Malí ha sufrido este fin de semana uno de los más graves episodios de violencia en más de una década. Las dos insurgencias, lideradas por rebeldes tuaregs y yihadistas, han unido sus fuerzas para lanzar una ofensiva contra el régimen militar en las principales ciudades del país, incluida Bamako, la capital. El asesinato del ministro de Defensa evidencia hasta qué punto la seguridad se ha deteriorado en los últimos años en la región del Sahel, un foco de inestabilidad en el flanco sur de la OTAN que merece la atención de las cancillerías europeas.. Seguir leyendo
El ataque coordinado contra la junta militar revela que la violencia organizada a las puertas de Europa ha ido a peor
Malí ha sufrido este fin de semana uno de los más graves episodios de violencia en más de una década. Las dos insurgencias, lideradas por rebeldes tuaregs y yihadistas, han unido sus fuerzas para lanzar una ofensiva contra el régimen militar en las principales ciudades del país, incluida Bamako, la capital. El asesinato del ministro de Defensa evidencia hasta qué punto la seguridad se ha deteriorado en los últimos años en la región del Sahel, un foco de inestabilidad en el flanco sur de la OTAN que merece la atención de las cancillerías europeas.. Seguir leyendo
Opinión en EL PAÍS
