Llega un nuevo 23 de abril en el calendario. Una fiesta muy especial y con varias celebraciones, la del Día del Libro o el Día de San Jorge. Pero que también se celebra en Castilla y León, esta vez con un puente goloso por delante, al no haber clases el viernes. Y es que la comunidad castellano y leonesa revive el Día de la Comunidad, una fiesta que nació ya de manera conflictiva y que se sigue manteniendo en el tiempo, más que nada a nivel político. Eso sí, de momento, en los últimos años se ha celebrado sin incidentes graves.. Pero, ¿cuál es el origen de este 23 de abril y por qué se celebra en el día de hoy? Pues hay que remontarse a hace 504 años, concretamente al año 1521, cuando tiene lugar la Batalla de Villalar. En los meses precedentes, un grupo de nobles, clérigos e incluso campesinos comenzaban a levantar las voces contra el poder real por los numerosos y cada vez más altos tributos impuestos por Carlos I, con el fin de sufragar sus guerras en Europa. Es por ello que querían poner coto al abuso real y establecer otro tipo de Gobierno. Nada ha cambiado en los tiempos que corren, aunque el dinero ya no va directamente a la realeza sino al gobierno.. Es cuando empieza a fraguarse en algunas ciudades como Segovia, Toledo o Valladolid movimientos que querían colocar a Juana la Loca, hija de Isabel la Católica, para que recuperara las llaves del reino en detrimento de su hijo, Carlos I, que desconocía el idioma y apenas había pisado España hasta la fecha. Ello hace que aparezcan los primeros conflictos con la nobleza.. Una revuelta que con el paso de los día va a más y es cuando el ejército comunero se lanza al ataque y comienza a tomar varias plazas con el objetivo de llegar hasta Valladolid y Toro. Las tropas reales se instalaban en otra localidad vallisoletana, Peñaflor de Hornija, a la espera. Las comuneras, al frente de ellas, Juan de Padilla, iban teniendo menos apoyos y dicha situación se va volviendo cada vez más crítica.. Y llega la fecha señalada, ese 23 de abril, cuando decide ir hasta Toro en busca de aprovisionamientos y refuerzos para luego partir por distintos pueblos hasta alcanzar Villalar de los Comuneros donde les esperaba la tropa real.. Pero allí no hubo nada que hacer ante la notable inferioridad ante las tropas de Carlos V. Los tres líderes comuneros, Padilla, Bravo y Maldonado, lucharon hasta la extenuación pero finalmente fueron capturados y al día siguiente en un rápido juicio fueron condenados a la pena capital. En la plaza del pueblo, donde se encontraba la picota donde eran ejecutados los delincuentes fueron decapitados por un verdugo con un hacha. Varios soldados comuneros que pudieron escapar hacia Portugal, pero el balance fue caótico. Mil soldados muertos y capturados otros 6.000… Y la resistencia comunera ha pervivido hasta entonces.. Existieron conatos por recuperar esta fiesta a lo largo del siglo XX, pero no fue hasta el año 1976 cuando se convoca la primera concentración autonomista en Villalar de los Comuneros, concentrándose allí unas 400 personas. Las personas congregadas en Villalar fueron disueltas por la Guardia Civil. Unos hechos que contribuyeron a reafirmar la importancia posterior de la conmemoración de Villalar.. Al año siguiente, en 1977, cerca de 20 000 personas asistieron al Día de Villalar, y ya en el año 1986 cuando «se establece como fiesta a todos los efectos en el territorio de la Comunidad de Castilla y León el día 23 de abril de cada año». Así hasta nuestros días, donde en la campa suele congregar a un número por encima de las 10.000 personas. Un número que, por el buen tiempo que parece que va a hacer hoy, se espera superar dicha cifra.
Se remonta al año 1521 en un disputa entre la corona y las fuerzas comuneras
Llega un nuevo 23 de abril en el calendario. Una fiesta muy especial y con varias celebraciones, la del Día del Libro o el Día de San Jorge. Pero que también se celebra en Castilla y León, esta vez con un puente goloso por delante, al no haber clases el viernes. Y es que la comunidad castellano y leonesa revive el Día de la Comunidad, una fiesta que nació ya de manera conflictiva y que se sigue manteniendo en el tiempo, más que nada a nivel político. Eso sí, de momento, en los últimos años se ha celebrado sin incidentes graves.. Pero, ¿cuál es el origen de este 23 de abril y por qué se celebra en el día de hoy? Pues hay que remontarse a hace 504 años, concretamente al año 1521, cuando tiene lugar la Batalla de Villalar. En los meses precedentes, un grupo de nobles, clérigos e incluso campesinos comenzaban a levantar las voces contra el poder real por los numerosos y cada vez más altos tributos impuestos por Carlos I, con el fin de sufragar sus guerras en Europa. Es por ello que querían poner coto al abuso real y establecer otro tipo de Gobierno. Nada ha cambiado en los tiempos que corren, aunque el dinero ya no va directamente a la realeza sino al gobierno.. Es cuando empieza a fraguarse en algunas ciudades como Segovia, Toledo o Valladolid movimientos que querían colocar a Juana la Loca, hija de Isabel la Católica, para que recuperara las llaves del reino en detrimento de su hijo, Carlos I, que desconocía el idioma y apenas había pisado España hasta la fecha. Ello hace que aparezcan los primeros conflictos con la nobleza.. Una revuelta que con el paso de los día va a más y es cuando el ejército comunero se lanza al ataque y comienza a tomar varias plazas con el objetivo de llegar hasta Valladolid y Toro. Las tropas reales se instalaban en otra localidad vallisoletana, Peñaflor de Hornija, a la espera. Las comuneras, al frente de ellas, Juan de Padilla, iban teniendo menos apoyos y dicha situación se va volviendo cada vez más crítica.. Y llega la fecha señalada, ese 23 de abril, cuando decide ir hasta Toro en busca de aprovisionamientos y refuerzos para luego partir por distintos pueblos hasta alcanzar Villalar de los Comuneros donde les esperaba la tropa real.. Pero allí no hubo nada que hacer ante la notable inferioridad ante las tropas de Carlos V. Los tres líderes comuneros, Padilla, Bravo y Maldonado, lucharon hasta la extenuación pero finalmente fueron capturados y al día siguiente en un rápido juicio fueron condenados a la pena capital. En la plaza del pueblo, donde se encontraba la picota donde eran ejecutados los delincuentes fueron decapitados por un verdugo con un hacha. Varios soldados comuneros que pudieron escapar hacia Portugal, pero el balance fue caótico. Mil soldados muertos y capturados otros 6.000… Y la resistencia comunera ha pervivido hasta entonces.. Existieron conatos por recuperar esta fiesta a lo largo del siglo XX, pero no fue hasta el año 1976 cuando se convoca la primera concentración autonomista en Villalar de los Comuneros, concentrándose allí unas 400 personas. Las personas congregadas en Villalar fueron disueltas por la Guardia Civil. Unos hechos que contribuyeron a reafirmar la importancia posterior de la conmemoración de Villalar.. Al año siguiente, en 1977, cerca de 20 000 personas asistieron al Día de Villalar, y ya en el año 1986 cuando «se establece como fiesta a todos los efectos en el territorio de la Comunidad de Castilla y León el día 23 de abril de cada año». Así hasta nuestros días, donde en la campa suele congregar a un número por encima de las 10.000 personas. Un número que, por el buen tiempo que parece que va a hacer hoy, se espera superar dicha cifra.
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