Las transformaciones más relevantes en el día a día suelen llegar sin grandes anuncios, integrándose poco a poco en rutinas aparentemente simples. En los últimos años, la gestión de residuos se ha convertido en uno de los grandes retos medioambientales europeos, obligando a administraciones, empresas y ciudadanos a replantearse cómo consumen y cómo reciclan.. Mientras crece la preocupación por el impacto de los envases de un solo uso, distintos países han empezado a aplicar medidas destinadas a aumentar las tasas de reciclaje. Algunas de ellas ya forman parte del paisaje cotidiano en Europa y pronto podrían hacerlo también en España.. El sistema que devuelve dinero por reciclar. La novedad que llegará al mercado español es el denominado Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), un mecanismo mediante el cual el consumidor paga una pequeña cantidad adicional al comprar una bebida envasada y la recupera cuando devuelve el envase vacío.. En la práctica, el funcionamiento es sencillo: al adquirir refrescos, agua o zumos en botellas o latas, el precio incluirá una fianza mínima, previsiblemente de unos 10 céntimos. Una vez consumido el producto, bastará con introducir el envase en máquinas instaladas en supermercados para recuperar el dinero mediante vales de compra o reembolsos electrónicos.. Aunque la imagen de estas máquinas se ha popularizado recientemente en establecimientos de Mercadona en Portugal, el sistema no responde a una iniciativa particular de la cadena valenciana. Se trata de una obligación legal que afectará a todo el sector de la distribución comercial en España.. Mercadona lo ha introducido en sus supermercados en Portugal. Desde este abril, Portugal ha comenzado a desplegar su red nacional de devolución de envases, permitiendo a los consumidores recuperar el importe del depósito directamente en su tarjeta bancaria o en forma de descuentos.. La experiencia portuguesa resulta especialmente relevante porque ambos mercados comparten numerosos productos y proveedores. Además, demuestra el cambio cultural que implica el sistema: el reciclaje deja de ser solo un gesto ambiental para convertirse también en un incentivo económico.. Actualmente, cerca de una veintena de países europeos ya utilizan mecanismos similares. Alemania o los países nórdicos llevan años aplicándolos con tasas de recuperación superiores al 90%, lo que explica el creciente interés por extender el modelo.. Cuándo se implantará en España. La llegada del SDDR responde principalmente a razones legales. España no logró alcanzar los objetivos europeos de recogida de botellas de plástico fijados para 2023, quedándose muy por debajo del porcentaje exigido por Bruselas.. Ante este incumplimiento, la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular activa automáticamente la implantación obligatoria del sistema en todo el territorio nacional. El calendario marca noviembre de 2026 como fecha límite para su puesta en marcha.. El objetivo final es aumentar significativamente el reciclaje y acercarse a niveles de recuperación superiores al 90% en los próximos años, reduciendo además la presencia de envases en calles, parques y espacios naturales.. Pese a que el marco legal está definido, el proceso presenta varios obstáculos. Las empresas implicadas consideran que el plazo previsto resulta ajustado y reclaman más tiempo para desarrollar la infraestructura necesaria.. Uno de los principales debates gira en torno a qué tipos de envases deberán incluirse. Mientras la mayoría de países europeos limita el sistema a latas y botellas de plástico, la normativa española contempla también los briks, lo que podría complicar el funcionamiento técnico de las máquinas de devolución.. A ello se suma la necesidad de que las administraciones autoricen a las entidades encargadas de gestionar el sistema a escala nacional, un trámite administrativo clave que todavía mantiene el proyecto pendiente de resolución definitiva.. Cómo cambiará la relación con el reciclaje. Más allá de la tecnología o la regulación, el impacto más notable será social. El consumidor pasará a desempeñar un papel activo en la cadena de reciclaje, ya que devolver los envases tendrá una recompensa económica directa.. Expertos del sector consideran que esta medida puede reducir considerablemente la basura urbana y mejorar la limpieza de las ciudades, especialmente en un país donde se comercializan miles de millones de envases cada año impulsados por el turismo y las altas temperaturas.. Si finalmente se cumplen los plazos, las máquinas de retorno empezarán a aparecer en supermercados españoles en los próximos años, transformando un gesto cotidiano como puede ser devolver una botella vacía en una pieza clave de la economía circular.
España se prepara para un cambio profundo que ya se ha implantado en otros países europeos en la forma de reciclar envases con un sistema que permitirá recuperar dinero al devolverlos en el supermercado
Las transformaciones más relevantes en el día a día suelen llegar sin grandes anuncios, integrándose poco a poco en rutinas aparentemente simples. En los últimos años, la gestión de residuos se ha convertido en uno de los grandes retos medioambientales europeos, obligando a administraciones, empresas y ciudadanos a replantearse cómo consumen y cómo reciclan.. Mientras crece la preocupación por el impacto de los envases de un solo uso, distintos países han empezado a aplicar medidas destinadas a aumentar las tasas de reciclaje. Algunas de ellas ya forman parte del paisaje cotidiano en Europa y pronto podrían hacerlo también en España.. El sistema que devuelve dinero por reciclar. La novedad que llegará al mercado español es el denominado Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), un mecanismo mediante el cual el consumidor paga una pequeña cantidad adicional al comprar una bebida envasada y la recupera cuando devuelve el envase vacío.. En la práctica, el funcionamiento es sencillo: al adquirir refrescos, agua o zumos en botellas o latas, el precio incluirá una fianza mínima, previsiblemente de unos 10 céntimos. Una vez consumido el producto, bastará con introducir el envase en máquinas instaladas en supermercados para recuperar el dinero mediante vales de compra o reembolsos electrónicos.. Aunque la imagen de estas máquinas se ha popularizado recientemente en establecimientos de Mercadona en Portugal, el sistema no responde a una iniciativa particular de la cadena valenciana. Se trata de una obligación legal que afectará a todo el sector de la distribución comercial en España.. Mercadona lo ha introducido en sus supermercados en Portugal. Desde este abril, Portugal ha comenzado a desplegar su red nacional de devolución de envases, permitiendo a los consumidores recuperar el importe del depósito directamente en su tarjeta bancaria o en forma de descuentos.. La experiencia portuguesa resulta especialmente relevante porque ambos mercados comparten numerosos productos y proveedores. Además, demuestra el cambio cultural que implica el sistema: el reciclaje deja de ser solo un gesto ambiental para convertirse también en un incentivo económico.. Actualmente, cerca de una veintena de países europeos ya utilizan mecanismos similares. Alemania o los países nórdicos llevan años aplicándolos con tasas de recuperación superiores al 90%, lo que explica el creciente interés por extender el modelo.. Cuándo se implantará en España. La llegada del SDDR responde principalmente a razones legales. España no logró alcanzar los objetivos europeos de recogida de botellas de plástico fijados para 2023, quedándose muy por debajo del porcentaje exigido por Bruselas.. Ante este incumplimiento, la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular activa automáticamente la implantación obligatoria del sistema en todo el territorio nacional. El calendario marca noviembre de 2026 como fecha límite para su puesta en marcha.. El objetivo final es aumentar significativamente el reciclaje y acercarse a niveles de recuperación superiores al 90% en los próximos años, reduciendo además la presencia de envases en calles, parques y espacios naturales.. Pese a que el marco legal está definido, el proceso presenta varios obstáculos. Las empresas implicadas consideran que el plazo previsto resulta ajustado y reclaman más tiempo para desarrollar la infraestructura necesaria.. Uno de los principales debates gira en torno a qué tipos de envases deberán incluirse. Mientras la mayoría de países europeos limita el sistema a latas y botellas de plástico, la normativa española contempla también los briks, lo que podría complicar el funcionamiento técnico de las máquinas de devolución.. A ello se suma la necesidad de que las administraciones autoricen a las entidades encargadas de gestionar el sistema a escala nacional, un trámite administrativo clave que todavía mantiene el proyecto pendiente de resolución definitiva.. Cómo cambiará la relación con el reciclaje. Más allá de la tecnología o la regulación, el impacto más notable será social. El consumidor pasará a desempeñar un papel activo en la cadena de reciclaje, ya que devolver los envases tendrá una recompensa económica directa.. Expertos del sector consideran que esta medida puede reducir considerablemente la basura urbana y mejorar la limpieza de las ciudades, especialmente en un país donde se comercializan miles de millones de envases cada año impulsados por el turismo y las altas temperaturas.. Si finalmente se cumplen los plazos, las máquinas de retorno empezarán a aparecer en supermercados españoles en los próximos años, transformando un gesto cotidiano como puede ser devolver una botella vacía en una pieza clave de la economía circular.
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