciales con un coste económico superior a los 111 millones de euros, según información del SAS, a los que habrá que añadir los que se cancelen esta semana.. Según informó la consejería, ayer el seguimiento de los paros fue del 20% –con diferencias entre provincias–. Un porcentaje «elevado» según los convocantes, teniendo en cuenta la cantidad de servicios mínimos asignados y el poco personal disponible para sumarse a los paros.. A día de hoy, las relaciones de los sindicatos médicos que llaman a la huelga –entre los que se encuentra el Sindicato Médico Andaluz (SMA)– y la ministra de Sanidad, Mónica García, están más tensas que nunca. La ministra ha dado carpetazo a la posibilidad de un estatuto propio para los facultativos, categoría englobada en el Estatuto Marco junto con el resto de los profesionales sanitarios, y ha pasado la pelota a las comunidades autónomas para que cojan el testigo de las negociaciones.. Ante esta actitud, los médicos andaluces advierten de que no van a cesar con sus protestas y amenazan, incluso, con una huelga indefinida después del verano. «Continuaremos con las huelgas, no van a parar porque así no podemos seguir, no hay marcha atrás porque nos jugamos el futuro de nuestra profesión y el de la sanidad pública», apunta Rafael Ojeda, presidente del SMA.. Los facultativos españoles demandan un estatuto propio, como tienen la mayoría de los países europeos, para dar respuesta a las particularidades de la profesión, como son las guardias y la clasificación profesional, entre otras. Pero «desde el Ministerio se niegan y no por imposibilidad jurídica, si no por posicionamiento ideológico», critica Ojeda.. Los médicos denuncian la actitud poco dialogante de la ministra que, «a las primeras de cambio se ha apartado del ministerio», afea el presidente del SMA en relación con el anuncio de Mónica García de postularse como presidenta de la Comunidad de Madrid en 2027 para hacer frente a Isabel Díaz Ayuso. «Esperemos que el nuevo equipo que llegue al Ministerio venga con otra actitud y dispuesto a escuchar las reivindicaciones de los médicos», apostilla Ojeda.. Desde los sindicatos médicos afean a la ministra que deje toda la responsabilidad a las comunidades autónomas para poner fin a los paros de los facultativos, que continuarán hasta julio y se retomarán después de verano. «Las consejerías no pueden crear una mesa de negociación propia si no existe una norma estatal que lo posibilite. Tendría que votarse en la mesa general con los mismos sindicatos sanitarios que han votado el actual Estatuto Marco y que niegan a los médicos la posibilidad de un estatuto propio», explica Ojeda.. Ante esta tesitura, las organizaciones sindicales de la profesión médica exigen a Pedro Sánchez que asuma la responsabilidad y lidere él mismo las conversaciones ante la «dejación de funciones» de su ministra.
Ya son casi 800.000 los actos médicos cancelados por los paros
Tercera semana de huelga médica y sin visos de un acuerdo que ponga fin a un conflicto que está mermando la ya maltrecha sanidad pública andaluza. Desde que se iniciaron los paros en febrero se han suspendido 767.000 actos asistenciales con un coste económico superior a los 111 millones de euros, según información del SAS, a los que habrá que añadir los que se cancelen esta semana.. Según informó la consejería, ayer el seguimiento de los paros fue del 20% –con diferencias entre provincias–. Un porcentaje «elevado» según los convocantes, teniendo en cuenta la cantidad de servicios mínimos asignados y el poco personal disponible para sumarse a los paros.. A día de hoy, las relaciones de los sindicatos médicos que llaman a la huelga –entre los que se encuentra el Sindicato Médico Andaluz (SMA)– y la ministra de Sanidad, Mónica García, están más tensas que nunca. La ministra ha dado carpetazo a la posibilidad de un estatuto propio para los facultativos, categoría englobada en el Estatuto Marco junto con el resto de los profesionales sanitarios, y ha pasado la pelota a las comunidades autónomas para que cojan el testigo de las negociaciones.. Ante esta actitud, los médicos andaluces advierten de que no van a cesar con sus protestas y amenazan, incluso, con una huelga indefinida después del verano. «Continuaremos con las huelgas, no van a parar porque así no podemos seguir, no hay marcha atrás porque nos jugamos el futuro de nuestra profesión y el de la sanidad pública», apunta Rafael Ojeda, presidente del SMA.. Los facultativos españoles demandan un estatuto propio, como tienen la mayoría de los países europeos, para dar respuesta a las particularidades de la profesión, como son las guardias y la clasificación profesional, entre otras. Pero «desde el Ministerio se niegan y no por imposibilidad jurídica, si no por posicionamiento ideológico», critica Ojeda.. Los médicos denuncian la actitud poco dialogante de la ministra que, «a las primeras de cambio se ha apartado del ministerio», afea el presidente del SMA en relación con el anuncio de Mónica García de postularse como presidenta de la Comunidad de Madrid en 2027 para hacer frente a Isabel Díaz Ayuso. «Esperemos que el nuevo equipo que llegue al Ministerio venga con otra actitud y dispuesto a escuchar las reivindicaciones de los médicos», apostilla Ojeda.. Desde los sindicatos médicos afean a la ministra que deje toda la responsabilidad a las comunidades autónomas para poner fin a los paros de los facultativos, que continuarán hasta julio y se retomarán después de verano. «Las consejerías no pueden crear una mesa de negociación propia si no existe una norma estatal que lo posibilite. Tendría que votarse en la mesa general con los mismos sindicatos sanitarios que han votado el actual Estatuto Marco y que niegan a los médicos la posibilidad de un estatuto propio», explica Ojeda.. Ante esta tesitura, las organizaciones sindicales de la profesión médica exigen a Pedro Sánchez que asuma la responsabilidad y lidere él mismo las conversaciones ante la «dejación de funciones» de su ministra.
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