El cáncer colorrectal es una enfermedad oncológica cuya incidencia y mortalidad aumentan con la edad y, pese a que el 90% de los casos se diagnostican en personas mayores de 50 años, en los últimos 20 o 30 años se ha evidenciado un incremento del cáncer colorrectal de inicio precoz (EORC) , que es aquel que afecta a personas menores de 50 años.. Ante este aumento preocupante de su incidencia en pacientes jóvenes y, tras comprobar que molecularmente el EORC y el cáncer colorrectal en pacientes de mayor edad son muy parecidos, la hipótesis principal que explicaría ese aumento de los diagnósticos entre las personas menores de 50 años sería la relacionada con las exposiciones ambientales y con el estilo de vida.. «Si hace dos o tres décadas, la incidencia entre las personas jóvenes era muy pequeña y esta ha ido aumentando desde entonces, todo parece indicar que eso es debido a factores ambientales», explica el doctor José Antonio Seoane, jefe del Grupo de Biología Computacional del Cáncer del VHIO, que ha participado como investigador sénior en un estudio liderado por el Grupo de Biología Computacional del VHIO, para tratar de confirmar esta hipótesis.. Para ello, era necesario estudiar los factores ambientales a los que habían estado expuestos los pacientes de cáncer colorrectal de inicio precoz, pero ella presenta una reto en tanto en cuanto este tipo de tumores empiezan a gestarse hasta 20 años antes del diagnóstico, de manera que resulta complicado medir de forma precisa las exposiciones ambientales a lo largo de la vida.. Al respecto, Seoane recuerda que «los estudios epidemiológicos se hacen, normalmente, a partir de encuestas a los pacientes», lo cual ya de por sí les resta fiabilidad, pero además, en este caso, «al tratarse de un análisis de la exposición histórica del paciente a una serie de factores, trazar todo este tiempo resulta especialmente complicado». Así, en estos casos, «es necesario un biomarcador para poder obtener ese historial». Una metodología novedosa. Por ello, los investigadores recurrieron, como novedad, a las firmas de metilación. «La metilación regula la activación de los genes, controla cuando estos se expresan, y es dinámica, es decir que cambia por factores externos», explica el doctor, de manera que «nos permite medir la historia del tumor». Al respecto, el investigador señala, además, que otra de las novedades que presenta este trabajo es que «esa medición de la metilación se realiza en el tumor, lo cual resulta más estable en comparación con hacerlo en la sangre».. En definitiva, en el marco de este estudio, se exploraron diferentes exposiciones a factores ambientales y de estilo de vida, concretamente 57, que podían contribuir al desarrollo del cáncer colorrectal de inicio precoz mediante el uso de firma de metilación, que se puede usar como herramienta para medir la exposición ambiental en los tejidos, y para ello, recurrieron a los datos del The Cancer Genome Atlas. «una especie de diccionario que asocia factores externos con metilación», explica Seoane.. Compararon los datos recogidos en pacientes jóvenes y en mayores de 50 años y, tras confirmar los resultados en nueve cohortes independientes de pacientes, corroboraron que «la dieta y el tabaco son factores de riesgo para el desarrollo de cáncer colorrectal de inicio precoz». «Eso es algo que, más o menos, ya se sabía», admite Seoane, quien sin embargo destaca que lo que sorprendió especialmente a los investigadores fue que «se observó una señal muy clara de correlación entre la exposición al pesticida picloram y el cáncer de colon de inicio precoz».. Un factor de riesgo sorprendente. Para validar estos resultados, los investigadores cruzaron los datos acerca del uso de pesticidas por condados de Estados Unidos con bases de datos poblacionales de personas con cáncer y confirmaron que «la incidencia del EORC era mayor allí donde se usaban más pesticidas», señala el doctor.. Al respecto, señalar que el picloram es un herbicida que se empezó a usar a medidos de los años 60, con lo que los pacientes con cáncer colorrectal de inicio tardío no estuvieron expuestos al mismo durante su infancia, mientras que los de inicio precoz sí que lo estuvieron y durante una parte más amplia de su vida, algo que podría explicar las diferencias en el desarrollo del cáncer.. Aunque estos resultados no permiten asegurar que la exposición al picloram esté realmente detrás del desarrollo precoz del cáncer colorrectal, este trabajo «abre una nueva vía de investigación en la que habrá que seguir profundizando», indica Seoane y, de confirmarse este extremo, «sería conveniente poner en marcha políticas públicas más estrictas en relación al uso del pesticida».
Este tipo de tumor se asocia a la edad, pero en las tres últimas décadas se ha visto un aumento de la incidencia en pacientes jóvenes, lo cual se explicaría por la exposición a factores ambientales, como el herbicida picloram
El cáncer colorrectal es una enfermedad oncológica cuya incidencia y mortalidad aumentan con la edad y, pese a que el 90% de los casos se diagnostican en personas mayores de 50 años,en los últimos 20 o 30 años se ha evidenciado un incremento del cáncer colorrectal de inicio precoz (EORC) , que es aquel que afecta a personas menores de 50 años.. Ante este aumento preocupante de su incidencia en pacientes jóvenes y, tras comprobar que molecularmente el EORC y el cáncer colorrectal en pacientes de mayor edad son muy parecidos, la hipótesis principal que explicaría ese aumento de los diagnósticos entre las personas menores de 50 años sería la relacionada con las exposiciones ambientales y con el estilo de vida.. «Si hace dos o tres décadas, la incidencia entre las personas jóvenes era muy pequeña y esta ha ido aumentando desde entonces, todo parece indicar que eso es debido a factores ambientales», explica el doctor José Antonio Seoane, jefe del Grupo de Biología Computacional del Cáncer del VHIO, que ha participado como investigador sénior en un estudio liderado por el Grupo de Biología Computacional del VHIO, para tratar de confirmar esta hipótesis.. Para ello, era necesario estudiar los factores ambientales a los que habían estado expuestos los pacientes de cáncer colorrectal de inicio precoz, pero ella presenta una reto en tanto en cuanto este tipo de tumores empiezan a gestarse hasta 20 años antes del diagnóstico, de manera que resulta complicado medir de forma precisa las exposiciones ambientales a lo largo de la vida.. Al respecto, Seoane recuerda que «los estudios epidemiológicos se hacen, normalmente, a partir de encuestas a los pacientes», lo cual ya de por sí les resta fiabilidad, pero además, en este caso, «al tratarse de un análisis de la exposición histórica del paciente a una serie de factores, trazar todo este tiempo resulta especialmente complicado». Así, en estos casos, «es necesario un biomarcador para poder obtener ese historial». Una metodología novedosa. Por ello, los investigadores recurrieron, como novedad, a las firmas de metilación. «La metilación regula la activación de los genes, controla cuando estos se expresan, y es dinámica, es decir que cambia por factores externos», explica el doctor, de manera que «nos permite medir la historia del tumor». Al respecto, el investigador señala, además, que otra de las novedades que presenta este trabajo es que «esa medición de la metilación se realiza en el tumor, lo cual resulta más estable en comparación con hacerlo en la sangre».. En definitiva, en el marco de este estudio, se exploraron diferentes exposiciones a factores ambientales y de estilo de vida, concretamente 57, que podían contribuir al desarrollo del cáncer colorrectal de inicio precoz mediante el uso de firma de metilación, que se puede usar como herramienta para medir la exposición ambiental en los tejidos, y para ello, recurrieron a los datos del The Cancer Genome Atlas. «una especie de diccionario que asocia factores externos con metilación», explica Seoane.. Compararon los datos recogidos en pacientes jóvenes y en mayores de 50 años y, tras confirmar los resultados en nueve cohortes independientes de pacientes, corroboraron que «la dieta y el tabaco son factores de riesgo para el desarrollo de cáncer colorrectal de inicio precoz». «Eso es algo que, más o menos, ya se sabía», admite Seoane, quien sin embargo destaca que lo que sorprendió especialmente a los investigadores fue que «se observó una señal muy clara de correlación entre la exposición al pesticida picloram y el cáncer de colon de inicio precoz».. Un factor de riesgo sorprendente. Para validar estos resultados, los investigadores cruzaron los datos acerca del uso de pesticidas por condados de Estados Unidos con bases de datos poblacionales de personas con cáncer y confirmaron que «la incidencia del EORC era mayor allí donde se usaban más pesticidas», señala el doctor.. Al respecto, señalar que el picloram es un herbicida que se empezó a usar a medidos de los años 60, con lo que los pacientes con cáncer colorrectal de inicio tardío no estuvieron expuestos al mismo durante su infancia, mientras que los de inicio precoz sí que lo estuvieron y durante una parte más amplia de su vida, algo que podría explicar las diferencias en el desarrollo del cáncer.. Aunque estos resultados no permiten asegurar que la exposición al picloram esté realmente detrás del desarrollo precoz del cáncer colorrectal, este trabajo «abre una nueva vía de investigación en la que habrá que seguir profundizando», indica Seoane y, de confirmarse este extremo, «sería conveniente poner en marcha políticas públicas más estrictas en relación al uso del pesticida».
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