El silencio de la Cova do Santo, en pleno Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra, llevaba miles de años intacto. Hasta el pasado verano. Bajo la roca caliza, entre sombras y humedad, un equipo de investigadores comenzó a retirar capas de tierra que ocultaban huesos e historias. Relatos de vida, de muerte y de una comunidad que habitó Galicia hace más de cuatro mil años.. La campaña arqueológica desarrollada en esta cavidad de Rubiá (Ourense) ha permitido avanzar de forma decisiva en el conocimiento de uno de los contextos funerarios más relevantes de la Prehistoria reciente en Galicia. Dirigidos por los investigadores José Ramón Rabuñal y Diego Lombao, de la Universidade de Santiago de Compostela y del CISPAC, los trabajos forman parte de un proyecto más amplio centrado en el poblamiento prehistórico de este singular enclave natural.. Se trata, además, de la primera excavación sistemática realizada en la cueva. Hasta ahora, el yacimiento solo había sido objeto de visitas puntuales y recogidas superficiales. La apertura de una sonda en la cámara principal ha cambiado por completo el panorama: más de un centenar de restos arqueológicos han sido recuperados en contexto estratigráfico, lo que permite interpretar con rigor científico cómo se utilizó este espacio.. Entre los hallazgos destacan restos óseos humanos, fragmentos cerámicos, fauna y piezas singulares como una azuela de anfibolita o una cuenta de hueso. Especial relevancia tienen los fragmentos de una jarra carenada, un tipo de recipiente característico de los contextos funerarios de la Edad del Bronce en el noroeste peninsular.. Enterramiento colectivo. Los datos obtenidos apuntan con claridad a que la Cova do Santo funcionó como un espacio de enterramiento colectivo. Y no de cualquier tipo. La conservación de elementos delicados, como falanges o huesos de pequeño tamaño, indica que se trata de un enterramiento primario, es decir, que los cuerpos fueron depositados directamente en la cavidad y no trasladados posteriormente.. El conjunto recuperado corresponde, como mínimo, a diez individuos de diferentes edades: adultos, niños e incluso un individuo perinatal. Una diversidad que abre nuevas vías para comprender la estructura social y demográfica de estas comunidades prehistóricas.. Pero los huesos también hablan de cómo era la vida. Las primeras analíticas revelan señales claras de esfuerzo físico continuado: artrosis, desgaste dental o fracturas forman parte del retrato biológico de estos individuos. A ello se suman indicios puntuales de actividad de carnívoros, lo que añade una capa más de complejidad al contexto funerario.. Los investigadores no dudan en subrayar el “alto interés arqueológico” del yacimiento, al tiempo que advierten de la necesidad de continuar las investigaciones. De hecho, la campaña tuvo que finalizar antes de lo previsto debido a los incendios forestales que afectaron a la comarca de Valdeorras el pasado mes de agosto.. Clave en la Prehistoria gallega. La importancia de este hallazgo no se limita a la cueva en sí. La intervención forma parte de un proyecto de escala territorial que busca comprender el poblamiento prehistórico en el Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra, un espacio único por su sistema kárstico y por su papel como corredor natural entre la Meseta y el interior de Galicia.. En este contexto, la Cova do Santo se perfila como una pieza clave dentro de un entramado de cavidades que pudieron tener funciones diversas, desde hábitat hasta espacios rituales o funerarios.. Las investigaciones no se detendrán aquí. En los próximos años está prevista la continuidad de las excavaciones en esta cavidad y la ampliación de los trabajos a otros puntos del parque, como la Pala da Zorra, identificada ya como una de las áreas prioritarias.. Además, el equipo prevé desarrollar modelos tridimensionales de las cavidades, una herramienta que permitirá no solo avanzar en la investigación, sino también mejorar la conservación y difusión de este patrimonio milenario.. Ciencia, territorio y colaboración. La campaña ha sido posible gracias a la colaboración de múltiples entidades, desde grupos de investigación de la USC hasta comunidades de montes locales, pasando por el propio parque natural y diferentes departamentos de la Xunta de Galicia.. El proyecto cuenta con financiación del CISPAC, a través del programa Xan de Forcados, así como del Gobierno gallego y del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Un respaldo institucional que refuerza la apuesta por la investigación arqueológica como herramienta para reconstruir el pasado y comprender mejor el territorio.. Bajo la tierra de la Serra da Enciña da Lastra aún quedan muchas respuestas por descubrir. Pero ahora, tras siglos de silencio, la Cova do Santo ha empezado a hablar.
Una excavación inédita en la Cova do Santo revela un enterramiento colectivo de la Edad del Bronce con restos de al menos diez individuos y objetos únicos
El silencio de la Cova do Santo, en pleno Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra, llevaba miles de años intacto. Hasta el pasado verano. Bajo la roca caliza, entre sombras y humedad, un equipo de investigadores comenzó a retirar capas de tierra que ocultaban huesos e historias. Relatos de vida, de muerte y de una comunidad que habitó Galicia hace más de cuatro mil años.. La campaña arqueológica desarrollada en esta cavidad de Rubiá (Ourense) ha permitido avanzar de forma decisiva en el conocimiento de uno de los contextos funerarios más relevantes de la Prehistoria reciente en Galicia. Dirigidos por los investigadores José Ramón Rabuñal y Diego Lombao, de la Universidade de Santiago de Compostela y del CISPAC, los trabajos forman parte de un proyecto más amplio centrado en el poblamiento prehistórico de este singular enclave natural.. Se trata, además, de la primera excavación sistemática realizada en la cueva. Hasta ahora, el yacimiento solo había sido objeto de visitas puntuales y recogidas superficiales. La apertura de una sonda en la cámara principal ha cambiado por completo el panorama: más de un centenar de restos arqueológicos han sido recuperados en contexto estratigráfico, lo que permite interpretar con rigor científico cómo se utilizó este espacio.. Entre los hallazgos destacan restos óseos humanos, fragmentos cerámicos, fauna y piezas singulares como una azuela de anfibolita o una cuenta de hueso. Especial relevancia tienen los fragmentos de una jarra carenada, un tipo de recipiente característico de los contextos funerarios de la Edad del Bronce en el noroeste peninsular.. Enterramiento colectivo. Los datos obtenidos apuntan con claridad a que la Cova do Santo funcionó como un espacio de enterramiento colectivo. Y no de cualquier tipo. La conservación de elementos delicados, como falanges o huesos de pequeño tamaño, indica que se trata de un enterramiento primario, es decir, que los cuerpos fueron depositados directamente en la cavidad y no trasladados posteriormente.. El conjunto recuperado corresponde, como mínimo, a diez individuos de diferentes edades: adultos, niños e incluso un individuo perinatal. Una diversidad que abre nuevas vías para comprender la estructura social y demográfica de estas comunidades prehistóricas.. Pero los huesos también hablan de cómo era la vida. Las primeras analíticas revelan señales claras de esfuerzo físico continuado: artrosis, desgaste dental o fracturas forman parte del retrato biológico de estos individuos. A ello se suman indicios puntuales de actividad de carnívoros, lo que añade una capa más de complejidad al contexto funerario.. Los investigadores no dudan en subrayar el “alto interés arqueológico” del yacimiento, al tiempo que advierten de la necesidad de continuar las investigaciones. De hecho, la campaña tuvo que finalizar antes de lo previsto debido a los incendios forestales que afectaron a la comarca de Valdeorras el pasado mes de agosto.. Clave en la Prehistoria gallega. La importancia de este hallazgo no se limita a la cueva en sí. La intervención forma parte de un proyecto de escala territorial que busca comprender el poblamiento prehistórico en el Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra, un espacio único por su sistema kárstico y por su papel como corredor natural entre la Meseta y el interior de Galicia.. En este contexto, la Cova do Santo se perfila como una pieza clave dentro de un entramado de cavidades que pudieron tener funciones diversas, desde hábitat hasta espacios rituales o funerarios.. Las investigaciones no se detendrán aquí. En los próximos años está prevista la continuidad de las excavaciones en esta cavidad y la ampliación de los trabajos a otros puntos del parque, como la Pala da Zorra, identificada ya como una de las áreas prioritarias.. Además, el equipo prevé desarrollar modelos tridimensionales de las cavidades, una herramienta que permitirá no solo avanzar en la investigación, sino también mejorar la conservación y difusión de este patrimonio milenario.. Ciencia, territorio y colaboración. La campaña ha sido posible gracias a la colaboración de múltiples entidades, desde grupos de investigación de la USC hasta comunidades de montes locales, pasando por el propio parque natural y diferentes departamentos de la Xunta de Galicia.. El proyecto cuenta con financiación del CISPAC, a través del programa Xan de Forcados, así como del Gobierno gallego y del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Un respaldo institucional que refuerza la apuesta por la investigación arqueológica como herramienta para reconstruir el pasado y comprender mejor el territorio.. Bajo la tierra de la Serra da Enciña da Lastra aún quedan muchas respuestas por descubrir. Pero ahora, tras siglos de silencio, la Cova do Santo ha empezado a hablar.
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