El arzobispo de Malabo, Juan Nsue Edjang Mayé, tomó la palabra esta mañana para agradecer a Robert Prevost su presencia. «El señor ha estado grande con nosotros», comentó el pastor. Con esta premisa, agradeció al Pontífice «la palabra clara que ha iluminado nuestras conciencias y ha orientado nuestro caminar como Iglesia y como sociedad».. En su intervención, el prelado repasó el papel que han jugado en estos 170 años de evangelización del país los españoles. «La Iglesia en Guinea Ecuatorial ha recorrido un camino fecundo y providencial, sin faltar dificultades históricas», expuso el pastor que lidera la principal diócesis de las cinco con las que cuenta el país.. Al echar la vista atrás, el arzobispo recordó la figura del padre Gerónimo Mariano Usera, misionero cisterciense enclaustrado, al que definió como un «pionero» dentro de los primeros precursores que llevaron «la semilla de la fe». Después se detuvo en 1857, cuando se creó la prefectura apostólica de la mano de un grupo de sacerdotes diocesanos de Toledo. El siguiente paso lo protagonizaron los misioneros claretianos, que «crearon la estructura eclesiástica que ha ido creciendo y consolidándose a lo largo de la historia con la presencia de otras congregaciones misioneras, así como la participación activa de los laicos». Hoy el 90% de los ecuatoguineanos se consideran católicos.. Con este legado por delante, comentó que la Iglesia ecuatoriana «siempre se ha mantenido firme a la fidelidad al Evangelio del amor, de la misericordia y del perdón». A partir de ahí, el arzobispo definió la visita papal como «un acontecimiento de gracia singular, un momento histórico que permanecerá impreso para siempre en la memoria de nuestro pueblo».. Sabedor de los frutos que dejan tras de sí los tres días de peregrinación de León XVI, el pastor aseguró que su presencia implica «dignificación, cercanía y reconocimiento que reaviva nuestra identidad como cristianos y católicos, y nos impulsa a caminar con mayor fidelidad al Evangelio». «Nos confirma en la fe, refuerza nuestra esperanza y renueva inquebrantablemente nuestra comunión con la Iglesia universal», enfatizó. Y aplaudió cómo Robert Prevost ha dejado tras de sí en estos días una «palabra clara que ha iluminado nuestras conciencias y ha orientado nuestro caminar como Iglesia y como sociedad».. Sobre el compromiso que adquiere la Iglesia tras este viaje, el arzobispo aseguró que los católicos ecuatoguineanos continuarán «sembrando ilusión, invitando a la responsabilidad y al compromiso para la defensa de la dignidad y seguir construyendo una sociedad más justa, solidaria, fraterna e inclusiva».. Tras las palabras de Nsue Edjang Mayé, varios peregrinos entregaron al Papa algunos regalos, entre ellos, algunas obras artísticas, productos locales e instrumentos musicales. El Pontífice correspondió entregando un cáliz a la Iglesia local.
El arzobispo de Malabo agradece al Papa su visita a un país con un 90 por ciento de católicos
El arzobispo de Malabo, Juan Nsue Edjang Mayé, tomó la palabra esta mañana para agradecer a Robert Prevost su presencia. «El señor ha estado grande con nosotros», comentó el pastor. Con esta premisa, agradeció al Pontífice «la palabra clara que ha iluminado nuestras conciencias y ha orientado nuestro caminar como Iglesia y como sociedad».. En su intervención, el prelado repasó el papel que han jugado en estos 170 años de evangelización del país los españoles. «La Iglesia en Guinea Ecuatorial ha recorrido un camino fecundo y providencial, sin faltar dificultades históricas», expuso el pastor que lidera la principal diócesis de las cinco con las que cuenta el país.. Al echar la vista atrás, el arzobispo recordó la figura del padre Gerónimo Mariano Usera, misionero cisterciense enclaustrado, al que definió como un «pionero» dentro de los primeros precursores que llevaron «la semilla de la fe». Después se detuvo en 1857, cuando se creó la prefectura apostólica de la mano de un grupo de sacerdotes diocesanos de Toledo. El siguiente paso lo protagonizaron los misioneros claretianos, que «crearon la estructura eclesiástica que ha ido creciendo y consolidándose a lo largo de la historia con la presencia de otras congregaciones misioneras, así como la participación activa de los laicos». Hoy el 90% de los ecuatoguineanos se consideran católicos.. Con este legado por delante, comentó que la Iglesia ecuatoriana «siempre se ha mantenido firme a la fidelidad al Evangelio del amor, de la misericordia y del perdón». A partir de ahí, el arzobispo definió la visita papal como «un acontecimiento de gracia singular, un momento histórico que permanecerá impreso para siempre en la memoria de nuestro pueblo».. Sabedor de los frutos que dejan tras de sí los tres días de peregrinación de León XVI, el pastor aseguró que su presencia implica «dignificación, cercanía y reconocimiento que reaviva nuestra identidad como cristianos y católicos, y nos impulsa a caminar con mayor fidelidad al Evangelio». «Nos confirma en la fe, refuerza nuestra esperanza y renueva inquebrantablemente nuestra comunión con la Iglesia universal», enfatizó. Y aplaudió cómo Robert Prevost ha dejado tras de sí en estos días una «palabra clara que ha iluminado nuestras conciencias y ha orientado nuestro caminar como Iglesia y como sociedad».. Sobre el compromiso que adquiere la Iglesia tras este viaje, el arzobispo aseguró que los católicos ecuatoguineanos continuarán «sembrando ilusión, invitando a la responsabilidad y al compromiso para la defensa de la dignidad y seguir construyendo una sociedad más justa, solidaria, fraterna e inclusiva».. Tras las palabras de Nsue Edjang Mayé, varios peregrinos entregaron al Papa algunos regalos, entre ellos, algunas obras artísticas, productos locales e instrumentos musicales. El Pontífice correspondió entregando un cáliz a la Iglesia local.
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