«Yo sé de derrotas», admitió Maíllo en el Parlamento en la etapa previa a su pródigo retorno. «Se puede luchar contra el sistema, pero no contra la biología», proclamó en su marcha. El 17-M las izquierdas andaluzas luchan contra las matemáticas en una de sus formas más emparentadas con la fortuna: la demoscopia. El candidato de Por Andalucía se marca como objetivo «doblar sus resultados» y alcanzar los 10 escaños para «cambiar el Gobierno» andaluz.. «¡Cuán largo me lo fiáis!» es una célebre frase de «El Quijote» atribuida con variantes a «El burlador de Sevilla», la provincia por la que se presenta Maíllo. La izquierda andaluza ha pasado de causar temor en los tiempos de «la pinza» al entonces omnipotente Manuel Chaves y cogobernar Andalucía junto a José Antonio Griñán y Susana Díaz a la aspiración tangible de tener grupo propio, lo que equivale a llenar más de dos taxis. En las doce elecciones autonómicas celebradas entre 1982 y 2022, el mejor resultado lo obtuvo en 1994 IU, con Luis Carlos Rejón como líder, sobrepasando los registros de 1986 del histórico Julio Anguita. Rejón obtuvo 20 escaños y el 19,1% de los votos: el techo a la izquierda del PSOE andaluz. Hubo un riesgo cierto de sorpasso a los socialistas por parte de Podemos en 2015. En el PSOE-A había auténtico pánico y tenían pesadillas con Pablo Iglesias extasiado por el olor a napalm por las mañanas. Entonces, IU obtuvo cinco diputados. Podemos e IU sumaban 20 escaños, igualando el techo de IU. La siguiente legislatura, en 2018, no pasaron de 17 escaños juntando ambas fuerzas bajo la denominación de Adelante Andalucía y con Teresa Rodríguez como candidata por cesión de Maíllo, cuando perdieron 300.000 votos. En 2022, Por Andalucía con Inma Nieto como cabeza de cartel, la marca de Sumar, logró cinco escaños y la marca que se quedó Teresa Rodríguez –Adelante– obtuvo dos diputados. Las dos marcas a la izquierda del PSOE se diferencian básicamente en su relación respecto a los socialistas y sus perspectivas demoscópicas. El partido que lidera José Ignacio García se agarra a la mítica frase de su antecesora: «Con el PSOE, ni muerta» pero facilitarían la salida de la derecha de la Junta. El CIS detecta una buena implantación de Adelante en Cádiz y Sevilla. La formación de Maíllo, por su parte, como en el Gobierno central, está abierta al pacto.. El coordinador federal de IU reiteró su objetivo de «cambiar el gobierno» en las próximas elecciones andaluzas del 17 de mayo. «Yo lo que quiero es cambiar el gobierno. No quiero nada para mí, se lo digo así de claro. Busco el bienestar común y me siento muy satisfecho de dar pasos que pueden contribuir a ello», indicó. Maíllo insistió en el objetivo de «doblar los resultados» de la coalición obtenidos en 2022 para poder «cambiar el Gobierno». «Son batallas políticas que se tienen que dar. Yo aspiro a ganarla y si no se gana, pues habrá que asumirla», señaló. «Tenemos un espíritu de conseguir persuadir a la sociedad andaluza de que hace falta cambiar a un gobierno que ha destrozado los servicios públicos, que no hace nada en vivienda y que necesita arropar a la mayoría social que no se siente cubierta por sus políticas», dijo. Sobre la unidad de la coalición tras las tensiones con Podemos para la confluencia, Maíllo destacó que la líder morada en la región, Raquel Martínez, está «implicada, comprometida e ilusionada». Las izquierdas –tanto PSOE como Por Andalucía como Adelante– hicieron precampaña en el Real con la certeza íntima de Cortázar: «Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos» el 17-M.
Por Andalucía se marca como objetivo los diez diputados y Adelante puede tener dos
«Yo sé de derrotas», admitió Maíllo en el Parlamento en la etapa previa a su pródigo retorno. «Se puede luchar contra el sistema, pero no contra la biología», proclamó en su marcha. El 17-M las izquierdas andaluzas luchan contra las matemáticas en una de sus formas más emparentadas con la fortuna: la demoscopia. El candidato de Por Andalucía se marca como objetivo «doblar sus resultados» y alcanzar los 10 escaños para «cambiar el Gobierno» andaluz.. «¡Cuán largo me lo fiáis!» es una célebre frase de «El Quijote» atribuida con variantes a «El burlador de Sevilla», la provincia por la que se presenta Maíllo. La izquierda andaluza ha pasado de causar temor en los tiempos de «la pinza» al entonces omnipotente Manuel Chaves y cogobernar Andalucía junto a José Antonio Griñán y Susana Díaz a la aspiración tangible de tener grupo propio, lo que equivale a llenar más de dos taxis. En las doce elecciones autonómicas celebradas entre 1982 y 2022, el mejor resultado lo obtuvo en 1994 IU, con Luis Carlos Rejón como líder, sobrepasando los registros de 1986 del histórico Julio Anguita. Rejón obtuvo 20 escaños y el 19,1% de los votos: el techo a la izquierda del PSOE andaluz. Hubo un riesgo cierto de sorpasso a los socialistas por parte de Podemos en 2015. En el PSOE-A había auténtico pánico y tenían pesadillas con Pablo Iglesias extasiado por el olor a napalm por las mañanas. Entonces, IU obtuvo cinco diputados. Podemos e IU sumaban 20 escaños, igualando el techo de IU. La siguiente legislatura, en 2018, no pasaron de 17 escaños juntando ambas fuerzas bajo la denominación de Adelante Andalucía y con Teresa Rodríguez como candidata por cesión de Maíllo, cuando perdieron 300.000 votos. En 2022, Por Andalucía con Inma Nieto como cabeza de cartel, la marca de Sumar, logró cinco escaños y la marca que se quedó Teresa Rodríguez –Adelante– obtuvo dos diputados. Las dos marcas a la izquierda del PSOE se diferencian básicamente en su relación respecto a los socialistas y sus perspectivas demoscópicas. El partido que lidera José Ignacio García se agarra a la mítica frase de su antecesora: «Con el PSOE, ni muerta» pero facilitarían la salida de la derecha de la Junta. El CIS detecta una buena implantación de Adelante en Cádiz y Sevilla. La formación de Maíllo, por su parte, como en el Gobierno central, está abierta al pacto.. El coordinador federal de IU reiteró su objetivo de «cambiar el gobierno» en las próximas elecciones andaluzas del 17 de mayo. «Yo lo que quiero es cambiar el gobierno. No quiero nada para mí, se lo digo así de claro. Busco el bienestar común y me siento muy satisfecho de dar pasos que pueden contribuir a ello», indicó. Maíllo insistió en el objetivo de «doblar los resultados» de la coalición obtenidos en 2022 para poder «cambiar el Gobierno». «Son batallas políticas que se tienen que dar. Yo aspiro a ganarla y si no se gana, pues habrá que asumirla», señaló. «Tenemos un espíritu de conseguir persuadir a la sociedad andaluza de que hace falta cambiar a un gobierno que ha destrozado los servicios públicos, que no hace nada en vivienda y que necesita arropar a la mayoría social que no se siente cubierta por sus políticas», dijo. Sobre la unidad de la coalición tras las tensiones con Podemos para la confluencia, Maíllo destacó que la líder morada en la región, Raquel Martínez, está «implicada, comprometida e ilusionada». Las izquierdas –tanto PSOE como Por Andalucía como Adelante– hicieron precampaña en el Real con la certeza íntima de Cortázar: «Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos» el 17-M.
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