Una investigación ha descubierto en el golfo de Cádiz la existencia de un ecosistema formado por siete microorganimos que consume el metano antes de ascender al subsuelo marino, frenando con ellos sus emisiones. Este biofilm ha sido descubierto a casi diez metros de profundidad del mar, en el volcán de fango Ginsburg, uno de los mayores del golfo de Cádiz.. El hallazgo, publicado por ISME Communications, demuestra que «se estaba subestimando» el papel que los ecosistemas microbianos organizados, biopelículas, desempeñan en la retención del metano, ha informado en una nota el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).. La relevancia de este hallazgo, en el que participan el Museo Nacional de Ciencias naturales y el Instituto de Ciencias del Mar (ICM), ambos del CSIC, junto con el Instituto Max Planck de Microbiología Marina y la Universidad de Bremen, es «crucial», ya que el efecto invernadero que produce el metano es casi 30 veces mayor que el del CO2.. En la zona de estudio, a 9,6 metros de profundidad, hay una fractura del sedimento rellena de una biopelícula marrón oscuro formado por solo siete tipos distintos de microorganismos. Más del 60% de la comunidad microbiana está formada por una arquea que se alimenta de metano.. En ese sentido, el investigador del MNCN, Rafael Laso-Pérez, explica que y que por eso resulta «sorprendente encontrar uno tan mínimo y a la vez tan activo en el subsuelo marino».. «Nuestros hallazgos indican que esta biopelícula funciona como una trinchera microbiana que intercepta el metano antes de que alcance el océano», ha confirmado.. Los análisis genómicos y geoquímicos han identificado a la arquea como perteneciente al linaje ANME-1b. Como se ha señalado, estas arqueas suelen aparecer en el sedimento, conviviendo en simbiosis con bacterias sulfatorreductoras. Así, la bacteria asociada pertenece al grupo Seep-SRB1c, que hasta ahora solo se asociaba a la reducción del sulfato de forma aislada.. «Lo extraordinario en este caso es que formen una biopelículavisible al ojo humano, algo que se ha descubierto en contadas ocasiones», ha aseverado Laso-Pérez, quien ha abundando que se ha podido describir una nueva bacteria, Seep-SRB1c, que «probablemente» actúa como pareja metabólica de ANME-1b.. La arquea oxida el metano antes de que emerja al subsuelo marino produciendo un intercambio metabólico con la bacteria que utiliza el sulfato para respirar. Esta pequeña comunidad incluye organismos heterótrofos que se alimentan de los restos producidos por la asociación entre la arquea y la bacteria.. Para Cleopatra Collado, del MNCN, estas biopelículas son «auténticas factorías de reciclaje», explicando que cada compuesto liberado en la descomposición del metano «es aprovechado por otros microorganismos, creando una red ecológica muy eficiente a partir de muy pocos integrantes».. La cercanía entre organismos puede originar procesos evolutivos como intercambios horizontales de genes, abriendo así una nueva vía para entender cómo se organizan estas comunidades y cuáles son sus procesos evolutivos.. Los participantes en esta investigación han señalado que este descubrimiento modifica la idea que se tenía sobre la liberación de metano en los volcanes de fango.. Hasta ahora se asumía que la mayor actividad microbiana ocurría en sus cumbres, pero el estudio demuestra que las fracturas periféricas, donde confluyen fluidos ricos en metano y aguas cargadas de sulfato, albergar comunidades «muy activas». Esto obliga a ampliar las áreas de búsqueda de la actividad microbiana que regula el escape de metano desde el subsuelo.. Para Gunter Wegner, del Instituto Max Planck, el trabajo pone de manifiesto «el potencial» que tiene la investigación de los márgenes de los volcanes de fango como «zonas de especial interés para el estudio de ecosistemas microbianos» y su papel en los ciclos del metano, «un gas con un potencial de calentamiento global 28 veces superior al CO2».
El estudio identifica una biopelícula microbiana en el subsuelo marino capaz de consumir metano antes de que llegue al océano.
Una investigación ha descubierto en el golfo de Cádiz la existencia de un ecosistema formado por siete microorganimos que consume el metano antes de ascender al subsuelo marino, frenando con ellos sus emisiones. Este biofilm ha sido descubierto a casi diez metros de profundidad del mar, en el volcán de fango Ginsburg, uno de los mayores del golfo de Cádiz.. El hallazgo, publicado por ISME Communications, demuestra que «se estaba subestimando» el papel que los ecosistemas microbianos organizados, biopelículas, desempeñan en la retención del metano, ha informado en una nota el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).. La relevancia de este hallazgo, en el que participan el Museo Nacional de Ciencias naturales y el Instituto de Ciencias del Mar (ICM), ambos del CSIC, junto con el Instituto Max Planck de Microbiología Marina y la Universidad de Bremen, es «crucial», ya que el efecto invernadero que produce el metano es casi 30 veces mayor que el del CO2.. En la zona de estudio, a 9,6 metros de profundidad, hay una fractura del sedimento rellena de una biopelícula marrón oscuro formado por solo siete tipos distintos de microorganismos. Más del 60% de la comunidad microbiana está formada por una arquea que se alimenta de metano.. En ese sentido, el investigador del MNCN, Rafael Laso-Pérez, explica que y que por eso resulta «sorprendente encontrar uno tan mínimo y a la vez tan activo en el subsuelo marino».. «Nuestros hallazgos indican que esta biopelícula funciona como una trinchera microbiana que intercepta el metano antes de que alcance el océano», ha confirmado.. Los análisis genómicos y geoquímicos han identificado a la arquea como perteneciente al linaje ANME-1b. Como se ha señalado, estas arqueas suelen aparecer en el sedimento, conviviendo en simbiosis con bacterias sulfatorreductoras. Así, la bacteria asociada pertenece al grupo Seep-SRB1c, que hasta ahora solo se asociaba a la reducción del sulfato de forma aislada.. «Lo extraordinario en este caso es que formen una biopelículavisible al ojo humano, algo que se ha descubierto en contadas ocasiones», ha aseverado Laso-Pérez, quien ha abundando que se ha podido describir una nueva bacteria, Seep-SRB1c, que «probablemente» actúa como pareja metabólica de ANME-1b.. La arquea oxida el metano antes de que emerja al subsuelo marino produciendo un intercambio metabólico con la bacteria que utiliza el sulfato para respirar. Esta pequeña comunidad incluye organismos heterótrofos que se alimentan de los restos producidos por la asociación entre la arquea y la bacteria.. Para Cleopatra Collado, del MNCN, estas biopelículas son «auténticas factorías de reciclaje», explicando que cada compuesto liberado en la descomposición del metano «es aprovechado por otros microorganismos, creando una red ecológica muy eficiente a partir de muy pocos integrantes».. La cercanía entre organismos puede originar procesos evolutivos como intercambios horizontales de genes, abriendo así una nueva vía para entender cómo se organizan estas comunidades y cuáles son sus procesos evolutivos.. Los participantes en esta investigación han señalado que este descubrimiento modifica la idea que se tenía sobre la liberación de metano en los volcanes de fango.. Hasta ahora se asumía que la mayor actividad microbiana ocurría en sus cumbres, pero el estudio demuestra que las fracturas periféricas, donde confluyen fluidos ricos en metano y aguas cargadas de sulfato, albergar comunidades «muy activas». Esto obliga a ampliar las áreas de búsqueda de la actividad microbiana que regula el escape de metano desde el subsuelo.. Para Gunter Wegner, del Instituto Max Planck, el trabajo pone de manifiesto «el potencial» que tiene la investigación de los márgenes de los volcanes de fango como «zonas de especial interés para el estudio de ecosistemas microbianos» y su papel en los ciclos del metano, «un gas con un potencial de calentamiento global 28 veces superior al CO2».
