Cuando una persona mira a las estrellas, en puridad, ve el pasado profundo del cosmos desde el único momento de la historia en que el universo ha producido seres (que se sepa, al menos) con conciencia. Es lo que los físicos llaman ventana cosmológica privilegiada y como también podrían definirse las encuestas: una imagen en potencia pero del pasado. Todas las encuestas dan por segura la victoria de Juanma Moreno el 17-M. La incertidumbre, salvo hecatombe en campaña que varíe el curso de la historia –vulgo, el 11-M–, radica en la mayoría absoluta. Las próximas semanas presentarán al presidente andaluz «en el centro» sujetando los extremos de una cuerda. De un lado, lo que define como «abstención blanda» y, del otro, el llamado «voto prestado».. Los pasos están marcados. Moreno compite contra su techo. «Vivo en una comunidad con un sesgo más de centroizquierda y eso me impregna», ha reconocido repetidas veces quien cuenta sin tapujos que una parte de su familia «es de izquierdas», que sus padres, inmigrantes malagueños en Cataluña que regresaron a Andalucía y abrieron una tienda de ultramarinos, votaban a la UCD o que ha mostrado reconocimiento público por Felipe González y participa en cuantos actos puede con el ex presidente socialista, ahora relegado a «caoba» por el PSOE.. En 2018 la abstención de 400.000 votantes que se atribuían al PSOE fue determinante para anclar a los socialistas en su suelo electoral y convertir a Moreno en el primer presidente del PP de Andalucía. En 2022, Moreno directamente pidió el voto al votante desencantado con el «sanchismo», y lo logró. Ahora, de nuevo, Moreno apela a los votantes huérfanos de centro izquierda frente a «los líos» y «el bloqueo». La profecía se autocumplirá: Moreno va a ganar, la cuestión de campaña es si se quiere que sea solo o que se abra la posibilidad de un pacto con Vox. «Mucha gente por la calle me dice: que no entre Vox en el Gobierno, y yo les digo: pues está en tus manos», señala Moreno. La pérdida del miedo de una tierra fijada sociológicamente como de izquierdas se explicó en gran medida en el proceso de reconversión del PP en el imaginario andaluz como partido de referencia ocupando el espacio del PSOE. El andalucismo, los servicios sociales o la igualdad son banderas de las que se apoderó el PP a partir de una marca, la de su presidente, hasta tal punto que los populares hicieron un videotutorial para explicar «cómo votar a Juanma» en 2022 porque no aparecía «su nombre» en las papeletas fuera de Málaga. Moreno se ha «comido» la marca PP, al tiempo que se integraba en todos los actos sociales –de la Semana Santa al Rocío, la Feria o los toros– y la campaña del 17-M seguirá el mismo patrón. Moreno ve «innecesario» contar con barones del PP en su campaña aunque «no descarta invitar» a Ayuso a algún acto. Dependerá de cómo respire la intención de voto a Vox. El presidente andaluz tiene manos libres desde Génova. El propio Moreno no acudió ni a Extremadura ni a Aragón ni a Castilla y León para no interferir en las campañas, inmerso también como estaba en la tragedia del accidente de Adamuz y el tren de borrascas y tras superar el epicentro de la crisis de los cribados de cáncer de mama. «Es como una obra de teatro, cuando hay muchos actores, al final, el papel no se interpreta bien, se choca», señaló Moreno en «Espejo Público». Feijóo en algún acto puntual, como el pasado domingo en Córdoba, y en principio poco más.. El PSOE-A, por contra, busca el abrigo y la coartada de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno mandó a su alfil a Andalucía y la estrategia de Montero pasa por Ferraz y por asumir que la lectura de los resultados –ahora mismo peores que los de Espadas según las encuestas– debe ser en clave nacional. Montero ya contó este domingo con Pedro Sánchez en Gibraleón y con otros ministros. Se ha confirmado la presencia de Chaves en actos e, incluso, de Susana Díaz. El mayor activo territorial del partido, Salvador Illa, también se ha puesto a disposición de la candidata andaluza. A diferencia de lo que se le achacaba a Juan Espadas desde Moncloa –«No se deja ayudar», quizás para frenar el voto de castigo a las políticas nacionales-, Montero sí busca el amparo de Ferraz.. En este contexto, Juanma Moreno no quiere confianzas: el peor resultado del PSOE-A es mejor que todos los del PP-A salvo el de 2012 con los 50 escaños de Arenas y su victoria insuficiente y los 55 de 2022 del propio presidente. «Con que cada uno de los grupos del Parlamento sacara un diputado más, ya he perdido la mayoría absoluta», señala Moreno, consciente de que incluso la visión de las estrellas depende al final del mundo cuántico. La mayoría absoluta pende de 15.000 votos y del último escaño de cada circunscripción.. «Día y hora» para un «cara a cara». La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, retó al presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, «a mantener un debate». El PSOE-A rememora la estrategia de 2012, cuando el atril vacío de Arenas marcó la campaña. «La información la ciudadanía la tiene cuando se confrontan los modelos y esto no se hace en el Senado, sino en los debates. Tenga valentía, señor Moreno Bonilla, y comprométase a lo mismo». El PSOE quiere un cara a cara y el PP ya ha confirmado el clásico con todos los candidatos.
La marca del presidente andaluz volverá a prevalecer sobre el partido para consolidar el voto prestado mientras el PSOE-A refuerza su campaña con la implicación directa de Pedro Sánchez
Cuando una persona mira a las estrellas, en puridad, ve el pasado profundo del cosmos desde el único momento de la historia en que el universo ha producido seres (que se sepa, al menos) con conciencia. Es lo que los físicos llaman ventana cosmológica privilegiada y como también podrían definirse las encuestas: una imagen en potencia pero del pasado. Todas las encuestas dan por segura la victoria de Juanma Moreno el 17-M. La incertidumbre, salvo hecatombe en campaña que varíe el curso de la historia –vulgo, el 11-M–, radica en la mayoría absoluta. Las próximas semanas presentarán al presidente andaluz «en el centro» sujetando los extremos de una cuerda. De un lado, lo que define como «abstención blanda» y, del otro, el llamado «voto prestado».. Los pasos están marcados. Moreno compite contra su techo. «Vivo en una comunidad con un sesgo más de centroizquierda y eso me impregna», ha reconocido repetidas veces quien cuenta sin tapujos que una parte de su familia «es de izquierdas», que sus padres, inmigrantes malagueños en Cataluña que regresaron a Andalucía y abrieron una tienda de ultramarinos, votaban a la UCD o que ha mostrado reconocimiento público por Felipe González y participa en cuantos actos puede con el ex presidente socialista, ahora relegado a «caoba» por el PSOE.. En 2018 la abstención de 400.000 votantes que se atribuían al PSOE fue determinante para anclar a los socialistas en su suelo electoral y convertir a Moreno en el primer presidente del PP de Andalucía. En 2022, Moreno directamente pidió el voto al votante desencantado con el «sanchismo», y lo logró. Ahora, de nuevo, Moreno apela a los votantes huérfanos de centro izquierda frente a «los líos» y «el bloqueo». La profecía se autocumplirá: Moreno va a ganar, la cuestión de campaña es si se quiere que sea solo o que se abra la posibilidad de un pacto con Vox. «Mucha gente por la calle me dice: que no entre Vox en el Gobierno, y yo les digo: pues está en tus manos», señala Moreno. La pérdida del miedo de una tierra fijada sociológicamente como de izquierdas se explicó en gran medida en el proceso de reconversión del PP en el imaginario andaluz como partido de referencia ocupando el espacio del PSOE. El andalucismo, los servicios sociales o la igualdad son banderas de las que se apoderó el PP a partir de una marca, la de su presidente, hasta tal punto que los populares hicieron un videotutorial para explicar «cómo votar a Juanma» en 2022 porque no aparecía «su nombre» en las papeletas fuera de Málaga. Moreno se ha «comido» la marca PP, al tiempo que se integraba en todos los actos sociales –de la Semana Santa al Rocío, la Feria o los toros– y la campaña del 17-M seguirá el mismo patrón. Moreno ve «innecesario» contar con barones del PP en su campaña aunque «no descarta invitar» a Ayuso a algún acto. Dependerá de cómo respire la intención de voto a Vox. El presidente andaluz tiene manos libres desde Génova. El propio Moreno no acudió ni a Extremadura ni a Aragón ni a Castilla y León para no interferir en las campañas, inmerso también como estaba en la tragedia del accidente de Adamuz y el tren de borrascas y tras superar el epicentro de la crisis de los cribados de cáncer de mama. «Es como una obra de teatro, cuando hay muchos actores, al final, el papel no se interpreta bien, se choca», señaló Moreno en «Espejo Público». Feijóo en algún acto puntual, como el pasado domingo en Córdoba, y en principio poco más.. El PSOE-A, por contra, busca el abrigo y la coartada de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno mandó a su alfil a Andalucía y la estrategia de Montero pasa por Ferraz y por asumir que la lectura de los resultados –ahora mismo peores que los de Espadas según las encuestas– debe ser en clave nacional. Montero ya contó este domingo con Pedro Sánchez en Gibraleón y con otros ministros. Se ha confirmado la presencia de Chaves en actos e, incluso, de Susana Díaz. El mayor activo territorial del partido, Salvador Illa, también se ha puesto a disposición de la candidata andaluza. A diferencia de lo que se le achacaba a Juan Espadas desde Moncloa –«No se deja ayudar», quizás para frenar el voto de castigo a las políticas nacionales-, Montero sí busca el amparo de Ferraz.. En este contexto, Juanma Moreno no quiere confianzas: el peor resultado del PSOE-A es mejor que todos los del PP-A salvo el de 2012 con los 50 escaños de Arenas y su victoria insuficiente y los 55 de 2022 del propio presidente. «Con que cada uno de los grupos del Parlamento sacara un diputado más, ya he perdido la mayoría absoluta», señala Moreno, consciente de que incluso la visión de las estrellas depende al final del mundo cuántico. La mayoría absoluta pende de 15.000 votos y del último escaño de cada circunscripción.. «Día y hora» para un «cara a cara». La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, retó al presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, «a mantener un debate». El PSOE-A rememora la estrategia de 2012, cuando el atril vacío de Arenas marcó la campaña. «La información la ciudadanía la tiene cuando se confrontan los modelos y esto no se hace en el Senado, sino en los debates. Tenga valentía, señor Moreno Bonilla, y comprométase a lo mismo». El PSOE quiere un cara a cara y el PP ya ha confirmado el clásico con todos los candidatos.
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