El municipio de Seseña, en Toledo, ha sido escenario de un trágico suceso este jueves. Melissa, una mujer de 43 años, ha sido asesinada presuntamente a manos de su expareja, un hombre de 50 años que contaba con antecedentes por violencia machista. Tras cometer el crimen, el agresor se ha quitado la vida en el interior de la vivienda.. La cronología de los hechos comenzó a las 5:40 horas, cuando una vecina alertó sobre una pelea entre dos hombres. Al llegar al lugar, la Guardia Civil localizó debajo de una furgoneta a un joven de 20 años, hijo de la víctima, que presentaba signos de haber sido agredido.. Minutos después, sobre las 6:00 horas, entró un segundo aviso informando de que una mujer pedía socorro al grito de «Auxilio, me quieren matar». Aunque una patrulla acudió a la zona, no consiguió localizar el origen de los gritos en ese instante.. El testimonio clave del hijo. Los hilos de la investigación terminaron de unirse en el Hospital Universitario de Toledo. Cuando el hijo de Melissa recuperó la consciencia, relató a los agentes que la expareja de su madre le había asaltado de camino al autobús, intentando estrangularlo con una soga. Esta declaración permitió a la Guardia Civil vincular ambos avisos y acceder a la vivienda familiar, donde encontraron los cuerpos sin vida de la mujer, con heridas de arma blanca, y del agresor, fallecido por ahorcamiento.. Este caso pone de nuevo el foco en el sistema de protección, ya que la víctima había denunciado a su agresor hace solo 11 días por quebrantar una orden de alejamiento. Melissa figuraba en el sistema VioGen con un nivel de riesgo bajo y había iniciado el proceso de denuncia a finales de enero por maltrato psicológico y vejaciones. A pesar de los antecedentes y las detenciones previas del hombre, en el momento del crimen no constaban medidas judiciales vigentes.
Melissa, que había denunciado a su agresor hace apenas 11 días, fue hallada muerta junto a su expareja tras una brutal agresión previa a su hijo
El municipio de Seseña, en Toledo, ha sido escenario de un trágico suceso este jueves. Melissa, una mujer de 43 años, ha sido asesinada presuntamente a manos de su expareja, un hombre de 50 años que contaba con antecedentes por violencia machista. Tras cometer el crimen, el agresor se ha quitado la vida en el interior de la vivienda.. La cronología de los hechos comenzó a las 5:40 horas, cuando una vecina alertó sobre una pelea entre dos hombres. Al llegar al lugar, la Guardia Civil localizó debajo de una furgoneta a un joven de 20 años, hijo de la víctima, que presentaba signos de haber sido agredido.. Minutos después, sobre las 6:00 horas, entró un segundo aviso informando de que una mujer pedía socorro al grito de «Auxilio, me quieren matar». Aunque una patrulla acudió a la zona, no consiguió localizar el origen de los gritos en ese instante.. Los hilos de la investigación terminaron de unirse en el Hospital Universitario de Toledo. Cuando el hijo de Melissa recuperó la consciencia, relató a los agentes que la expareja de su madre le había asaltado de camino al autobús, intentando estrangularlo con una soga. Esta declaración permitió a la Guardia Civil vincular ambos avisos y acceder a la vivienda familiar, donde encontraron los cuerpos sin vida de la mujer, con heridas de arma blanca, y del agresor, fallecido por ahorcamiento.. Este caso pone de nuevo el foco en el sistema de protección, ya que la víctima había denunciado a su agresor hace solo 11 días por quebrantar una orden de alejamiento. Melissa figuraba en el sistema VioGen con un nivel de riesgo bajo y había iniciado el proceso de denuncia a finales de enero por maltrato psicológico y vejaciones. A pesar de los antecedentes y las detenciones previas del hombre, en el momento del crimen no constaban medidas judiciales vigentes.
Noticias de Sociedad en La Razón
