Este fin de semana el periodista Diego Reinares daba la noticia en el programa Fiesta: la actriz Paz Vega y su marido, Orson Salazar, ponían fin a su relación sentimental tras más de veinticinco años juntos. Una separación sorprendente, pero no inesperada, pues en las últimas semanas la actriz había compartido confesiones en las redes sociales que hacían sospechar que tenía el corazón roto. «Me subí al tren equivocado», escribió en alusión a maltrecho matrimonio.. A pesar de que ninguno de los dos ha querido ahondar en los motivos de la separación, la actriz ha confirmado la veracidad de la información, pidiendo respeto a la prensa para superar este trance tan doloroso. Fuentes solventes apuntan a 20minutos que el adiós definitivo llegó hace tan solo unas semanas después de más de un año de vaivenes, unas idas y vueltas que presagiaban este final.. Explican que la intérprete descubrió asuntos económicos sin resolver y que le afectaban directamente. Una carga financiera que estaría relacionada con la deuda de 2,3 millones de euros que la andaluza tiene contraída con la Agencia Tributaria y que guarda relación con la delicada situación de uno de los inmuebles cuya titularidad recae en ella.. Paz Vega cree que Orson Salazar, que se ocupó de gestionar su carrera y de toda la parte económica de sus contratos, negocios e inversiones, podría haber actuado de forma más concienzuda en la resolución de algunos conflictos. No solo lo económico ha pesado en la separación. La convivencia se había deteriorado y ninguno de los dos creía ya en la relación.. Por el bienestar de los hijos que tienen en común, los dos sabían que separar sus caminos era la mejor decisión que podían tomar. Eso sí, ni uno ni otra tiene intención de que su divorcio se transforme en un escándalo internacional. Es su gran temor.. Él quiere continuar con su meteórica y exitosa carrera como relaciones públicas —es el responsable de algunas de las fiestas más importantes del cine español— y desligarse de cualquier polémica. Ella, por su parte, sigue dedicada al mundo del cine y a varios negocios.
Este fin de semana el periodista Diego Reinares daba la noticia en el programa Fiesta: la actriz Paz Vega y su marido, Orson Salazar, ponían fin a su relación sentimental tras más de veinticinco años juntos. Una separación sorprendente, pero no inesperada, pues en las últimas semanas la actriz había compartido confesiones en las redes sociales que hacían sospechar que tenía el corazón roto. «Me subí al tren equivocado», escribió en alusión a maltrecho matrimonio.. A pesar de que ninguno de los dos ha querido ahondar en los motivos de la separación, la actriz ha confirmado la veracidad de la información, pidiendo respeto a la prensa para superar este trance tan doloroso. Fuentes solventes apuntan a 20minutos que el adiós definitivo llegó hace tan solo unas semanas después de más de un año de vaivenes, unas idas y vueltas que presagiaban este final.. Explican que la intérprete descubrió asuntos económicos sin resolver y que le afectaban directamente. Una carga financiera que estaría relacionada con la deuda de 2,3 millones de euros que la andaluza tiene contraída con la Agencia Tributaria y que guarda relación con la delicada situación de uno de los inmuebles cuya titularidad recae en ella.. Paz Vega cree que Orson Salazar, que se ocupó de gestionar su carrera y de toda la parte económica de sus contratos, negocios e inversiones, podría haber actuado de forma más concienzuda en la resolución de algunos conflictos. No solo lo económico ha pesado en la separación. La convivencia se había deteriorado y ninguno de los dos creía ya en la relación.. Por el bienestar de los hijos que tienen en común, los dos sabían que separar sus caminos era la mejor decisión que podían tomar. Eso sí, ni uno ni otra tiene intención de que su divorcio se transforme en un escándalo internacional. Es su gran temor.. Él quiere continuar con su meteórica y exitosa carrera como relaciones públicas —es el responsable de algunas de las fiestas más importantes del cine español— y desligarse de cualquier polémica. Ella, por su parte, sigue dedicada al mundo del cine y a varios negocios.
